17 de septiembre de 2019
21 de julio de 2014

Más de 290.000 hombres gallegos sufren hiperplasia benigna de próstata

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 21 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La Asociación Española de Urología (AEU) calcula que el 50% de los españoles mayores de 50 años y el 80% de los hombres mayores de 80 sufren hiperplasia benigna de próstata (HBP), una afección que afecta a más de 290.000 hombres gallegos y que se caracteriza por el aumento de la próstata, glándula que rodea la uretra, y que ocasiona a los varones serias dificultades para orinar.

   En concreto, la incidencia de HBP en Galicia corresponde a 294.816 hombres mayores de 50 años afectados por hiperplasia benigna de próstata. Concretamente, 232.499 hombres comprendidos entre los 50 y 79 años y 62.317 hombres mayores de 80 años. Estos datos corresponden respectivamente al 50% y al 80% de la población masculina calculada según datos del INE de enero 2014.

   Pese a que no se trata de un proceso cancerígeno, los varones que la sufren se exponen a sufrir síntomas urinarios y renales, que merman su calidad de vida. Las complicaciones de la hiperplasia benigna de próstata, si no se trata adecuadamente, puede provocar un incremento de las micciones, retención de orina, infecciones y formaciones de cálculos, daños renales, infecciones graves en el tracto urinario, sangre en la orina o incluso fallo renal crónico.

   Por ello, los especialistas aconsejan acudir al urólogo, donde dependiendo del grado de gravedad, los expertos aconsejarán tratamientos farmacológicos o quirúrgicos. En el caso de la cirugía, el sistema GreenLight XPS, o láser verde es el procedimiento más utilizado a nivel mundial. Concretamente, más de 700.000 pacientes han sido tratados con esta terapia láser en un total de 70 países.

   Se trata de una alternativa mínimamente invasiva a la cirugía de resección transuretral de próstata (RTUP), ya que conlleva menos tiempo de hospitalización, de recuperación y menos efectos secundarios1. "Para los pacientes con HBP, el láser GreenLight presenta un doble beneficio: máxima eficacia en la mejora de los síntomas y una muy baja agresividad que permite una rápida y cómoda recuperación de los pacientes, además de posibilitar operar a pacientes de alto riesgo quirúrgico o anestésico que de otro modo no podrían operarse", afirma el doctor Manuel Ruibal Moldes, jefe del Servicio de Urología del Complejo Hospitalario de Pontevedra.

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