18 de enero de 2021
26 de noviembre de 2020

Un total de 1.925 usuarios de residencias de Bizkaia se contagiaron en la primera ola y 352 fallecieron

El estudio apuesta por unidades más reducidas, más formación, coordinación sociosanitaria y trabajo en red

BILBAO, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un total de 1.925 usuarios de las residencias de Bizkaia padecieron covid-19 en la primera ola de la pandemia, el 22,3% de los residentes, y 352 personas con positivo confirmado o sospecha de estar infectados fallecieron, el 18% de los afectados, según los datos hechos públicos este jueves por el diputado de Acción Social, Sergio Murillo, en las Juntas Generales de Bizkaia.

Murillo ha comparecido, a petición propia, ante la Comisión de Acción Social para detallar el informe elaborado por técnicos del Departamento sobre el impacto de la Covid-19 en centros residenciales durante la primera ola de la pandemia, cuya solicitud se aprobó el pasado mes de julio por unanimidad.

Según ha explicado, el informe, entregado este pasado lunes y que será remitido ahora al grupo de expertos 'Bay of Biscay, Bay of Care', al Gobierno Vasco y a los grupos junteros, analiza la situación desde marzo hasta el 30 de junio en el conjunto de residencias autorizadas en Bizkaia, con independencia de su titularidad, a excepción de Birjinetxe, que acoge la unidad especializada sociosanitaria para casos de coronavirus.

En función de este estudio, durante la primera ola de la pandemia, el 56,5% de los centros tuvo algún positivo, con un total de 1.925 afectados. Este dato supone el 22,3% de residentes que, en palabras del diputado, constituye "una incidencia importante, mucho más que en la comunidad", puesto que las residencias son "espacios propicios" para el contagio al ser "cerrados, con muchas interacciones y contactos estrechos".

El 33,11% los centros sufrió el fallecimiento de alguno de sus residentes, con un total de 308 muertes de personas con positivo confirmado y otras 44 con sospecha en un periodo en que "no se hacían tantas PRC" como ahora, ha recordado Murillo. De este modo, la tasa de fallecimiento se eleva al 16% de afectados teniendo en cuenta a los positivos por covid y al 18,3% si se añaden las personas con sospecha de padecerla.

Tras remarcar que "una persona fallecida habría sido muchas" y no está "satisfecho" con los datos, el diputado ha incidido en que el índice de fallecimientos es "igual" a la media de Euskadi entre los mayores de 60 años y es inferior a la media del 27% entre los mayores de 80 años (la media de edad en residencias de Bizkaia es de 83,93 años).

El estudio analiza la relación entre la cifra de afectados y fallecidos con distintas variables y señala que no se puede concluir una correlación estadística con la titularidad de los centros, ni con la ubicación del centro en un área urbana o aislada, ni con el tamaño del centro, aunque en este último caso sí se indica que las residencias con entre 15 y 25 plazas han tenido menos afectación.

Por contra, la comparación por áreas de servicios sociales arroja "una relación directa", de manera que "cuantas más plazas ocupadas hay, más afectación hay". En relación a los ratios de atención directa, se determina que "no existe correlación directa estadísticamente significativa" con las personas fallecidas, ha precisado Murillo.

Por otro lado, el informe advierte de que, hasta el 7 de abril, "se evidenciaron dificultades" para la provisión de equipos de protección individual, según ha matizado el diputado, "de forma generalizada en Bizkaia, en Euskadi y en general en Europa". A partir del 18 abril, se detecta que "la situación mejora" y los centros cuentan con material "suficiente".

En materia de comunicación, se contabilizan 730 llamadas de verificación aleatoria, de ellas 530 a familiares y 200 a los centros, desde el servicio foral de Inspección. Desde el comienzo de la campaña el 26 marzo hasta el 22 mayo, se percibe "una evolución positiva" en la incorporación de medios tecnológicos, frecuencia y organización de la comunicación con las familias.

