8 de abril de 2020
10 de marzo de 2014

El accidente de Fukushima provocó una pausa en el programa nuclear

MADRID, 10 Mar. (EUROPA PRESS) -

   El accidente nuclear que se inició el 11 de marzo de 2011 en la central atómica de Fukushima Daiichi (Japón), a raíz del tsunami que siguió a un terremoto de gran magnitud, llevó a distintos países a repensar su programa nuclear a largo plazo, a suspenderlo o paralizarlo temporalmente, pero en la actualidad, el suceso se ha "asimilado" y se está "superando", según el director nuclear de la Agencia de Energía Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Luis Echávarri.

   Así, el responsable nuclear de la OCDE cree que la mayoría de los Estados sigue teniendo en cuenta el programa nuclear y "poco a poco" se está retomando esta energía, "tras la pausa" causada por accidente.

   En declaraciones a Europa Press, ha explicado que aún se continúan refrigerando los reactores, cuya temperatura ha bajado notablemente, y que tres años después del accidente hay "cierto sentimiento" de que los reactores están "a buen nivel de control" por lo que la mayor preocupación aún sigue siendo el control del agua radiactiva.

   En este contexto, ha manifestado que el impacto actual en la salud pública es "mínimo" y ha apuntado que 3.000 personas trabajan en la planta a diario para tratar de avanzar en la descontaminación y el desescombro.

   Respecto a informaciones que señalan que personas de bajos recursos e indigentes son quienes realizan las tareas más peligrosas, Echávarri cree que estas afirmaciones son "extrañísimas" porque, tras visitar la central, ha explicado que cada persona lleva un dosímetro y son labores "muy especializadas que no puede realizar cualquiera". En todo caso, ha dicho que no sabe lo que sucede en todos los pueblos de la zona.

   En cuanto al florecimiento de programas nucleares en varios países que se vivía hasta el momento de este accidente "grave e importantísimo", ha reconocido que había un "gran interés" que ha llevado a "repensar" pero "poco a poco, la mayor parte de los Estados ha asimilado el accidente y está retomando sus planes".

   De hecho, Echávarri ha apuntado que, de los reactores que operaban hace tres años, "solo se pararon dos reactores en Japón por razones de seguridad", mientras que el resto continúan y otros han parado por razones políticas, a pesar de que no había necesidad inmediata de clausura.

   Asimismo, ha recordado que en esa fecha había 65 centrales en construcción en todo el mundo mientras en la actualidad hay 71 plantas en marcha. "Ha habido una pausa en las nuevas construcciones. Pero tres años después y con nuevos criterios de seguridad hay interés en mantener los reactores existentes y en nuevas plantas", ha manifestado.

   Sin embargo, más allá del accidente, el responsable nuclear de la OCDE estima que el factor Fukushima se está empezando a superar y ahora "el gran obstáculo" son la crisis económica y la falta de crecimiento de demanda eléctrica provocada por esta y las condiciones para los inversores, que ven nuevas oportunidades en otras alternativas como el fracking.

   En este sentido, ha señalado que Asia es el continente con mayor número de reactores en construcción, con China a la cabeza, ya que en este país se alzan 31 plantas, casi la mitad de las que están en construcción en este momento en el mundo.

ESPAÑA, EN BUEN MOMENTO PARA EL LARGO PLAZO

   Además, Echávarri, bilbaíno de nacimiento, ha destacado que España ha participado en la evalaución en profundidad de Fukushima y de su parque atómico. Igualmente, ha agregado que la concatenación de circunstancias que acaecieron en el accidente de Japón "no tienen una cierta realidad en España" y, a pesar de ello, se han incorporado algunas mejoras adicionales de seguridad.

   Por este motivo, ha manifestado que "las centrales españolas están en la mejor posición para extender su vida útil", como en Estados Unidos, donde podrán operar hasta 60 años. "Es una alternativa muy factible y atractiva en España. Pero en base a los requisitos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)", ha valorado.

   En concreto, sobre la situación de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) ha dicho que se trata de un caso "muy especial" con más de 40 años de operación y en una situación de cambios de normativa importantes para el rendimiento económico.

   De este modo, ha recordado que para una central atómica necesita que el propietario vea "atractivo" producir electricidad y que tenga todos los permisos del CSN. Así, Echávarri ha apuntado que tras las condiciones en que se debe operar ha habido varios cambios en la retribución e impuestos que han llevado al titular a pensar en que quizá "no sea tan interesante".

   En todo caso, opina que "lo importante" es que si Garoña vuelve a operar sea "bajo el control riguroso del CSN y de las condiciones de sus técnicos".

   Finalmente, ha defendido la energía nuclear como una electricidad de base "fundamental" que no compite con las renovables, sino con el gas y el carbón y que, a diferencia de estas no emite CO2, algo "fundamental para evitar el cambio climático".

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