17 de noviembre de 2019
  • Sábado, 16 de Noviembre
  • 17 de octubre de 2019

    Forenses afirman que la víctima del rapto en Ourense presentaba estrés postraumático tras estar en "peligro de muerte"

    OURENSE, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

    Los médicos forenses que analizaron el cuerpo de la joven supuestamente secuestrada por el clan de 'Los Madriles' y violada por uno de sus miembros, J. G. J., han asegurado que "la paciente desarrollaba un cuadro de estrés postraumático como consecuencia de un hecho con peligro de muerte".

    En la segunda jornada del juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Ourense, la médica de Urgencias que atendió a la víctima tras ser liberada después de 19 días y los forenses han señalado que la versión relatada por la víctima, quien denunció haber sido drogada, golpeada y violada, se ajustaba a lo percibido en su cuerpo, a pesar de que no percibieron "marcas de violación a nivel vaginal y genital".

    Otro de los peritos, un psiquiatra testigo de parte de la defensa que trató al acusado por última vez hace 14 años ha constatado cómo este "sí podía conocer lo que estaba bien y lo que estaba mal, aunque con limitaciones", ya que "durante unos segundos o minutos", perdía el "contacto con el mundo real y podía hacer algo que no venía a cuento".

    La Fiscalía mantiene su solicitud de 19 años de cárcel para el principal acusado y reduce de tres a dos años y medio la pena para el resto de la familia de 'Los Madriles': tres hermanos y los padres. Al principal acusado, J. G. J., se le imputa un delito de detención ilegal, otro continuado de agresión sexual, otro más continuado de coacciones, uno de trato degradante y un último delito de lesiones. Al resto, un delito de detención ilegal.

    ENCIERRO

    El Ministerio Fiscal considera probado que "hubo un encierro" con el objetivo de "mantener relaciones sexuales" con la víctima y durante el cual J. G. J. "golpeó" a la joven "con barras en diferentes partes del cuerpo" con un "trato degradante de forma reiterada --obligada a ducharse en agua fría, retirada de la comida...-- y un "comportamiento difícil de entender en gente civilizada".

    El fiscal, asimismo, mantiene que se efectuó un secuestro porque la familia no la entregó hasta que "la policía le obligó" al avisarles de que, de lo contrario, "entrarían en su casa con una orden judicial".

    Sobre el papel del resto de la familia, Fiscalía estima que "colaboraron todos" los miembros, quizás bajo un ambiente de "intimidación" por parte de J. G. J., una persona considerada peligrosa y con antecedentes --y ya en prisión--.

    Al respecto de la "ambigüedad en el relato" de la víctima, argumento eximido por la defensa, el Ministerio Fiscal puntualiza que "no se puede dejar sin efecto su testimonio debido a su trauma" y que "la mayoría de las cosas" que ha pronunciado la joven "se han acreditado" como "ciertas". Una aclaración que ya había confirmado anteriormente la psicóloga que compareció en la sala al referir que, "tras un hecho traumático, puede que existan lagunas", ya que hay momentos en los que "el cuerpo está ahí, pero la mente no".

    ACUSACIÓN PARTICULAR

    La acusación particular mantiene su petición de 42 años de cárcel para J. G. J. por un delito de lesiones, otro de amenazas, otro más detención ilegal, uno de agresión sexual y un último de trato degradante. Para la familia, solicita ocho años por un delito de detención ilegal, menos para la madre, a quien también le atribuye un delito de amenazas y otro de trato degradante por participar en la vigilancia de la víctima "permanentemente", para ella pide 13 años de prisión.

    Las defensas reclaman la libre absolución de sus clientes. El letrado de J. G. J. ha alegado que no se pudo constatar durante la vista oral "el origen de los golpes" sufridos por la joven, atribuidos desde el principio por este abogado a una caída desde un caballo, y mencionó el análisis toxicológico practicado a la víctima con resultado negativo para evidenciar un "hecho inverosímil", a pesar de que la doctora de Urgencias relató en su turno que "al cabo de unos días, se pueden negativizar" las drogas consumidas.

    También ha introducido en su exposición varios vídeos en los que la mujer salía "bailando" con el principal acusado, argumento cuestionado por Fiscalía, y se ha aferrado a que su patrocinado tenía un "retraso mental límite", además de drogarse y emborracharse de forma frecuente.

    El letrado de dos de los hermanos y de los padres ha objetado la "dificultad para vigilar durante 24 horas" a la joven, como esta declaró sobre ellos; así mismo, se pronunció al respecto de las "contradicciones" de la víctima.

    De igual forma, la defensa del familiar restante incluso ha asegurado que su patrocinado "defendió" a la joven "de una paliza", por lo que "no pudo ser cómplice".

    En el turno final de palabra, J. G. J. se ha declarado "inocente" al asegurar que el "no se atrevería nunca a hacer esas cosas" al mismo tiempo que ha exculpado a los suyos: "Esta gente es inocente, yo estoy metido en un problema, mi familia no".