28 de noviembre de 2020
23 de septiembre de 2009

"Una planificación energética con la energía nuclear". Por María Teresa Domínguez, presidenta del Foro Nuclear

La necesidad de poner freno a las emisiones contaminantes, unido a la excesiva dependencia de los combustibles fósiles, y la importancia de garantizar un suministro eléctrico con precios estables y predecibles hacen que cada vez más voces a nivel nacional e internacional, así como gobiernos de distintos signos, cuenten firmemente con la energía nuclear en sus planes energéticos.

Países de nuestro entorno como Reino Unido, Francia o Finlandia, tras una revisión de su situación energética, han decidido impulsar la energía nuclear para afrontar los retos energéticos y medioambientales. De forma generalizada, se está procediendo a la renovación de licencias para la operación a largo plazo de las centrales nucleares en operación. Como ejemplo, el organismo regulador estadounidense ha permitido renovar la autorización de funcionamiento a 54 de sus reactores por un plazo adicional de 20 años. Este organismo tiene más solicitudes en revisión, por lo que de los 104 reactores estadounidenses más de 90 podrían operar durante 60 años.

Además de la renovación de licencias en Estados Unidos, Holanda o Suiza, son muchos los países que han iniciado programas de nueva construcción. Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica, actualmente hay en el mundo 436 reactores que producen el 16% de la electricidad y 52 más están en construcción, 6 de ellos en la Unión Europea.

La situación española y los pactos de Estado en energía

España es una isla energética, un país con una dependencia energética exterior superior al 80% y gran incumplidora del Protocolo de Kioto. Ante estos desafíos, necesita contar con la energía nuclear, una fuente imprescindible hoy en día y en futuro que produce electricidad de forma estable, constante, económica y sin emitir CO2. Los ocho reactores nucleares españoles producen 18,3% de la electricidad, reducen las importaciones de combustibles fósiles y evitan la emisión anual a la atmósfera por un valor equivalente a las emisiones que realiza más de la mitad del parque automovilístico español.

Para garantizar un buen sistema eléctrico, resulta necesario mantener el funcionamiento de las centrales nucleares españolas existentes, con todas las garantías de seguridad. Con esta estrategia se generaría, en 20 años de funcionamiento adicional, el equivalente a la electricidad que se consume, aproximadamente, durante cuatro años en España. A ello se tiene que sumar la construcción de nuevas centrales de manera que la aportación nuclear al sistema eléctrico alcance en el horizonte 2030 un 30%, cifra similar a la media de la Unión Europea.

De esta forma, en el horizonte 2030 sería conveniente contar con un mix eléctrico equilibrado en el que la energía nuclear aporte un tercio de la electricidad, otro tercio se consiga con las renovables y un tercio más con gas y carbón preferiblemente libre de emisiones. Pero todo ello no podrá conseguirse sin una planificación energética bien estudiada, estructurada y acertada, basada en la realidad y alejada de partidismos, vaivenes políticos y prejuicios. Por ello, un Pacto de Estado que contemple el futuro de las instalaciones nucleares es no sólo necesario para la estabilidad del sistema eléctrico, sino que además sería un acto de responsabilidad política.

La UE y la energía nuclear

Retomando el impulso nuclear, un ejemplo es Finlandia, un país especialmente concienciado con el medio ambiente y que construye un quinto reactor. En la actualidad, el 30% de su electricidad es de origen nuclear y hay estudios que plantean la necesidad de una sexta unidad. El Parlamento británico, por su parte, dio luz verde en enero del pasado año a la construcción de nuevos reactores para resolver dos grandes desafíos: garantizar las necesidades energéticas del país y frenar el cambio climático. Francia, el país europeo más partidario de la energía nuclear y donde el 76% de su electricidad es de origen nuclear, firmó un acuerdo con Reino Unido para impulsar conjuntamente una nueva generación de reactores y exportar esta tecnología. El país galo, que ya tiene 58 reactores, construye una nueva unidad y su Gobierno anunció la puesta en marcha de una más a partir de 2012.

Bulgaria y Eslovaquia construyen, por su parte, dos unidades respectivamente y Polonia, que no tiene centrales nucleares, se está planteando seriamente su utilización por la excesiva dependencia del carbón. Otro de los países que está dibujando su estrategia energética de futuro es Italia: a finales de febrero de este año firmó un acuerdo con Francia para el estudio y futura construcción de reactores nucleares en los próximos años. El Senado italiano aprobó en el mes de julio de este año el Proyecto de Ley que da luz verde a la construcción de centrales nucleares en el país. Es también relevante el caso de Suecia, que con el 40% de su electricidad de origen nuclear, su Gobierno acordó eliminar la prohibición de construir nuevos reactores nucleares.

En la Unión Europea 15 de los 27 estados miembros tienen centrales nucleares y, aunque cada uno es responsable de decidir su utilización, la Comisión Europea ha reconocido la aportación de la energía nuclear al sistema eléctrico y al freno de las emisiones contaminantes.

María Teresa Domínguez es presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española.