3 de agosto de 2020
4 de abril de 2008

El traspaso de recursos a los ayuntamientos ayudaría a evitar la corrupción urbanística, según un experto

Sitúa en América Latina, África del Norte y Asia los retos de Galicia y España para expandir la cooperación y nuevos negocios

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

La transferencia "masiva" y "enorme" de recursos del Estado a las Comunidades Autónomas, que no ocurrió con los ayuntamientos, genera "efectos perversos" como la "corrupción inmobiliaria", que constituye uno de los "problemas serios" de la actualidad en España. Ante esta situación, el catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid Emilio Lamo de Espinosa interpretó que la Administración local "acude" a la producción de suelo urbano como "única fuente de financiación".

Ésta es una de las cuestiones que el catedrático abordó en una entrevista concendida a Europa Press antes de la conferencia que impartió en la Escola Galega de Administración Pública (EGAP), además de la "necesidad" de que la Administración pública desarrolle un mecanismo de evaluación continua del funcionariado, que sería "positivo en todos los casos". "Toda buena administración tiene mecanismos permanentes y rutinarios de funcionamiento de sus servicios, del grado de satisfacción del cliente; que deben actualizarse y revisarse continuamente", consideró.

En cuanto a la Administración gallega, indicó que el "gran reto" que tiene es "saber" que tiene que trabajar "a multinivel". Así, explicó que, tradicionalmente, "sólo había" el nivel estatal, el provincial y el local; a los que "ahora hay que añadir" el regional y el comunitario, "como miembros de la Unión Europea" (UE) y como orden político trasnacional, y el "último nivel": el de la "sociedad-mundo". Para éste, avanzó que "habrá que articular un cuasi-estado-mundo", que constituirá el "reto" del siglo XXI.

EL FUTURO DE ESPAÑA ESTÁ "FUERA".

A respecto de la situación actual de España, juzgó que su población está "muy focalizada" en los "pequeños problemas de su región o, como mucho, del país" y "se le escapa lo que ocurre en el resto del mundo".

"El mundo está cambiando, asistimos al fin de la era de predominio occidental, pero los europeos --y muy significativamente, los españoles-- no nos estamos enterando y seguimos pensando que los problemas los tenemos aquí", lamentó.

Al respecto, estimó que el futuro de España y de Galicia "está fuera de España", en referencia a América Latina, África del Norte y Asia. De este modo, aludió a la "necesidad" de "expandir" redes de cooperación y redes empresariales con estas áreas geográficas, y aseguró que "muchas empresas ya lo están haciendo".

"No podemos competir en fabricación con los salarios chinos, por lo que debemos hacerlo en otras actividades que proporcionen valor añadido, por lo que debemos realizar inversiones muy cuantiosas en calidad de la educación, en incentivar el espíritu empresarial y en desarrollar las nuevas tecnologías", alentó el catedrático.

En este sentido, incidió en que la producción de patentes en España es "ridícula en cuanto a lo que tendría que ser" y fijó otro "enorme reto" en "superar" esta situación.

"NUEVA REVOLUCIÓN ECONÓMICA".

Emilio Lamo de Espinosa impartió en el EGAP la conferencia 'Las administraciones públicas ante la globalización: entorno sociopolítico de las organizaciones públicas', en la que describió la llegada de una "nueva revolución económica" que afecta "a todo el mundo".

Así, la calificó como "más extensa y más intensa" que la pasada revolución industrial, puesto que atañe a "más procesos, hábitos y productos" y porque significa "cambios brutales" en "todos los sentidos", tales como el aumento de la población consumidora, la disminución de la pobreza y el incremento de la desigualdad.

De ésta "nueva revolución", consideró que uno de sus factores "más importantes" es el crecimiento de países "inmensos" como India y China, del que destacó que "ya es principal consumidor de productos como el acero o el latón". Además, advirtió de que estos países actúan como "gigantescas aspiradoras" de los recursos del planeta.

En este marco, indicó que durante 2007, "por primera vez en la historia de la humanidad", la población urbana superó a la rural; y cifró en torno al 60 o 70 por ciento la incorporación de la población a los ritmos de crecimiento, de desarrollo y de bienestar. Ante esto, se cuestionó si "este crecimiento es sostenible o no" y "cómo se gestiona".

"¿Cómo gestionamos una sociedad-mundo nueva?", inquirió. "Ya no tenemos un orden internacional de estados, sino mundial, y en todos los ámbitos, como el de la moda, la gastronomía, la economía y la opinión pública; por lo que necesitamos una gobernanza mundial", insistió y concluyó que "Naciones Unidas es imprescindible, pero claramente insuficiente". Al respecto, recordó que "no hay" un mecanismo de ordenanza mundial e insistió en que "es preocupante".