27 de mayo de 2020
17 de marzo de 2008

China insiste en que cualquier intento de secesión de Tíbet está condenado al fracaso

BEIJING, 17 Mar. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit) -

Los intentos independentistas de Tíbet no triunfarán. Éste ha sido el principal mensaje lanzado hoy por el Gobierno chino, a través del gobernador de Tíbet, Qiangba Puncog, que también ha insistido en que no es verdad que se lanzaran disparos durante los disturbios, frente a los testigos que aseguran lo contrario, y que se aplicará una política de "tolerancia cero" con los insurgentes.

El Gobierno chino, que ha utilizado en todo momento al gobernador tibetano como portavoz, ha ido desgranando hoy datos escabrosos de lo que, según él, está pasando en Tíbet.

Según Qiangba Puncog, en las revueltas del viernes fallecieron 13 personas, todos ellos civiles. La mayoría murieron en los incendios (un total de 300, según la misma fuente) causados por las turbas furiosas de tibetanos, aunque una de las víctimas, según el gobernador, fue rociada con gasolina y quemada viva.

Ninguno de los fallecidos sería tibetano, al contrario de lo que aseguran fuentes tibetanas en el exilio (que hablan de 80 muertos tibetanos), de acuerdo con las explicaciones de Qiangba Puncog, quien también puso ejemplos de crueldad como el de un policía apaleado y al que los atacantes rebanaron parte de las nalgas. Entre la policía no se produjeron víctimas mortales, aunque sí 61 heridos, seis de ellos graves. La web china http://www.chinatibetnews.com incluye la imagen de un policía y unos ciclistas siendo atacados. El portal asegura, incluso que los atacantes "incluso cortaban las orejas" de las personas que se cruzaban por su paso.

Desde Beijing se está transmitiendo el mensaje de que la situación en Lhasa está bajo control. Las clases se han reanudado hoy con normalidad, según ha informado hoy la agencia oficial Xinhua. Y, según ha declarado el alcalde pro-Beijing de Lhasa, Doje Cezhug, el gobierno municipal, los comercios, y los principales mercados de la ciudad operan con normalidad.

Aunque las autoridades se encuentran, eso sí, listas para iniciar la cadena de represalias, después de que anoche venciera la hora límite para que los amotinados se entregaran. Qiangba Puncog ya ha declarado los manifestantes serán tratados con dureza; aquellos que muestren arrepentimiento, y delaten a sus conciudadanos, recibirán un trato más indulgente, aunque el gobernador no entró en detalles.

Una vez sofocado, Ejército mediante, el levantamiento de Lhasa, sólo queda conocer cuál está siendo la evolución de las protestas en localidades limítrofes con la región de Tíbet y en las que población tibetana también es mayoritario. Los últimos datos conocidos, ofrecidos por medios como Radio Free Asia, siguen siendo de anoche, y hablan de incidentes en las provincias de Sichuan, Gansu y Qinghai.