16 de octubre de 2019
4 de julio de 2009

Empresas ensayan con un aparato a escala en un tanque de agua la viabilidad de la energía del oleaje en Galicia

El artilugio consta de dos cascos en forma de uve que concentran el agua en depósitos donde la fuerza motriz se convierte en electricidad

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

Varias empresas gallegas colaboran con las Universidades de A Coruña (UDC) y Santiago de Compostela (USC) en el estudio de viabilidad de la energía de las olas en Galicia, para lo que desarrollaron un artefacto a escala con el que ensayarán, a partir de finales de mes, en un tanque de olas.

En concreto, en el proyecto 'Wavecat' trabajan técnicos de la compañía Vicus Desarrollos Tecnológicos --sita en Vigo--, de la lucense Norvento Enerxía y de la coruñesa Valiño S.L.; además de los ingenieros navales de los centros tecnológicos de Ferrol y A Coruña.

La idea, que nace de una patente de la USC, consiste en colocar en el mar unas estructuras neumáticas de unos 60 metros de largo para tratar de aprovechar el potencial energético de las olas. Éstas se amarran a una boya que se agarra al fondo marino, por lo que el aparato se mantiene flotando en la superficie.

Durante la primera fase, que ya se completó, Vicus Desarrollos Tecnológicos se encargó del diseño del dispositivo, mientras Norvento Enerxías hizo la caracterización de las olas. Esta última será la que se ocupe ahora de la segunda etapa, que evaluará su funcionamiento mediante un experimento en una piscina que simula las condiciones del mar.

SIMILAR A UN CATAMARÁN

Así, el gerente de Vicus Desarrollos Tecnológicos, Adrián Sarasquete, explicó, en declaraciones a Europa Press, que el artilugio que crearon con el fin de generar una energía eléctrica "limpia y eficiente" es "similar a la de un catamarán, pero unida por la popa".

En este sentido, detalló que el sistema consta de dos cascos neumáticos convergentes, "en forma de uve", que son los que se encargan de concentrar el agua. Al entrar en contacto con ellos, la onda aumenta de nivel hasta rebasarlos y llenar los depósitos laterales.

"En los depósitos es donde la fuerza del oleaje se convierte en energía eléctrica", indicó. Antes de llegar a este nivel de desarrollo, Vicus tuvo que superar varias etapas, de las que su responsable consideró que la simulación de fluidos por ordenador fue "la que más trabajo dio".

Para llevar a cabo esta labor, la empresa analizó diversos parámetros y matrices de variables y, a continuación, las filtró hasta llegar a la combinación geométrica óptima y, con ello, a los mejores ángulos para el invento.

SIMULACIÓN DEL OLEAJE

En la actualidad, Vicus ultima la construcción de un modelo reducido, que, según adelantó Sarasquete, "estará listo a finales de julio". Será entonces cuando Norvento y un grupo de investigación del campus de Lugo ensayen con él en un canal de agua.

A este respecto, el gerente de Norvento Enerxías, Gerardo Iglesias, describió a Europa Press la piscina en la que se realizará el experimento, "de entre 30 y 100 metros de largo, entre 10 y 20 metros de ancho y de dos metros de profundidad".

Asimismo, explicó que este tipo de tanques se utiliza normalmente para el diseño de buques y tiene a uno de sus lados unas palas que "crean las olas", con lo que se simulan las condiciones del mar a bajo coste.

Según Iglesias, en esta materia existen experiencias internacionales "de todo tipo" y en diferentes grados de desarrollo, pero todas las tecnologías están en fase de ensayo y demostración, con lo que "ninguna ha llegado al nivel comercial".

MERCADO POTENCIAL

No obstante, resaltó que el "mercado potencial --tanto en Galicia, como en otros territorios-- es bastante grande" y se basó en un estudio de la Universidad de Comillas que asegura que en un futuro "se podrían instalar en la comunidad gallega unos 4.800 megawatios de este tipo de energía".

Con todo, consideró que este techo es "difícilmente alcanzable", porque "hay que tener en cuenta que en eólica andaremos por unos 3.000 o 3.500 megawatios" y las limitaciones medioambientales, por su impacto en el entorno, son "grandes".

Para concluir, Iglesias señaló que, si estos experimentos iniciales resultan exitosos y determinan su rentabilidad económica, "en 3 o 4 años" se podrán hacer ensayos con un modelo mayor en el mar. Para la comercialización de este tipo de energía "aún queda mucho más", advirtió.