11 de agosto de 2020
29 de febrero de 2020

Un hermano de Sinaí Giménez y otros 6 acusados vuelven a juicio por el robo de cocaína a un grupo arousano

El Supremo ordenó repetir la vista en la que fueron condenados por estos hechos, por vulnerarse la imparcialidad del tribunal

VIGO, 29 Feb. (EUROPA PRESS) -

Uno de los hermanos de Sinaí Giménez (conocido como el 'rey de los gitanos' de Galicia), Marino Giménez, y otros seis acusados, entre ellos un exguardia civil, volverán a sentarse en el banquillo de los acusados, como presuntos autores de un delito de tráfico de drogas, después de que el Tribunal Supremo hubiese ordenado repetir la vista en la que fueron condenados por estos mismos hechos, en 2017.

La repetición de ese juicio había sido fijada para diciembre del año pasado, pero tuvo que aplazarse por la ausencia de uno de los letrados defensores. Finalmente, la vista se celebrará en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, entre el 2 y el 5 de marzo.

Los hechos por los que se sentarán en el banquillo estos 7 acusados ya fueron juzgados en 2017, y hubo condenas que oscilaron entre los 7 años y medio y los 4 años de cárcel. Sin embargo, el Tribunal Supremo anuló dichas condenas, por considerar que se había vulnerado el principio de imparcialidad del tribunal (algunos magistrados tuvieron participación en la resolución de recursos en la fase de instrucción) y ordenó repetir el juicio.

La Fiscalía pide para Marino G.J. penas que suman doce años de cárcel por ser cooperador necesario en un delito de tráfico de drogas, por integración en grupo criminal, y por tenencia ilícita de armas. Para el exguardia civil, Enrique P.M., pide un total de nueve años y medio de prisión, como autor de un delito de tráfico de drogas y otro de pertenencia a grupo criminal; y para el resto de acusados solicita penas de cárcel que van desde los nueve años y medio hasta los cuatro años y medio de prisión.

ROBO FRUSTRADO DE UNA PARTIDA DE COCAÍNA

Los hechos tuvieron lugar a principios de 2014 cuando, según el Ministerio Público, Marino G.J. (al que considera cabecilla), Enrique P.M., Marcos G.B., Alfredo I.G. y Alfonso P.C. integraban un grupo criminal dedicado al tráfico de drogas.

El grupo ideó un plan para robar una partida de cocaína a otro grupo de narcotraficantes arousanos, para lo que era indispensable la participación del entonces agente de la Guardia Civil, Enrique, que debía simular un control policial y facilitar la sustracción de la droga.

Así, concertaron una cita en Poio (Pontevedra) con los otros dos acusados, Modesto D.A. y Benito O.O., que eran los proveedores de la sustancia estupefaciente. Hasta allí se desplazaron, en un coche, Marcos y Alfonso, para recoger la droga; mientras que Marino y Alfredo hicieron lo mismo, para vigilar la operación y avisar a Enrique de los movimientos del transporte hacia O Porriño, de manera que éste estuviera prevenido y pudiera darles el alto en las inmediaciones de una gasolinera en Mos.

El plan consistía en que, cuando el guardia les diera el alto, Marcos (que traía la droga en un coche con los dos contactos arousanos) aprovecharía para sustraer el paquete de cocaína, de algo más de medio kilo.

Sin embargo, dicho plan se frustró, porque los acusados estaban siendo investigados por la Policía Nacional, que los interceptó en el momento en el que se disponían a simular ese control de la Guardia Civil y a apropiarse de la cocaína.

Tras la detención, la Policía encontró, en casa de Marino G.J., en Tomiño (Pontevedra), una pistola con sus correspondientes cartuchos, un revólver de fogueo, tres navajas, 13 teléfonos móviles (además de los otros dos que llevaba encima en el momento de ser arrestado), una máquina de contar dinero y diversas cantidades de cocaína, heroína y cannabis.