Actualizado 02/01/2018 12:50

2018, el año en que Europa pasará "de la fortaleza al foso migratorio"

Inmigrantes rescatados en el Mediterráneo
REUTERS / JON NAZCA

   MADRID, 2 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El think tank español CIDOB prevé que uno de los temas más relevantes en la agenda pública de 2018 será de nuevo el fenómeno de las migraciones con un cambio por el que la 'Europa fortaleza' de los muros y las vallas dará paso al "foso migratorio" ese espacio entre las fronteras Shengen y las externalizadas a los países de origen y tránsito de la inmigración donde se pierden vidas y oportunidades.

   "Entre esta supuesta fortaleza y los países emisores se está construyendo un amplio (y a menudo letal) foso que impedirá a migrantes o refugiados acceder a su destino. Las denuncias y lamentos por lo que sucede dentro de esos fosos resultarán insuficientes para cambiar el rumbo de las políticas migratorias y, si bien no se reducirán, los flujos serán redirigidos y encontrarán más obstáculos", vaticina el CIDOB.

   En declaraciones a Europa Press, la investigadora del CIDOB Elena Sánchez-Montijano explica que "esas fronteras" que llevaron a acuñar el concepto de la Europa fortaleza "se han movido". "Hemos abierto un espacio, el foso, donde la gente cae: Es la zona de los Balcanes, Líbano, Turquía, Libia y todos aquellos países que están fuera de la UE, que no levantan vallas físicas como las nuestras y donde sin embargo la gente va cayendo, o porque fallece en lugares como el Mediterráneo, o porque se queda completamente estancada sin poder avanzar ni retroceder", señala.

   La experta afirma que esto es fruto de un proceso en el que han intervenido circunstancias como la grave crisis económica, política e institucional de la Unión Europea a la que se sumó la gran llegada de refugiados y migrantes a partir de 2015. La respuesta, en su opinión, ha sido "tratar de que el problema no llegue" a suelo europeo y que, si lo hace, "sea con cuenta gotas". Es así como se ha ido consolidando el 'foso'.

   "Esta es la política que tanto la UE como los Estados miembro están desarrollando y es lo que están acordando, tratar de que el problema no llegue y pensar que de lo que pase fuera de nuestras fronteras no nos tenemos que hacer tan responsables. Exceptuando imágenes duras como las de la venta de esclavos en Libia que levantan atención mediática y social, la lógica es esa: no queremos que el problema nos siga afectando como hasta ahora", explica.

   Sánchez-Montijano afirma que 2018 será el año en que se aprecien los resultados de esa premisa más claramente, pues "2017 ha sido el momento de la toma de decisiones" y de "implementar el cambio de políticas" y será a partir del próximo ejercicio cuando "se podrá ver el resultado y sus consecuencias".

   Su pronóstico es el incremento de los flujos migratorios en el caso de España y la estabilización de los que se dirigen a Grecia e Italia, "a no ser que se produzca algún tipo de catástrofe o conflicto que expulse a grandes grupos" de refugiados o que alguno de esos países que componen el foso, como Turquía, rompa su colaboración con la Unión Europea, cosa a juicio de la experta muy poco probable.

   En el caso español, vaticina más acuerdos con Marruecos, pues el control de la inmigración, como recuerda, "siempre ha sido una moneda de cambio importante para ellos y es probable ver a una España que teniendo en cuenta las cifras de llegadas, se reactive en sus relaciones con Marruecos para reforzar esa política de externalización de fronteras con acuerdos bilaterales". No espera un cambio de lógica en la gestión de la frontera sur.

   Además, apunta que el foso, que es fosa común en el caso del Mediterráneo, seguirá creciendo. "Hemos visto una reducción de los fallecidos en tránsito en números absolutos, sobre todo en el mar, porque cada vez las rutas se hacen más complejas, las salidas ya no son tan directas y se hacen más kilómetros en peores condiciones, pero en términos porcentuales considerando el número de llegadas, las muertes se han incrementado. En 2016 fallecieron el 1,7% y este año han sido el 2%. Si seguimos bloqueando las entradas, es posible que muera más gente respecto de la que llega o emigra", comenta.

   De hecho, el pronóstico de CIDOB es que "a pesar de ser un año de acumulación de emergencias humanitarias, en 2018 se continuarán desvirtuando los compromisos para con los desplazados internacionales" y si bien el marco de Ginebra "no quedará enterrado", será "recurrentemente ignorado".

   Con todo, recuerdan que en el marco de Naciones Unidas está previsto negociar y aprobar en septiembre el 'Global Compact on Safe, Regular and Orderly Migration', que intentará fijar unos estándares y poner algo de orden en este asunto, aunque Donald Trump ya ha anunciado que se retira de las negociaciones.

   "Más allá de esta renuncia veremos un compromiso multilateral. El papel lo aguanta todo, especialmente las buenas intenciones. Habrá dos órdenes migratorios. El formal, basado en unos compromisos mínimos y vaciados de voluntad política. Y el cotidiano, cada vez más fragmentado y reactivo", señala el informe.

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