25 de enero de 2020
  • Viernes, 24 de Enero
  • 11 de febrero de 2010

    El relator de la ONU sobre DDHH en Birmania pide a la Junta Militar poder reunirse con Aung San Suu Kyi

    MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

    El relator especial de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en Birmania, Tomás Ojea Quintana, pidió este jueves poder mantener conversaciones con la líder opositora birmana y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, cuando visite el país la próxima semana.

    "Sería importante para mí poder reunirme con líderes de los partidos políticos en el contexto de las elecciones de este año", afirmó Quintana, antes de su visita a Birmania, que se producirá durante los próximos 15 al 19 de febrero --la tercera-- gracias a la invitación de la Junta Militar que lo gobierna.

    Las elecciones nacionales de este año --las primeras en casi dos décadas-- son el quinto paso de las siete medidas en total que forman parte de la 'hoja de ruta' hacia la democracia, según la Junta. Quintana, que concluirá su misión con una rueda de prensa en el aeropuerto de Rangún, aseguró que 2010 "es un momento crítico para el pueblo de Birmania".

    Aseguró también que pretende revisar e informar del progreso hecho para implementar los cuatro elementos centrales de los Derechos Humanos que ha recomendado, incluida la revisión de la legislación nacional para cumplir con el Derecho Internacional y la liberación de prisioneros de conciencia.

    El pasado mes de octubre, el relator especial pidió a la Junta Militar que liberara a todos los prisioneros políticos antes de la celebración de los comicios para que estos pudieran ser lo más incluyentes posibles. "Dije a la Junta que las elecciones deberían ser justas y transparentes, que deberían garantizarse la libertad de discurso, movimiento y asociación y, por supuesto, que todos los prisioneros de conciencia deberían quedar en libertad", aseguró Quintana.

    En su último informe sobre la situación, Quintana aseguró que las autoridades habían perdido la oportunidad de demostrar su compromiso para mantener unas elecciones incluyentes por la ampliación del arresto domiciliario de Suu Kyi, un hecho que la impedía participar efectivamente en los comicios.