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    Un ex director del FMI niega una crisis "catastrófica" en España y avala la previsión de crecimiento del Gobierno

    Apuesta por reorientar el crecimiento hacia las nuevas tecnologías, en detrimento de la construcción y el turismo

    A CORUÑA, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

    El ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Michel Camdessus, negó que España vaya a verse inmersa en "una crisis económica catastrófica", aunque reconoció que sí va a frenarse su crecimiento, que situó en el 2,3 por ciento, tal y como anunció el Gobierno.

    Camdessus explicó a Europa Press que es cierto que la economía española está en una época de desaceleración "pero menor que en otros países", en la que destaca la caída de la demanda inmobiliaria, y aseguró que "resistirá" mejor que el Reino Unido o Estados Unidos.

    No obstante, apuntó que el Estado tiene "una asignatura pendiente", la de "reorientar" su forma de crecimiento para centrarla en el área de conocimiento, nuevas tecnologías, innovación y desarrollo, relegando a un segundo lugar, el turismo y la construcción.

    Esta reorientación supone "un reto" para España que se verá obligada a "actuar rápido" para no ser adelantada por los países emergentes. "Los países emergentes aprenden rápido y ya están trabajando en sectores nuevos", advirtió.

    TIPOS DE INTERÉS.

    Ene el ámbito europeo, el que fuera presidente del FMI desde 1987 y hasta el año 2000, apoyó las medidas tomadas por el Banco Central Europeo dirigidas a mantener los tipos de interés para hacer frente a la crisis de créditos. "¿Dónde estaríamos?" si éste hubiera decidido seguir las indicaciones del FMI y bajarlos desde el principio, se preguntó.

    Camdessus prefirió no predecir la duración de esta "crisis económica mundial" porque recordó que todos los países "están ya tomando medidas enérgicas" para hacerla frente pero que han empezado "demasiado tarde", lo que supondrá "un coste muy alto, no sólo en términos económicos, también en sociales".

    Al respecto incidió en que hasta el momento más de tres millones de personas se han quedado ya sin vivienda en Estados Unidos, además de que muchas accionistas han perdido mucho dinero. "Son víctimas y una parte del precio a pagar por superar las crisis, que se traducirá en una fuerte inflación mundial", reconoció.

    SITUACIÓN ACTUAL.

    Michel Camdessus acudió esta semana a A Coruña para impartir una conferencia sobre 'Globalización y desarrollo sostenible. Problemas y desafíos' en la que enumeró los "fenómenos" que constituyen la situación económica actual a nivel mundial.

    Al respecto avanzó que la situación actual se caracteriza por la coexistencia de tres fenómenos de gran importancia, que "pueden hacer descarrilar los logros que se habían conseguido con la globalización" y que son "el desarrollo y hambre en el mundo, la climática y la financiera". "Sólo hace falta que dos polos se crucen para hacer saltar una bomba nuclear y aquí hay tres", advirtió.

    Para Camdessus es fundamental la "extrema dificultad" de reunir los recursos financieros necesarios para dar confianza en un posible despegue definitivo del Sur y los dinamismos demográficos que hacen "cada día más angustiantes las perspectivas de los próximos decenios".

    Está previsto que que dentro de 45 años África cuente con 1.000 millones de habitantes más de los que tiene ahora, un problema que puede generar un aumento de la presión migratoria hacia el norte, que debería atajarse con dos ejes: desarrollo rural e infraestructuras urbanas.

    CAMBIO CLIMÁTICO.

    En referencia al cambio climático consideró que hasta ahora era considerado "un problema a largo plazo" pero remarcó que ahora se está transformando en una "exigencia inmediata", lo que exige empezar "de manera inmediata" a modificar "radicalmente" las políticas que se llevan a cabo en la materia.

    Camdessus consideró que la crisis financiera actual "no hubiera tenido que producirse" y es consecuencia de "imprudencias contables" en la distribución de créditos y la concensión de algunos de manera "irresponsable", así como haber comprado y vendido productos "sin saber cuáles eran los riesgos efectivos", así como haber dado al mercado un alto grado de opacidad.

    Ante este panorama, se mostró partidario de reformar las instituciones internacionales, abogó por una mayor gobernabilidad internacional y, en definitiva, que sean "organismos con legitimidad política para hacer frente a estos desafíos". En este sentido, propuso la creación de una cúpula suprema "por encima de los organismos internacionales, con capacidad de arbitrio en las decisiones de máximo nivel" y que "no sea necesariamente de carácter permanente".