25 de junio de 2019
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    ¿Estimación directa o módulos? Así debes elegir tu forma de tributación

    ¿Estimación directa o módulos? Así debes elegir tu forma de tributación
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    Una de las primeras decisiones que tiene que tomar cualquier autónomo cuando comienza su actividad es elegir su método de tributación en el IRPF. En la actualidad, existen dos fórmulas para hacerlo: el régimen de estimación directa y el régimen de estimación objetiva, más conocido como sistema de módulos.

    Las características de cada uno de ellos son diferentes y dan como resultado distintas cantidades a pagar a Hacienda. Pero ¿cuál de ellos es mejor? Si bien existen una serie de criterios y límites cuantitativos para acogerse a uno u otro sistema, la opción elegida depende de las circunstancias particulares de cada negocio pero, sobre todo, de lo que nos podamos ahorrar.

    Qué es el sistema de estimación directa normal

    Es el método de tributación en el cual los rendimientos netos del negocio se calculan en base a los ingresos reales del trabajador autónomo una vez deducidos todos los gastos necesarios para el correcto desarrollo de la actividad.

    Esta modalidad implica el cálculo del beneficio real obtenido en la actividad a lo largo del ejercicio. Es decir, cada año variará este rendimiento y, por tanto, también los impuestos que pagará el autónomo.

    Cualquier trabajador que así lo desee podrá acogerse a este sistema, aunque estarán obligados aquellos negocios cuya cifra de facturación supere los 600.000 € anuales.

    Sistema de estimación directa simplificada

    El sistema de estimación directa simplificada no es más que una versión reducida del anterior. A él podrán acogerse los autónomos con una cifra de negocios inferior a los 600.000 € y que no estén acogidos al sistema de módulos. En el primer año de actividad, les será de aplicación obligatoria este sistema salvo renuncia expresa u obligación a tributar por módulos.

    Al igual que en el caso anterior, el rendimiento neto se calcula restando los ingresos del autónomo menos los gastos deducibles. La diferencia con el anterior es que la contabilidad que tiene que llevar el negocio es mucho más reducida.

    Qué es el sistema de estimación objetiva o módulos

    El régimen de estimación objetiva, más conocido como módulos, es aquel en el que los beneficios de la actividad se calculan en función de una serie de criterios objetivos, tales como los metros cuadrados del local, la potencia contratada o el número de empleados, entre muchos otros.

    Cuanto más elevadas sean estas variables, más capacidad de generación de beneficios se le presupondrá al negocio y, por tanto, también mayores serán los impuestos a pagar.

    De este modo, el autónomo sabe de antemano qué rendimiento se va a declarar y, por tanto, cuántos impuestos va a pagar el negocio a la Agencia Tributaria cada trimestre. En este sentido, el cálculo es mucho más sencillo que en el régimen de estimación directa, porque en todos los períodos impositivos se paga el mismo importe.

    Sin embargo, no todos los autónomos pueden acogerse al sistema de módulos. Existen una serie de límites cuantitativos que, en 2019, son los siguientes:

    No obstante, la Agencia Tributaria quiere poner coto a este sistema que, tradicionalmente, ha sido visto como un auténtico nido de fraude fiscal y está reduciendo de manera progresiva los límites para acogerse a módulos.

    En 2019 se mantuvieron los mismos límites que en 2018 después de la publicación de la orden regulatoria en el BOE, pero cabe esperar que más pronto que tarde se apliquen los nuevos límites que dificultarán aún más el acceso a este sistema, y que son los siguientes:

    ¿Qué me conviene más?

    Elegir entre uno u otro sistema depende de las circunstancias personales de cada contribuyentepero, sobre todo, de cuáles sean los rendimientos netos de cada actividad. Veamos en detalle cuándo compensa tributar por cada uno de los dos sistemas.

    Cuándo me conviene tributar por módulos

    Si bien el sistema de módulos es el más restrictivo de los dos, pues como hemos visto no todos los autónomos pueden acogerse a él, es también el más sencillo de aplicar, porque no es necesario llevar una gestión tan pormenorizada como en el sistema de estimación directa, lo que nos ahorrará bastantes costes operativos.

    A nivel económico, tributar por módulos es más interesante en caso de que los rendimientos íntegros del negocio esperados sean superiores a los declarados por módulos. Este es el caso de, por ejemplo, un bar ubicado en un local pequeño pero con un negocio consolidado o en crecimiento.

    ¿Cuándo valorar un cambio de sistema? No obstante, existe la posibilidad de cambiar de un sistema a otro en cualquier momento, decisión que dependerá de la marcha y la situación de cada negocio. Si, por ejemplo, nos trasladamos a un local más grande e iluminado y contratamos más personal, es interesante valorar la posibilidad de pasarnos al sistema de estimación directa.

    Cuándo me conviene tributar por el sistema de estimación directa

    A diferencia del sistema de módulos, en estimación directa deberemos llevar una contabilidad mucho más organizada y exhaustiva para el cálculo de los beneficios de la actividad. A priori, parece un inconveniente, especialmente para negocios pequeños y recientes, pero puede ser una buena oportunidad para controlar todas las variables financieras y anticiparnos a posibles problemas futuros.

    En cualquier caso, es interesante para aquellos autónomos que hayan comenzado su andadura, pues al inicio de la actividad los ingresos suelen ser bastante menores que más adelante. En estos supuestos, los ingresos y gastos reales suelen suponer un rendimiento inferior al que se calcularía por módulos.

    Además, los autónomos que se hayan dado de alta a partir del 1 de enero de 2013, y que tributen en este sistema, disfrutarán durante dos períodos impositivos de una reducción del 20% en el rendimiento neto positivo.

    ¿Cuándo valorar un cambio de sistema? Aunque tributar por módulos está cada vez másrestringido, todavía hay muchos negocios que pueden cambiar su método de tributación. Por ejemplo, un negocio consolidado puede valorar pasarse a módulos si con ello paga menos impuestos.

    En definitiva, la decisión entre uno y otro sistema depende de nuestras circunstancias pero, sobre todo, de nuestras decisiones económicas y de si podemos o no acogernos a él. De ello dependerá los impuestos que tengamos que pagar y la contabilidad que tengamos que llevar.

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