29 de enero de 2020
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15 de diciembre de 2019

El 21% de los vascos dice estar dispuesto a implantarse un chip para sustituir al smartphone, según un estudio

El 21% de los vascos dice estar dispuesto a implantarse un chip para sustituir al smartphone, según un estudio
Robot ciborg - COPYLEFT (PIXABAY) - ARCHIVO

BILBAO, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

El 21% de los vascos afirma que está dispuesto a implantarse un chip en el cuerpo para sustituir al smartphone y sus funciones. El almacenamiento de datos (47%), disponer de una cámara integrada (30%) y contar con GPS (30%) son las funcionalidades preferidas de los vascos para instalarlas en su cuerpo.

Por Comunidades Autónomas, La Rioja (28%), Andalucía (26%) y Canarias (24%) son los territorios donde sus habitantes están más abiertos a esta opción. En el lado contrario se sitúan Navarra (10%), Asturias (14%) y Aragón (16%), donde la gran mayoría de los ciudadanos lo considerarían "una barbaridad".

Los datos están recogidos en el informe 'Y después de los Smartphone, ¿qué? Ciudadano Cyborg', realizado por Línea Directa a 1.700 mayores de 18 años, con el objetivo de analizar cuál será la siguiente revolución digital tras el Smartphone.

No obstante, a pesar de que muchos ciudadanos se muestran abiertos a convertirse virtualmente en 'cyborgs', también señalan las desventajas que conllevaría implantarse un chip. No poder desconectar digitalmente (64%), que terceros tengan acceso a información personal (63%) y posibles problemas de salud por tener un cuerpo extraño en el organismo (58%) son las principales desventajas señaladas por los encuestados de País Vasco.

Por otro lado, estar siempre localizables (26%) y no tener que llevar dispositivos físicos encima (31%) constituirían las ventajas preferidas por los vascos.

Asimismo, el 40% de los vascos admite haber perdido capacidades desde que tienen móvil, el 56% no recuerda más de cuatro números de teléfono y el 54% tendría muchas dificultades para llegar a un nuevo destino sin disponer de GPS. Además, el 66% de los encuestados vascos reconocen que su dependencia del móvil afecta a sus relaciones personales.