23 de octubre de 2019
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  • 7 de marzo de 2014

    Las rentas se concentran en los estratos más bajos si la perceptora principal es la mujer

    Las mujeres ocupadas dedican casi el doble de horas diarias que los hombres a cuidar de los hijos y de personas dependientes

       SAN SEBASTIÁN, 7 Mar. (EUROPA PRESS) -

       Las rentas de las familias vascas tienen una "brecha de género" y dependen de que el perceptor principal sea hombre o mujer. De este modo, si el perceptor principal es hombre, las familias tienen unos ingresos medios de 46.513 euros, concentrándose en su mayor parte en los estratos intermedios y altos, mientras que, si es mujer, la renta familiar media se sitúa en 34.717 euros y se concentran en los estratos de renta más bajos.

        Según los datos del Instituto Vasco de Estadística, Eustat, queda en evidencia la notable diferencia existente a favor del hombre. Así, para un tamaño familiar de una persona, la renta familiar media ascendía a un total de 27.290 euros si el perceptor principal era hombre frente a los 19.770 euros si era mujer.

       Esta situación se mantiene para todos los tamaños familiares estudiados. En el caso de dos personas, la renta familiar era de 38.642 euros para los hombres y de 35.041 para las mujeres, y para un tamaño de tres a cinco personas se elevaba a 56.943 euros y 51.105 euros, respectivamente.

       En otro orden de cosas, si se analiza la situación de la población de 16 y más años en relación con su actividad laboral, en 2013 la tasa de paro de las mujeres vascas era del 14,1 por ciento. Esta tasa era muy inferior a la existente en España (27%), aunque superior a la media de los países de la UE-28 (10,9%).

       En cuanto al paro de larga duración de la población femenina, Euskadi contaba en 2012 con una tasa del 5,9 por ciento, frente al 4,7 por ciento de la UE-28 y al 11,6 por ciento de la española.

    CONCILIACIÓN

       Los últimos datos de Eustat, correspondientes a 2012, destacan que en Euskadi las mujeres que trabajaban fuera de casa destinaban 4,6 horas diarias al cuidado de los hijos e hijas menores de 15 años, mientras que los hombres empleaban 2,9 horas diarias. Estas diferencias se agravan en el caso del cuidado de las personas dependientes, actividad a la que los hombres dedicaban 1,4 horas diarias y las mujeres el doble (2,9 horas).

       Casi la mitad de las mujeres ocupadas (47,9%), además de su dedicación al trabajo remunerado, destinaban también cinco horas o más al día al cuidado de  menores y hasta un 20,8 por ciento dedicaban ese mismo tiempo al cuidado de dependientes. A su vez, el 49,1 por ciento de los hombres ocupados colaboraba con dos o menos horas atendiendo al cuidado de sus hijos e hijas.

       En el caso del reparto de tareas domésticas por sexo, nueve de cada diez hombres (91,5%) dedicaba dos o menos horas a esas tareas, mientras que una de cada cuatro mujeres (27,9%) empleaban tres horas o más.

       Una de cada cinco mujeres ocupadas estaban muy insatisfechas con la colaboración que ofrece su cónyuge o pareja en la realización de las tareas domésticas. Un 62 por ciento apuntan una alta satisfacción por el cuidado de la descendencia, e incluso con las tareas del hogar (48,3%). En el caso de los varones, en el primer caso bajaba a un 50,9 por ciento y al 46,2 por ciento en el segundo.

    UNIVERSIDAD

       Por otro lado, la distribución por género en las aulas universitarias refleja la diferencia a favor de la mujer en el acceso a la universidad, el 54 por ciento eran mujeres, frente al 46 por ciento de hombres, según datos del curso 2011/2012.

       Esta mayor presencia de las mujeres se producía en todos los tipos de estudios: masteres oficiales (57%), primero y segundo ciclo (53%), grados (54%) y doctorados (53%). Por otra parte, se graduaron un total de 12.253 jóvenes, de los cuales el 60 por ciento fueron mujeres.

       Con respecto al tipo de estudios, un 61 por ciento de las mujeres se engloban dentro de las Ciencias Sociales y Jurídicas. En cambio, el 83 por ciento de los hombres se reparte entre Ingeniería-Arquitectura y Ciencias Sociales y Jurídicas. Es muy significativa la preferencia de las chicas por los estudios de Ciencias de la Salud (8%), con respecto a los chicos (3%).

       Además, de un total de 5.897 docentes que trabajaban en las universidades vascas existía una mayor presencia de hombres (59%) que de mujeres (41%), en tanto que el personal de administración y servicios estuvo compuesto por 2.692 trabajadores, de los que el 65 por ciento eran mujeres.