5 de diciembre de 2020
24 de abril de 2006

El Gobierno enviará al Senado el informe del Consejo de Estado sobre la reforma constitucional después de verano

Admite la "indudable" necesidad del acuerdo de PSOE y PP, pero alerta de que a la oposición "tampoco le gusta" el texto de 1978

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Francisco Caamaño, avanzó hoy que el Ejecutivo remitirá después de verano al Senado el informe sobre la reforma constitucional elaborado por el Consejo de Estado para que "se debata" y la Cámara alta "sea la verdadera protagonista de esa parte de su reforma".

En declaraciones a los medios de comunicación antes de pronunciar una conferencia en Santiago sobre la revisión del modelo territorial, Caamaño recordó que los plazos para la mejora del texto de 1978 "no dependen del Gobierno", puesto que una vez entregada la propuesta del Consejo de Estado, "la Cámara marca sus propios ritmos de trabajo".

Con todo, recordó que ya en campaña electoral, el actual presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, había anunciado su intención de introducir cambios en la Carta Magna y recordó que así lo confirmó en su propio discurso de investidura. "Estamos cumpliendo los trámites previstos y anunciados", añadió.

Caamaño explicó que estas previsiones apuntan a que el informe del organismo consultivo se presente en el Senado "a la vuelta de verano" y admitió que, en la reforma constitucional, "indudablemente tiene que haber un acuerdo de los dos grandes grupos políticos", PSOE y PP, porque "si no, es imposible".

Así, aseguró que el Gabinete de Zapatero estará "encantado, si es que el PP se suma", de modificar aspectos de la Carta Magna que, si bien serían "reformas muy puntuales", son "muy necesarias" para los nuevos retos de "la España del siglo XXI".

DISPOSICIÓN DEL PP

En este sentido, cuestionó la disposición de los populares para abordar este proceso, puesto que, después de no haber votado hace 27 años el título VIII --el que regula la organización territorial del Estado-- porque "legítimamente no les gustaba", en la actualidad "parece que sigue sin gustarles".

Francisco Caamaño se preguntó por qué el presidente del PP, Mariano Rajoy, reclama una reforma de la Constitución "precisamente para que la de 1978, la que tanto quiere defender, no sea como entonces y como todos la interpretan, sino que se reforme para que sea otro pacto que en lo territorial sea como quiere o le gusta al PP".

A su juicio, de no ser así, la oposición "no plantearía una reforma" y añadió que "el apunte solo no deja de ser una contradicción". "Si lo que ocurre es que no les gusta la Constitución de 1978, ¿cómo es que nos dicen a los demás que la estamos rompiendo?", inquirió.

Según él, el problema reside en que los populares "siempre tuvieron una visión distinta" de la Constitución vigente, "al punto de que cuando la vieron puesta en marcha, como le ocurrió a Fraga en su día, a la cúpula del PP tampoco le gusta el texto". "Pero a mí sí me gusta, y mucho", concluyó.