23 de octubre de 2020
25 de septiembre de 2020

"El 5º aniversario de los ODS es punto de inflexión para apostar por el desarrollo sostenible". Por el Pacto Mundial

"El 5º aniversario de los ODS es punto de inflexión para apostar por el desarrollo sostenible". Por el Pacto Mundial
Cristina Sánchez, directora ejecutiva en funciones de la Red Española del Pacto Mundial - RED ESPAÑOLA DEL PACTO MUNDIAL - ARCHIVO

El análisis de los progresos realizados en cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible durante estos cinco años nos deja un sabor agridulce. Si bien se ha avanzado notablemente en algunas áreas, como señala el hecho de que se haya reducido a la mitad la pobreza extrema y la mortalidad infantil en todo el mundo y se haya duplicado el acceso a electricidad en los países en desarrollo; todavía quedan grandes lagunas en el progreso que confirman que no estamos en la senda correcta para cumplir con la Agenda 2030: el cambio climático avanza sin freno y la desigualdad continúa aumentando dentro de los países y entre ellos. Y éstas son, además, cuestiones que afectan de lleno a nuestro país.

Por este motivo, el Secretario General de la ONU proclamó esta década como la Década de Acción sobre los ODS, apelando a todos los sectores para que se movilizasen hacia el logro de la Agenda 2030. Una llamada que tuvo un gran respaldo por parte de la los gobiernos de la Unión Europea, a través de varias medidas como el Pacto Verde de la UE. Pero también por parte del sector empresarial: más de un centenar de compañías se unieron a la iniciativa Business Ambition for 1.5 °C de UN Global Compact, estableciendo compromisos públicos de reducción de sus emisiones en consonancia con la limitación del aumento de la temperatura global a 1,5°C, y por parte de la sociedad, cuyas aspiraciones al respecto estaban en aumento, como se demostró en las diferentes movilizaciones contra el cambio climático.

En ese momento parecía que, por fin, las conciencias habían despertado y el camino hacia la Agenda 2030 comenzaba a enderezarse. Sin embargo, poco más de un mes después del inicio de la Década de Acción, la COVID-19 irrumpió en nuestras vidas y rápidamente bajamos de la cresta de la ola por el cambio sostenible en la que nos quedamos en la COP25 a lo más profundo del océano, dejándonos llevar por la resaca de la pandemia. Una pandemia que está teniendo un efecto devastador en los 17 Objetivos y, en algunos casos, está invirtiendo décadas de progreso, como es el caso del ODS 1, en el que se estima que entre 40 y 60 millones de personas se sumirán de nuevo en la pobreza extrema en lo que constituye el primer aumento de la pobreza mundial en más de 20 años. Y es que, la pandemia está provocando una conmoción sin precedentes en el mercado laboral mundial y haciendo retroceder también lo avanzado en el ODS 8 sobre crecimiento económico y trabajo decente.

Todo ello dejaba el inicio de la Década de la Acción con unas cifras desalentadoras. Y en este punto muchos se preguntaron, ¿será el fin de la sostenibilidad? ¿hemos fracasado ya, a diez años de su cumplimiento, en el logro de la Agenda 2030?.

Como directora ejecutiva en España de la mayor iniciativa de responsabilidad social del mundo, no sólo me niego a aceptar que esto pueda ser así, sino que además creo firmemente en que este punto de inflexión en el que nos encontramos puede ser una gran oportunidad para basar la reconstrucción post-COVID-19 en los principios del desarrollo sostenible contemplados en los 17 ODS. Ahora más que nunca, debemos asentar la recuperación de la crisis sobre cimientos más sólidos, que aseguren la resiliencia de nuestros sistemas, su capacidad para blindar los derechos humanos y de cubrir las necesidades de la población sin poner en riesgo la sostenibilidad del planeta. Para ello, contamos con un plan de acción conjunto: el plan de la humanidad. La Agenda 2030 debe ser nuestra guía, puesto que nos señala el camino a seguir para hacer frente a los retos globales, desafíos compartidos que debemos combatir juntos.

Argumentos a favor no nos faltan. Según las estimaciones, los ODS podrían añadir al PIB mundial 12 billones de dólares hasta 2030, lo que les posiciona como un ámbito estratégico en el que invertir en este momento. Los mercados ya son conscientes de este hecho y por ello, en los últimos años la Inversión Socialmente Responsable (ISR) ha crecido de notablemente. Para dar perspectiva, en 2018 la ISR en España superó los 200.000 millones de €, frente a 125.000 millones en 2013. Unas cifras que, además, han mejorado durante la pandemia. De hecho, si nos basamos en la evolución de los índices de sostenibilidad, aquellas compañías que han apostado más por los aspectos sociales y ambientales han sido premiadas en los mercados. Por ejemplo, según el índice MSCI ACWI Sustainable Impact, que recoge empresas cuyos ingresos dependen mayoritariamente de soluciones de sostenibilidad, han triplicado en rentabilidad a la bolsa mundial.

Todo apunta a que ésta debe ser la salida, no sólo a la crisis económica, sino también a la ambiental y sanitaria a la que nos enfrentamos. La Agenda 2030 es un marco que interrelaciona todos los desafíos y permite aspirar a un beneficio económico. Por ejemplo, tener estrategias que integran la salud de las personas (ODS 3) y del planeta (ODS 13, 14 y 15), no solo brinda oportunidades empresariales, sino que también es imprescindible para proteger los derechos humanos, garantizando que nadie quede excluido. Limitar el aumento del calentamiento a 1,5º podría proteger a entre 10 y 40 millones de personas de la desnutrición, en comparación con un aumento de dos grados. Fomentar el vínculo naturaleza-salud-negocios puede favorecer aumentar las ventas de empresas hasta en un 20% o reducir la rotación de personal hasta en un 50%. Los negocios de monitoreo remoto de pacientes pueden generar más de 300 mill millones de dólares. La economía circular propiciaría la creación más de un millón de nuevos puestos de trabajo en Europa de aquí a 2030.

Por tanto, si la Agenda 2030 era muy importante, ahora es imprescindible. Volvamos a ponerla en el primer plano. Es ahora el momento de adoptar la visión a largo plazo y tener el coraje y la determinación para hacer realidad las transformaciones que necesita nuestro sistema, para hacer realidad un mundo sostenible, más equitativo y resiliente, capaz de anticipar y hacer frente a los desafíos futuros. En definitiva, el mundo que está escrito en la Agenda 2030.

Cristina Sánchez es Directora Ejecutiva de la Red Española del Pacto Mundial.

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