23 de septiembre de 2019
29 de septiembre de 2018

Gobiernos vasco, cántabro y asturiano otorgan a 86 víctimas de Guerra Civil su "lugar en la memoria democrática"

El Ejecutivo de Urkullu seguirá "en el empeño de recuperar el máximo número de personas desaparecidas y clarificar la verdad"

BILBAO, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los Gobiernos vasco, cántabro y asturiano han participado este sábado en un acto para "recordar y rendir homenaje" a 86 víctimas de la Guerra Civil inhumadas en el cementerio de Limpias (Cantabria) en el verano de 1937, a las que han querido otorgar "el lugar que se merecen en la memoria democrática".

En él, el secretario general de Derechos Humanos, Jonan Fernández, ha reiterado el compromiso institucional del Ejecutivo de Iñigo Urkullu por encontrar a los desaparecidos durante la Guerra Civil. "Seguiremos en el empeño de recuperar el máximo número de personas desaparecidas, clarificar la verdad de lo ocurrido y guardar su memoria, ha asegurado.

Según ha destacado el Gobierno Vasco, gracias a la labor de búsqueda del vecino de Alonsotegi José Antonio Larrinoa se ha encontrado el listado con los nombres de las personas desaparecidas.

En el acto de homenaje, en el que han participado familiares de las víctimas, se ha descubierto una placa en la que se recogen sus nombres con el fin de honrar su memoria.

Por parte del Ejecutivo vasco, han asistido el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernández, y la Ddrectora del Instituto Gogora, Aintzane Ezenarro.

En representación del Ejecutivo cántabro han participado el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Javier Fernández, y la directora general de Cultura, Eva Ranea, mientras que, por parte del Gobierno del Principado de Asturias, ha acudido Encarnación Vicente, directora general de Justicia. También ha asistido la alcaldesa de Limpias, María del Mar Iglesias, así como alrededor de cuarenta familiares.

El secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno Vasco, Jonan Fernández, ha afirmado que la celebración de este acto supone "sacarlos del olvido y otorgarles el lugar que merecen en la memoria democrática de nuestro país".

Fernández ha reconocido su "compromiso con la libertad" y, durante su intervención, ha agradecido a las familias de las víctimas, y concretamente a José Antonio Larrinoa, "su empeño por seguir buscando".

"Seguiremos en el empeño de recuperar el máximo número de personas desaparecidas, clarificar la verdad de lo ocurrido y guardar su memoria. Muchas familias han podido encontrar a su tío, abuelo, hermano desaparecido en la Guerra y han podido cerrar una página negra de su historia familiar", ha asegurado Fernández, que ha resaltado el compromiso "institucional del Ejecutivo por encontrar a los desaparecidos en la contienda.

DESARROLLO DEL ACTO

El acto ha comenzado a las 11.00 horas frente al cementerio de Limpias, con la bienvenida por parte del consejero cántabro, Fernández Mañanes. Posteriormente, tras las intervenciones de los representantes institucionales, se ha proyectado un vídeo elaborado por el Instituto Gogora en el que vienen recogidos varios de los testimonios de familiares de las 86 víctimas.

Posteriormente, en el interior del cementerio, se ha descubierto una placa conmemorativa en memoria de las personas que sufrieron aquel trágico suceso.

HISTORIA

En agosto de 2017 el vecino de Alonsotegi José Antonio Larrinoa contactó con Víctor Santos, párroco del municipio de Limpias, en busca de alguna referencia sobre el paradero de su tío Juan Larrinoa, quien murió en Limpias durante la guerra y cuyos restos la familia no pudo recuperar.

Víctor Santos encontró en uno de los libros de defunción parroquiales el nombre de Juan Larrinoa junto al de otras personas con una nota del cura ecónomo de la época, Gregorio Ungo Angulo, detallando que todas ellas habían sido enterradas en el cementerio de Limpias. Gracias a este listado e investigaciones posteriores se ha sabido que al menos 86 personas víctimas de la Guerra Civil están enterradas en este cementerio.

En las notas, el párroco incluyó información sobre los fallecidos, procedencia, edad, si tenían familia o circunstancias de la muerte. Esto ha permitido saber por ejemplo, que entre ellos, hay 48 vascos o que algunos de ellos murieron en el Palacio Eguilior de Limpias, Parador Nacional en la actualidad, que durante el verano de 1937 era un hospital de retaguardia y albergó también un refugio donde la población civil se resguardaba de los bombardeos. Se ha conseguido contactar con 22 familias: 18 vascas, una cántabra y 3 asturianas.