16 de octubre de 2019
3 de septiembre de 2019

¿Por qué mi negocio debe de apostar por lo eco?

¿Por qué mi negocio debe de apostar por lo eco?
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Durante los últimos años estamos siendo testigos de cómo el sector de los productos ecológicos y biológicos están haciéndose con un importante hueco en el mercado de consumo.

Lo que comenzó en exclusiva con productos de alimentación ecológica y producción local se está expandiendo a otros sectores como el textil o el de la cosmética natural, alcanzando cifras muy prometedoras.

La alimentación ‘eco’ se libra de la ralentización del consumo

Así como ciertos productos están sufriendo una disminución en la demanda de consumo, parece que los alimentos de producción ecológica se libran de esta tendencia.

Según datos de la consultora Kantar Worldpanel, 6 de cada 10 hogares consumen algún tipo de producto ‘eco’ o ‘bio’. En total, una media de 10 millones de hogares en nuestro país.

La consultora Nielsen también destaca estos productos como “uno de los motores de crecimiento en gran consumo”. Nuestro país es líder europeo en este tipo de producción y ha entrado en el top ten mundial de consumo.

De la alimentación al resto de sectores

Zapatos, joyas, ropa, cosmética natural, turismo…. Hoy en día la oferta existente ya nos permite ir vestidos y acicalados con productos de procedencia orgánica respetuosos con el medio ambiente.

Según el buscador de moda global Lyst, en nuestro país las búsquedas de marcas de moda sostenible aumentaron un 60% en el 2018 con respecto al año anterior. Inditex es un gran ejemplo que también se suma a la tendencia eco.

Hasta no hace muchos años la ropa ‘bio’, y concretamente su diseño, iba de la mano del veganismo y de prácticas como el yoga, pero hoy día alcanza a todo tipo de público y de tendencias de moda.

¿Cuáles son las causas de este boom ecológico?

Las nuevas generaciones, como los millennials, están siendo sin duda los grandes impulsores de una conciencia medioambiental sostenible. Por otra parte, los productos ecológicos ya no son exclusivos de pequeñas tiendas especializadas, sino que las grandes superficies han entrado en este nicho ofreciendo todo tipo de artículos responsables, con la fidelización de este público en el punto de mira.

Conservar la fertilidad del suelo, reconstruirlo de forma natural, no usar productos químicos que perjudiquen el medioambiente y nuestra salud, gestión de plagas sostenibles y rotación responsable de acuíferos son algunos de los principios por los que aboga la agricultura ecológica.

Además, y debido al incremento de alergias alimenticias y también dermatológicas, cada vez son más los que se suman a la compra de productos con etiqueta ‘eco’.

Precisamente, existen otros artículos biológicos preferidos por los consumidores: los que entran en contacto directo con la piel. Aquí se encuentran todo tipo de cosméticos, prendas de vestir de origen orgánico, calzado, etc. Pero también los de higiene y limpieza del hogar como lavavajillas, detergentes o suavizantes para la ropa.

¿Cómo diferenciar un producto ecológico del que no lo es?

En nuestro país la producción ecológica se encuentra regulada desde el año 1989, pero no fue hasta 1993 cuando entró en vigor el primer reglamento comunitario.

Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación nos informan de que en todos los productos de producción ecológica tiene que figurar un distintivo con el logotipo impreso de la Unión Europea, el código numérico de la entidad de control y los términos específicos de producción ecológica.

La normativa europea pretende homogeneizar un sistema de producción más limpio, con menos químicos y respetuoso con la cría de animales y con la vida en el planeta.

Un futuro prometedor

La producción ecológica se ha multiplicado por 40 durante los últimos 25 años. En comunidades como Cataluña, los productores especializados han crecido de algo más de 200 a casi 4.000.

Cada vez más, el comportamiento del consumidor huye del fast-fashion, haciendo crecer la demanda pero también la oferta. Los diseñadores y empresarios adquieren más conciencia de las necesidades actuales del planeta y de las de sus potenciales clientes.

Por su parte, los negocios existentes buscan la transformación de sus productos en alternativas saludables, de calidad y sostenibles y los de nueva creación apuestan por introducir la etiqueta ‘eco’ entre su oferta.

Aunque todas estas cifras resultan prometedoras, en el presente en España todavía nos encontramos lejos del consumo y oferta que se da con estos productos en otras regiones, como el norte de Europa.

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