Según ha explicado Murillo, el informe señala que la zonificación y sectorización de los centros "se apoyó mucho" en las pruebas PCR, que en una primera fase "fueron escasas", lo que dificultó detectar positivos en asintomáticos. Asimismo, indica que la coordinación con distintos servicios sanitarios "mejoró notablemente" partir del 18 de abril.

En cuanto al personal asistencial, el estudio concluye que, con carácter general, los centros cubrieron las bajas de personal y detecta "dificultades" para encontrar sustituciones en el personal sanitario, especialmente en el caso de enfermería. El suministro de alimentos y medicación fue, en función del informe, "suficiente y correcto incluso en los peores momentos de la pandemia", ha destacado el diputado.

El estudio también señala "dificultades" en algunos centros para proceder al aislamiento de personas con positivo o sospecha de estar infectados, aunque Bijinetxe "cumplió un papel para facilitarlo", ha indicado el diputado.

En sus conclusiones, según ha indicado Murillo, el estudio apuesta por el trabajo en unidades más reducidas, más formación, coordinación sociosanitaria y trabajo en red público-privada y entre residencias.

De este modo, se señala que una estructura en módulos de convivencia con un máximo de 25 personas permite atención personalizada y "mayor efectividad" en la prevención. También se incide en que la formación del personal es "un elemento clave".

Asimismo, se advierte de que, debido a la "alta complejidad" de la atención de algunas personas mayores, es "fundamental contar con el apoyo de profesionales del sistema de salud" y asimismo destaca la importancia del personal de áreas psicológicas.

Finalmente, se apunta que la gestión de pandemia ha reforzado "la necesaria coordinación sociosanitaria" para proporcionar una atención integral, así como la necesidad de contar con el asesoramiento del apoyo de las instituciones en estos centros.

LOS GRUPOS

Todos los grupos de la Cámara han recordado a las víctimas de la pandemia y han reconocido el trabajo de los profesionales de la red de residencias. Los junteros de la oposición han coincidido en criticar que no se les haya remitido el informe con carácter previo.

La apoderada de EH Bildu Arantza Urkaregi ha señalado que el informe de los técnicos se debe contrastar también con "otros puntos de vista" de diferentes sectores implicados y ha reclamado que también se elabore un informe sobre la incidencia de la segunda ola de la pandemia con menor demora, así como sobre las unidades socisanitarias abiertas.

El apoderado de Elkarrekin Bizkaia Héctor Fernández ha apuntado que las conclusiones del estudio "son los cuatro puntos de nuevo modelo" que se tenían ya antes de la pandemia, con lo que "o hay una capacidad sobrehumana por parte del Departamento por prever lo que va a pasar en el futuro, o este sea un estudio a medida". Asimismo, ha cuestionado si se plantea "al menos" mantener el presupuesto para Acción Social.

La portavoz del PP, Amaya Fernández, ha criticado al Gobierno foral que, en la primera oleada de la pandemia, "se borró del mapa" y su gestión fue de "incompetencia máxima", ya que "se fracasó en prevención y reacción". En este sentido, ha cuestionado a Murillo "de quién es la responsabilidad" de todas las cuestiones que "no han ido bien".

Desde los grupos que forman el Gobierno foral, la apoderada del PNV Jane Eyre Urquieta ha censurado a Elkarrekin Bizkaia que le hace "un flaco favor hace" a los mayores y a los servicios sociales con afirmaciones sobre la imparcialidad del estudio. Por su parte, la juntera del PSE Ana Campo ha valorado que el informe "despeja dudas" y confirma "las dificultades evidentes" en los primeros meses de la pandemia.

En su respuesta a los grupos, el diputado de Acción Social ha afirmado que no acepta que "digan que se ha estado desaparecidos" porque se han realizado, hasta el 15 de noviembre, "más de 3.000 actuaciones concretas".

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