26 de febrero de 2021
24 de enero de 2021

Expertos piden enfoque de género en los recursos para 'sin hogar', ausente pese a estar recogido en el Plan de la Xunta

   Alertan de la "invisibilización" del 'sinhogarismo' femenino y del deterioro personal "extremo" de las mujeres en la calle

   VIGO, 24 (EUROPA PRESS)

   Trabajadores y educadores sociales de diferentes entidades que trabajan con personas sin hogar en Galicia han alertado de que, pese a que está específicamente recogido en el Plan de Atención ás Persoas sen Fogar de Galicia 2019-2023, no existe un enfoque de género en los recursos disponibles.

   Así, ese documento, impulsado desde la Dirección Xeral de Inclusión Social de la Xunta, establece entre sus objetivos la adaptación de la red de recursos para personas sin hogar a las necesidades específicas de las mujeres y menciona al colectivo femenino en situación de 'sinhogarismo' como un grupo con necesidades singulares.

   "En los últimos años se detectó un aumento de mujeres en situación de 'sinhogarismo'; y se hace patente una carencia específica de recursos dirigidos a las mujeres y sus necesidades, o la falta de adecuación de los recursos existentes", señala el Plan, que tiene una inversión prevista total de más de 73 millones de euros.

   Precisamente, entre los objetivos que la Xunta se plantea para el período 2019-2023 destaca la "apuesta por incorporar el enfoque de género" en las políticas relativas a estas personas, poniendo el foco en las mujeres víctimas de violencia machista. De hecho, el gobierno gallego trabaja en la elaboración de un estudio sobre 'sinhogarismo' femenino y violencia de género.

   El fenómeno del 'sinhogarismo', que no solo caracteriza a aquellas personas que viven en la calle, sino a todas las que no disponen de un domicilio estable, seguro y saludable, es complejo.

   De hecho, ni siquiera hay estadísticas actualizadas sobre las personas en esta situación. Así, el INE, en una encuesta de 2012, cifra en 1.903 las personas sin hogar en Galicia, de las que 371 eran mujeres. Asimismo, según datos de 2018, en la comunidad gallega hay 73 centros de atención para estas personas, entre albergues, comedores y otros recursos, la gran mayoría de gestión privada (aunque cuentan con apoyo económico público).

   RECURSOS "GENERALISTAS"

   Pese a los objetivos marcados por la administración en su Plan de Atención, varios técnicos consultados por Europa Press han señalado que la adaptación de los recursos a la problemática de las mujeres sin hogar no se ha realizado o, al menos, no se ha extendido, aunque muchos ayuntamientos cuentan con mecanismos de atención específicos para mujeres.

   "Los recursos son generalistas y las necesidades de las mujeres sin hogar son distintas a las de los hombres. Son mucho más vulnerables", ha señalado Pablo Sánchez, del Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Galicia y trabajador en la Cocina Económica de A Coruña.

   El hecho de tener que compartir los recursos existentes puede suponer un problema para las mujeres, como han puntualizado las educadoras sociales Lucía Rodríguez y Natalia Quintela, que trabajan en la entidad Alume Saúde Mental de Lugo.

   "No se tiene en cuenta la perspectiva de género. Se dan casos de mujeres que no acuden a comedores o albergues, simplemente por no tener que compartir espacios con hombres, o de mujeres que se han encontrado en los centros con sus violadores", han señalado,.

   MUJERES "ROTAS"

    Pese a que no se puede hablar de un único perfil de mujer sin hogar, todos los expertos señalan de forma contundente que siempre presentan una "desestructuración" mucho mayor que un hombre en esa misma situación. Así, Pablo Sánchez afirma que "las mujeres son más resilientes, se adaptan mejor y, cuando llegan a una situación de 'sinhogarismo' o de calle, es porque ya han agotado todas las alternativas" y "han estado sometidas a condiciones de vida que difícilmente soportaría un hombre".

   Esa circunstancia se traduce en que las mujeres sin hogar son personas "totalmente rotas, con un deterioro personal extremo", según han subrayado las educadoras de Alume, que han recalcado que "son las más vulnerables de los más vulnerables". "Y a esto se suman otros factores, como la violencia de género, el desarraigo si son extranjeras y están en situación irregular, o la ruptura de vínculos con sus hijos", han advertido.

   Además, hay otro factor que incide de forma determinante en su situación y es que muchas de esas mujeres presentan problemas de salud mental que, en ocasiones, pueden resultar "incapacitantes" y, a veces, llevar asociados problemas de adicción. Esos problemas son, habitualmente, motivo de exclusión de los recursos de atención.

   Las condiciones "especiales" que rodean al colectivo de mujeres en esta situación hacen que sus necesidades sean diferentes: precisan un apoyo emocional diferente, recursos de alojamiento en los que puedan tener a sus hijos, atención a su salud sexual, etc.

   En un estudio elaborado por Cruz Vermella y la Xunta en 2017, a partir de entrevistas a personas sin hogar y a profesionales, se exponen como principales problemas de las mujeres la falta de recursos económicos y la violencia de género.

   En el mismo informe, se reflejan los factores de riesgo que afectan a las personas sin hogar, y es llamativo que algunos, como el acoso sexual, el racismo o la depresión, son "casi exclusivos" de las mujeres.

   COLECTIVO "INVISIBILIZADO"

   Una de las principales dificultades que condiciona la atención a estas mujeres es que son un colectivo "invisibilizado", según han recordado desde Alume: "A las mujeres se las ve menos, pocas llegan a la calle y, antes de estar en la calle, se buscan alternativas, aunque eso las ponga en peligro".

   Así, los trabajadores y educadores sociales han alertado sobre la frecuencia con que las mujeres "buscan una pareja, aunque las maltrate, para sentirse protegidas". "Es duro, pero a nosotras nos han llegado mujeres que reconocían que se habían juntado con un maltrador porque prefieren que las viole un solo hombre, antes que ser abusadas por más de un varón si están en la calle", ha lamentado Lucía Rodríguez.

   Ese mecanismo de falsa autoprotección, unido a otras 'soluciones' como "dormir en el suelo del piso de un conocido, en casa de un familiar, o ir dando tumbos por hostales o albergues", hace que la situación de esas mujeres permanezca "oculta".

   'HOUSING FIRST', VIVIENDA COMO PARTE DEL PROCESO

   Las entidades sociales recalcan que uno de los ejes fundamentales de intervención con las personas sin hogar y, específicamente con las mujeres, debe ser el acceso a la vivienda, no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta clave en el proceso de recuperación de esas personas.

   Así, los técnicos defienden el modelo conocido como 'housing first' y que ya está funcionando en algunas ciudades de Galicia, impulsado por estas entidades en colaboración con las administraciones. Este sistema prevé el acceso a una vivienda "sin condiciones previas" para estas personas, de modo que dispongan de un espacio estable y seguro durante un tiempo y, a partir de ahí, puedan iniciar un recorrido de inserción y recuperación.

   Ana Pardo, de Provivienda ha señalado que los actuales recursos de alojamiento son, salvo algunas excepciones, "parches provisionales" porque se trata de pisos temporales o albergues "donde no se puede iniciar un proyecto de vida" . Además, en el caso de las mujeres, "no hay recursos reales para familias monomarentales".

   "Pero no hay un parque de vivienda social adecuado. No se puede pedir a una persona sin hogar que se forme, que acuda a una entrevista de trabajo o que siga un tratamiento médico si no tiene un lugar seguro donde dormir o darse una ducha", ha remarcado, y ha abogado porque los servicios sociales tengan capacidad de gestión en materia de vivienda para abordar estas intervenciones.