1 de abril de 2020
11 de septiembre de 2008

Más de 700 personas piden a la Armada eximir al cabo Gago y depurar responsabilidades por el siniestro de la Extremadura

FERROL, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

Más de 700 personas se concentraron hoy ante el Teatro Jofre de Ferrol para reclamar al Ministerio de Defensa que se retire el expediente abierto al cabo que denunció supuestas "irregularidades" y "negligencias" en el accidente de la Fragata Extremadura, todavía investigado en diligencias judiciales previas y a consecuencia del cual fallecieron dos marinos en diciembre de 2005.

La protesta, bajo el lema "Libertad de expresión, retirada del expediente, transparencia y claridad", contó con la presencia de representantes del BNG, entre ellos, el diputado Francisco Jorquera, CC.OO., y distintas asociaciones vecinales y sociales, que conjuntamente respaldan la Plataforma de Apoyo al cabo Jorge Miguel Gago Chao. El padre del militar, Miguel Gago, lamentó que en las últimas horas el Defensor del Pueblo rechazase evaluar el expediente abierto a su hijo por realizar declaraciones en la prensa sobre el accidente y que podría suponer que antes de finales de septiembre fuese arrestado en prisión militar durante dos meses. En su contestación, el Defensor del Pueblo asegura que no tiene competencias en el ámbito militar.

Los familiares y amigos del cabo reclamaron que los derechos constitucionales también se aplicasen a los militares, y que se democraticen las Fuerzas Armadas de un país en el que el Gobierno "pregona su talante".

Miguel Gago recuerda que, tras el accidente, su hijo fue felicitado el Almirante Jefe de la Flota y otros altos cargos por su "decidida" y "adecuada reacción", pero que en el momento en el que declaró sobre la existencia de "supuestas irregularidades" ante el Juez militar que instruye las diligencias previas y ante la prensa, la "cúpula militar decidió castigarlo".

El cabo Gago, tras 14 años en la Armada y varias condecoraciones, denunció que el día del accidente había reiterado a sus superiores que era preciso parar la caldera de la Fragata, porque sus niveles de cloro superaban hasta en diez veces los valores establecidos. Según sus declaraciones, sus advertencias no fueron atendidas y la máquina explotó, causando la muerte de Erik Noval y Francisco Pérez Castrillón.