Actualizado 13/05/2013 16:34

La mitad de los hijos de inmigrantes se sienten españoles

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Foto: EUROPA PRESS

Las segundas generaciones de extranjeros registran tasas similares de abandono escolar aunque parten de hogares mucho más modestos

   MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

   Los hijos de los inmigrantes se quedan en el país, están cada vez más integrados, no perciben discriminación por la nacionalidad de sus padres y, de hecho, el 48,3 por ciento se sienten españoles, según un estudio del que se desprende que salvo porque en sus familias los ingresos son notablemente más bajos que entre las españolas, las circunstancias de sus vidas no difieren en gran medida de las que presentan los jóvenes autóctonos de su edad.

   Esta es una de las principales conclusiones de la Investigación Longitudinal sobre la Segunda Generación en España (ILSE), un estudio elaborado en dos fases que entrevistó a 7.000 hijos de extranjeros de entre 12 y 14 años en 180 colegios de Madrid y Barcelona durante 2007 y 2008, y que ha localizado a más de 5.300 de ellos cuatro años después para averiguar cómo ha evolucionado su vida en aspectos como la educación y la integración.

   Con el 73% de la muestra inicial, un grupo de reposición y otro de autóctonos, el profesor de la Universidad de Princeton Alejandro Portes y la profesora del Instituto Universitario Ortega y Gasset Rosa Aparicio han llegado a la conclusión de que existe "un proceso de integración lento pero constante" en España, donde "los hijos de los inmigrantes están tan integrados en la sociedad que no parece haber diferencias" con los autóctonos.

   De hecho, el 48,3 por ciento se sienten españoles, cifra que se ha incrementado un 20 por ciento respecto de 2008, cuando entre los mismos encuestados lo reconocía así el 28,7 por ciento. No obstante, las respuestas varían en función del lugar de nacimiento, ya que hay un 20% de hijos de inmigrantes que pese a haber nacido en España --segunda generación-- no se sienten del país, según los datos del estudio.

   Entre quienes nacieron en otros lugares y fueron trasladados a España por sus familias --la llamada generación 1.5--, quienes tienen un mayor grado de identificación con la nacionalidad española son los filipinos (69,57%) y los búlgaros (65%). En el lado opuesto están los hijos de bolivianos y de chinos, colectivos en los que el 65 por ciento de los jóvenes encuestados no se sienten españoles.

   En cuanto a la integración, el 53 por ciento de los hijos de inmigrantes señala que "la mayoría" de sus amigos tienen padres llegados del extranjero, mientras que un 47 por ciento indica que estas amistades son "pocas o muy pocas". En el mismo sondeo realizado en 2008, la proporción de amigos hijos de inmigrantes era un 12,4 por ciento mayor, es decir, que los encuestados han ido ampliando su círculo de amistades con autóctonos.

   Con todo, depende de la nacionalidad: el 78 por ciento de los filipinos y el 67% de los bolivianos y los chinos dicen que la mayoría de sus amigos son también hijos de inmigrantes, al igual que ocurre entre los ecuatorianos (66%) y los dominicanos (64,9%), que tienen relaciones "mucho más estrechas" con sus propios colectivos, conforme ha apuntado el profesor Portes.

   El estudio ha analizado además, problemáticas que pudieran reflejar una integración conflictiva y concluye que "la proporción de hijos de inmigrantes que han dejado el hogar de sus padres para vivir solos o en pareja, que han tenido hijos o han estado en la cárcel es mínima", son casos "contados" que "niegan la presencia de un proceso generalizado" y que se dan en porcentajes similares entre la población autóctona.  

   Sí se han encontrado diferencias cuando se analiza la renta familiar ya que los hogares de estas segundas generaciones son notablemente más pobres que los de familias españolas: el 65,6% viven con ingresos por debajo de los 1.500 euros al mes, frente al 38% de españoles, y casi un 37% percibe rentas entre 501 y 1.000 euros mensuales, lo que ocurre en un 13% de hogares autóctonos.

   Pese a ello, los resultados académicos de los hijos de inmigrantes sólo están medio punto por debajo de los obtenidos entre los autóctonos (un 6,1 de nota media frente a un 6,5), según el estudio. Las mayores calificaciones se encuentran entre los nacidos en España (6,4) o en países de la Europa Occidental (6,57), mientras sacan peores medias quienes se han tenido que adaptar al sistema y, entre ellos, los procedentes de Bolivia (5,9), Marruecos (6,08) y República Dominicana (5,96).

TASA SIMILAR DE ABANDONO ESCOLAR

   En total, el 84,6% de los encuestados en 2008 seguía estudiando en 2012 con una tasa de abandono escolar de "sólo el diez por ciento" entre los nacidos en España. Los chinos, que se incorporan a la empresa familiar, y los dominicanos son los que registran una tasa mayor, aunque "no hay evidencias" de una relación entre el origen inmigrante de la familia y el abandono temprano, según los autores. Con todo, reconocen que la crisis mantiene a los jóvenes en las aulas por falta de oportunidades laborales.  

   En concreto, el 32,5% seguía en la ESO 4 años después, el 2,7% en un programa compensatorio, un 14% está ya en Formación Profesional de nivel medio, cuatro de cada diez cursan Bachillerato o FP Superior y casi el 5% está en la Universidad, aunque entre los nacidos en España esta cifra supera el 8 por ciento. Por géneros, las mujeres tienen mejores resultados en todos los niveles.

   "Los resultados no apoyan conclusiones negativas o alarmantes sobre la integración de la segunda generación. La gran mayoría de los hijos nacidos en España o traídos a edad temprana se quedan y continúan sus estudios. Pese a la crisis y la modestia de sus hogares, avanzan en sus expectativas de educación futuras", explica el estudio para destacar, en este sentido, que el 68% aspira a un título universitario aunque son un diez por ciento menos quienes confían en conseguirlo.