22 de marzo de 2019
  • Jueves, 21 de Marzo
  • 6 de enero de 2008

    Los gallegos gastarán una media 200 euros en las rebajas, que los comerciantes auguran "comedidas" en consumo

    La Federación Galega de Comercio prevé una facturación de 122 millones de euros

    SANTIAGO DE COMPOSTELA, 6 Ene. (EUROPA PRESS) -

    Los gallegos gastarán en las rebajas de la campaña de invierno, que comienzan mañana, una media de entre 200 y 300 euros, aunque los comerciantes de la comunidad auguran que estas expectativas serán de carácter "comedido", ya que, debido a la gran subida de precios del nuevo año, los consumidores están con "dudas" sobre el desembolso que van a realizar en estos días.

    Precisamente, el presidente de la Federación Galega de Comercio (FGC), José María Seijas, confirmó a Europa Press que se espera una afluencia "muy comedida" para las próximas rebajas, puesto que, recordó que hay que tener en cuenta que con el nuevo año subieron los precios de gastos domésticos habituales como la luz, el agua o el butano.

    Por ello, admitió que los comercios gallegos no esperan una "alta facturación", aunque, de todos modos, aguardan que el volumen de ingresos sea similar al del año pasado, con una facturación de 122 millones de euros en Galicia.

    En concreto, el mayor volumen de ventas se prevé en ciudades con más población y puso como ejemplo urbes como Pontevedra o Vigo. ASimismo, los sectores de textil y calzado concentran la mayor parte de las ventas de este período que los comercios podrán desarrollar un mínimo de una semana y un máximo de dos meses hasta el próximo 7 de abril. La reducción de los precios va desde descuentos he hasta el 20 por ciento, al principio de temporada, pudiendo superar el 50 por ciento al finalizar el mismo.

    ROPA DE INVIERNO.

    A pesar de estos ingresos previstos, Seijas se quejó de que no van a poder recuperar las pérdidas provocadas por la ropa de invierno que no fue vendida debido a las buenas condiciones climatológicas gallegas en los primeros días de esta estación.

    Además, informó de que en estas cuestiones también influyen las tendencias de moda, con lo que advirtió de que habrá muchas ventas que no se recuperen, "porque en función de la moda los gustos de compra van cambiando", argumentó.

    Con todo, reconoció que aún puede haber expectativas de venta debido a la campaña navideña, en la que los comercios "están vendiendo mucho".

    DENTRO DE LA LEGALIDAD.

    Ante esta campaña, recordó a los comerciantes que deben actuar "dentro de la legalidad" ya que es de "obligado" cumplimiento para todos. Entre las medidas exigidas se encuentran abrir los comercios según los horarios fijados y poner en las etiquetas el precio rebajado y el antiguo.

    Asimismo, insistió en que la ley exige que las tiendas no deben permanecer abiertas más de 72 horas semanales, lo que supone no trabajar más de diez horas al día. Además, los comercios de menos de 150 metros pueden abrir los domingos y los demás días que quieran, respetando los ocho días que se pueden elegir al año entre domingos y festivos.

    Aunque las rebajas comenzarán mañana y pueden continuar hasta abril, Seijas aclaró que los comercios tienen la opción de disponer de los descuentos como mínimo una semana antes, aunque explicó que el 99 por ciento de ellos sigue el periodo habitual, con una duración total de 60 días.

    En la misma línea se pronunció el presidente del Instituto Galego de Consumo y Secretario Xeral da Consellería de Innovación e Industria, Emilio Nogueira, quien estos días incidió en que en la época de rebajas se deben cumplir las normas de etiquetado y de oferta, con el precio nuevo y el antiguo, o por lo menos aparecer en la etiqueta el tanto por ciento de descuento.

    Con ello, advirtió de que no se pueden comercializar en rebajas productos que no sean de temporada. Por ello, no está permitido los saldos o ventas en promoción. Además, remarcó que los establecimientos deben garantizar las mismas condiciones de compra que fuera del periodo de rebajas.

    RECOMENDACIONES.

    Entre las recomendaciones que los comerciantes dan a los consumidores se encuentra la de "fijarse bien" en los precios antes de comprar. En todo caso, Seijas reconoció que, en los últimos años, se está actuando en "concordancia" con la ley establecida. Así, valoró que la cultura de compra de los consumidores cambió en los últimos años, ya que, "la gente sabe lo que quiere y lo que necesita, porque ahora se compra con un fin".

    Los comerciantes deben también anunciar visiblemente a través de un cartel la decisión de no aceptar tarjetas o la devolución de artículos durante las rebajas, entre otras.

    FACTURACIÓN DEL COMERCIO TRADICIONAL.

    Seijas mostró su satistafacción con los datos que revelan las cifras de facturación del comercio tradicional, ya que muestran que el consumidor prefiere en un 80 por ciento a este tipo de establecimientos frente a las grandes áreas.

    El presidente de la FGC esgrimió como una de las razones principales es que en estos establecimientos los comerciantes ofrecen una atención "más personalizada" al consumidor, con mayor orientación y consejos adecuados a cada cliente.

    Por ello, aseguró que la competencia con los grandes almacenes no disminuye sus ventas, ya que, el servicio que ofrecen estas áreas está orientado y adaptado a las características del consumidor.

    COMERCIO ORIENTAL.

    Seijas admitió que el comercio oriental "entró con mucha fuerza" en Galicia en los últimos años, a pesar de que, a su juicio, ofrecen artículos de calidad "muy baja", que "en muchas ocasiones" no tienen las garantías ni referencias exigidas por la ley.

    Así, explicó que "muchas veces" este tipo de establecimientos no sigue las normas y puso como ejemplo el día de Navidad, cuando no está permitido abrir. Sin embargo, reveló que "muchos" de estos comercios orientales "abrieron sus puertas". Ante esta situación, manifestó la "preocupación" en el sector, "aunque no de forma excesiva", por este tipo de incumplimientos.

    De cualquier forma, indicó que el consumidor es "consciente" de esto, por lo que, consecuentemente, "algún comercio" de este tipo ya tuvo que cerrar.

    Con respecto a este tipo de comercios, y en concreto a los conocidos como 'Todo a cien', el presidente del Instituto Galego de Consumo aclaró que el control que se debe establecer es sobre el producto que se vende y no sobre el establecimiento, "ya que, en un principio no tiene porque ofrecer menores garantías con respecto a los convencionales".

    Por ello, destacó que lo "importante" es que el producto tenga un etiquetado "acorde" con las normativas de la Comunidad Europea (CE), y que se compruebe que los productos están destinados "a las edades adecuadas así como procurar utilizarlos de modo que correcto".