18 de octubre de 2019
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  • 21 de noviembre de 2009

    Familiares dicen que los tripulantes se encuentran "cansados" pero "animados por todo el apoyo" recibido

    Afirman que están "bastantes fuertes" aunque se les nota "el trago que han pasado" y que el martes comparecen ante el juez y los medios

    BILBAO, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

    Familiares de los siete tripulantes vascos afirmaron que los marineros del Alakrana, secuestrado durante 47 días por piratas somalíes, se encuentran "cansados" pero "animados por todo el apoyo recibido", y ahora necesitan descansar porque se les "nota el trago que han pasado". A su llegada a Euskadi, los arrantzales se dirigieron directamente a sus domilicios y no comparecieron ante los medios de comunicación, aunque está previsto que lo hagan el próximo martes.

    Estas manifestaciones fueron realizadas por sus familiares en el aeropuerto de Loiu, donde aterrizó sobre las diez y media de la mañana el avión con los tripulantes fletado por el Gobierno vasco. Minutos después algunos de sus familiares salieron a la zona de llegadas del aeropuerto donde se concentraban los medios de comunicación, mientras que los marineros se dirigían en vehículos a sus domicilios.

    Entre los familiares, se encontraban Argi Galbarriatu hermana del capitán Iker Galbarriatu, y María Angeles Jiménez, mujer de otro de los tripulantes Gaizka Iturbe. Ambas explicaron que los marineros no han comparecido ante los medios, porquue los médicos les han recomendado tranquilidad y descansar.

    "Hemos venido nosotras porque ellos están bastante cansados y nerviosos y los médicos también les aconsejan un poco de tranquilidad antes de enfrentarse a los medios", añadió Galbarriatu, que agradeció el apoyo de los medios de comunicación.

    Según indicaron, el próximo martes podrían comparecer ante los medios de comunicación, coincidiendo con el día en el que deben declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, que se traslará a Gernika para realizar los interrogatorios.

    Los familiares de los marineros, -que pasarán una revisión médica- indicaron que los tripulantes están contentos, pero muy "cansados". Asimismo, subrayaron que el reencuentro ha sido "muy emocionante y gratificante" y "mejor de lo que esperaban". Galbarriatu indicó que físicamente se les "nota el trago que han pasado" y apuntó que hay gente que viene "un poco enferma y que necesita recuperación".

    "Mentalmente, necesitarán tratamiento también, pero vienen bastante fuertes, muy animados con todo el apoyo que les ha dado el pueblo, los medios y todo el mundo", manifestó la hermana del capitán, quien añadió que los tripulantes les han pedido que agradezcan ese apoyo.

    Asimismo, explicó que el reencuentro, por petición de todas las familias, tanto vascas como gallegas, se ha querido que se desarrollara en la intimidad. "Nunca lo hemos censurado, sólo hemos pedido intimidad y luego, según estuvieran ellos, ya saldríamos a los medios, es lo que hemos cumplido", apuntó.

    Galbarriatu manifestó que su labor hasta ahora ha sido ayudar para que "trajeran los hombres a casa, ya lo hemos conseguido y hasta aquí hemos llegado". Por otra parte, aseguró que no les han facilitado detalles del secuestro, porque "ya habrá tiempo". "Ahora mismo, todo eran besos, abrazos y muetras de apoyo y cariño", agregó.

    Por otra parte. indicaron que, en principio, no está previsto, por ahora ningun recibimiento en Bermeo porque se les va a dejar descansar. "Lo que venga, vendrá, primero que descansen", destacó Galbarriatu.

    El avión con los marineros llegó sobre las diez y media de la mañana a Euskadi, tras partir a las nueve y veinte de la mañana de la base militar de Torrejón de Ardoz donde les esperaban sus familiares.

    Ese avión militar llegó a Madrid procedente de las Islas Seychelles sobre las ocho y veinte de la mañana y en Torrejón de Ardoz es donde se produjo el encuentro entre los familiares y los tripulantes vascos.

    A su llegada al aeropuerto de Loiu, los marineros también se pudieron reencontrar con otros familiares que no se habían desplazado a Madrid y esperaban a los tripulantes del Alakrana en el aeródromo.