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  • 11 de febrero de 2010

    La UNESCO denuncia que en los tres últimos años han aumentado los ataques contra la educación en 31 países

    La UNESCO asegura que es posible negociar con los rebeldes para suspender los asaltos contra escuelas y estudiantes

    MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

    Un nuevo informe de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) afirma que los ataques motivados política e ideológicamente contra los profesores han aumentado durante los tres últimos años en al menos 31 países, en un nuevo informe en el que pide a la comunidad internacional una mayor implicación para reducirlos.

    Este nuevo documento cubre los incidentes desde enero de 2007 a julio de 2009 e incide en que, desde el primer estudio publicado sobre la materia --"Educación bajo ataque", en 2007-- los estudiantes y profesores han sido objeto sistemático de ataques que han ido en aumento, especialmente en Afganistán, Pakistán, India y Tailandia.

    El número de los ataques prácticamente se ha triplicado en Afganistán en un año, de 242 a 670 (en 2007 y 2008, respectivamente), mientras que casi 300 escuelas en India fueron quemadas por los rebeldes maoístas en el período de tiempo que cubre el estudio.

    "El 12 de noviembre de 2008, en una aldea en el sur de Afganistán dos personas rodearon a un grupo de 15 niñas y profesoras que caminaban hacia la Escuela Superior en Kandahar. Algunas de las niñas llevaban niqab, otras su uniforme o ropa de color negro", comienza la introducción del informe, en la que se relata cómo estas personas lanzaron ácido de batería sobre las chicas. "El ataque dejó una niña ciega, dos desfiguradas y otras dos gravemente heridas (...); a cada uno de los atacantes se les pagó 1.187 dólares por cada niña que pudiesen quemar", añade.

    La educación ha sido objeto de ataque en al menos 31 países de Europa, África, Asia e Iberoamérica durante los tres últimos años. "Han surgido nuevas y siniestras tácticas, desde el secuestro de los menores hasta su entrenamiento y utilización como terroristas suicidas o los envenenamientos masivos de clases enteras", afirma el informe.

    "Algunos incidentes han surgido por las nuevas tendencias como la difuminación de las líneas entre las actividades militares y las operaciones de ayuda en las campañas militares occidentales, aunque otras proceden de estrategias antiguas, como la de desgastar al enemigo destruyendo sus infraestructuras", indica este documento que lamenta la falta de atención que recibe este hecho y elogia la labor de organizaciones como Human Rights Watch (HRW), a quien considera pionera en este ámbito.

    Asimismo, la UNESCO destaca dos descubrimientos. En primer lugar, que "es posible negociar con los rebeldes, incluso cuando estos se opongan ideológicamente a la educación" para poner fin a los ataques y reabrir las escuelas. En segundo lugar, dar a las comunidades locales un sentido de pertenencia al proceso educativo, en particular la defensa de las escuelas, podría reducir el riesgo del ataque.

    El informe también subraya que la violencia sexual sigue cometiéndose contra las estudiantes y profesoras en las zonas de conflicto, con incidentes como el secuestro y los ataques contra escuelas o menores que van de camino a sus escuelas en países como República Democrática del Congo (RDC), Brasil o Etiopía.

    IMPLICAR A LAS COMUNIDADES LOCALES

    Por otro lado, los sindicatos de profesores también son objeto de ataques, incluidos asesinatos, encarcelamiento y tortura en Colombia, Etiopía y Zimbabue. "La mayor parte de los ataques tiene lugar en países afectados por los conflictos o con regímenes con escaso respeto hacia los Derechos Humanos y el pluralismo democrático", indica este documento.

    Impedir ataques futuros depende de entender sus motivos, subraya, incluso aunque las evaluaciones para ello se vean dificultadas por factores que incluyan la observación limitada o la supresión de la información en situaciones donde los autores sean regímenes represivos.

    El estudio también pide la implicación de las comunidades para defender las escuelas y para renegociar la apertura de estas instituciones, una petición que se basa en un programa desarrollado con éxito en Afganistán. Las iniciativas de la comunidad se han desarrollado en el país centroasiático desde 2006 para movilizar a la gente para disuadir o resistir a los ataques, y se han creado consejos o 'shuras' sobre esta cuestión.