22 de agosto de 2019
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  • 18 de julio de 2009

    Innova.- Una dieta de piensos con prebióticos ayuda a que los pollos aprovechen mejor los nutrientes y enfermen menos

    Investigadores y la fábrica Coren descubren "una especie de Actimel" que afecta de manera positiva a la flora intestinal de los animales

    SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

    Una dieta basada en piensos con ácidos prebióticos ayuda a que los pollos crezcan más, aprovechen mejor los nutrientes y sufran enfermedades en menor medida, según los resultados obtenidos por un equipo de investigadores de la provincia de Ourense.

    A esta conclusión se llegó en la fábrica de la cooperativa Coren tras casi ocho años de investigaciones que finalizaron hace dos meses. Allí, los ácidos orgánicos --similares a los que se añaden en productos lácteos como los yogures-- se añaden a la soja, a la grasa y a las vitaminas y minerales que componen el alimento de los animales "como una materia prima más", según explicó la técnica en nutrición e investigación de la cooperativa, Pilar Cachaldora, en declaraciones a Europa Press.

    En concreto, el proyecto de investigación se desarrolló entre el Laboratorio de Innovación Agroalimentaria de Ourense, donde trabajó un equipo de la facultad de Ciencias del campus de Ourense --perteneciente a la Universidade de Vigo--, y el Centro Tecnológico de la Carne de Coren, ubicado en el Parque Tecnológico de Galicia --en el ayuntamiento ourensano de San Ciprián de Viñas--.

    Por un lado, Coren asumió el trabajo de campo y puso a disposición de los investigadores los pollos de sus granjas, así como el pienso, el mantenimiento y las pruebas experimentales. De aquí, el material se enviaba a la universidad, para que los científicos realizasen las extracciones y el estudio analítico.

    "Añadimos ácido láctico a la dieta de los pollos para ver si eso, en sustitución de otro tipo de ácidos antibióticos, afectaba de un modo positivo a la flora intestinal del pollo", indicó Cachaldora. Así, observaron cómo esta "especie de Actimel, pero para pollos" desplazaba a la flora patógena y reforzaba la zaprofita --flora intestinal buena--.

    "ACTIMEL PARA POLLOS"

    El encargado de la parte de laboratorio fue el profesor de Química Analítica y Alimentaria de la facultad de Ciencias del campus de Ourense, Lorenzo Pastrana, quien, en declaraciones a Europa Press, resumió que "a los pollos les pasa lo que a las personas: lo que comen determina cómo crecen".

    Por ello, su equipo detectó que "hay determinadas moléculas que son beneficiosas para el estado de los animales", sustancias que favorecen el funcionamiento correcto del intestino y, en consecuencia, del propio pollo. Algunas veces, las moléculas prebióticas están producidas por microorganismos y otras, "los propios microorganismos son prebióticos", apostilló.

    En declaraciones a Europa Press, Pastrana citó las dos fases de esta investigación, que consistieron en "buscar bacterias lácticas prebióticas, como el Actimel", primero, y estudiar "si algunos ácidos orgánicos, en combinación con tratamientos térmicos, podían incrementar la calidad higiénica de las materias primas", después.

    Así, llegaron a tres conclusiones, entre las que destaca, en primer lugar, el descubrimiento de que algunas bacterias lácticas --prebióticos-- permiten que la población del intestino de los pollos favorezca a su crecimiento, haga que aprovechen mejor los nutrientes y enfermen menos.

    Asimismo, los estudios revelaron que algunas de estas bacterias, en combinación con ácidos lácticos, hacen que tengan "todavía" más efecto beneficioso y --un tercer descubrimiento-- "cuando se añaden a los piensos mejoran su calidad higiénica", resaltó Pastrana.

    DEMANDA ACADÉMICA Y DE LA INDUSTRIA

    Estas conclusiones ya fueron publicadas en revistas internacionales de reconocido nivel académico y, en concreto, uno de los artículos se encuentra entre los 10 más citados en este campo de la investigación animal. "Un best seller", remachó el académico.

    Además, Pastrana recalcó que la demanda de la industria de este tipo de innovaciones es "total". "Hay interés mundial por estos descubrimientos" y Coren "utiliza ya el Actimel para pollos".

    Desde el punto de vista de la universidad, también tiene interés "por varios motivos", dijo, ya que demuestra que los proyectos en los que las empresas colaboran con la universidad son "rentables financieramente" ya que dan "resultados aplicables".

    Por otra parte, pone de relieve la capacidad de la comunidad científica para generar conocimiento, "a lo que no deben renunciar las empresas", incidió. Así, concluyó que la colaboración es "muy productiva" y apuntó a que "hay espacios" para hacer transferencia de tecnología.