20 de enero de 2021
27 de febrero de 2006

La Xunta formará a técnicos municipales en aspectos globales y "más críticos" para conseguir una cultura urbanística

La EGAP ultima un informe sobre "calidad de vida urbana" centrado en los "nuevos valores" en materia urbanística

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Xunta formará a funcionarios y técnicos municipales de la administración autonómica para que conozcan los problemas de Galicia en materia urbanística con el objetivo de darles una perspectiva "más general", por lo que recibirán una "formación más global, más crítica y más problemática".

Así lo explicó hoy, en declaraciones a los medios, el director de la Escola Galega de Administración Pública, Antonio Izquierdo, quien subrayó que hasta ahora esa formación "era muy reglamentista y jurídica", lo que, matizó, "sólo es una parte de la gestión del planeamiento urbano y del problema de ordenamiento que tiene Galicia".

En este sentido, Izquierdo avanzó que la EGAP trabaja en un informe para definir "calidad urbana y calidad de vida urbana" que, puntualizó, "no es el hidromasaje, ni el hilo musical; sino el aislamiento, los buenos materiales, la buena orientación, la falta de contaminación, y la luz". Las líneas de investigación de este organismo serán presentadas, previsiblemente, en un mes, ya que la mitad del documento está elaborado.

Dichos factores constituyen los principales factores que valora "la nueva cultura de la gente que quiere innovar y liderar Galicia", en lugar de "la decadencia de los viejos sonidos". Por ello, Izquierdo insistió en que lo que prima es lo que está hoy en el ámbito más internacional y europeo; "la calidad de vida, de los materiales y el uso de la vivienda y del espacio que la rodea".

PRECIO Y EMPLEO

En el urbanismo influyen, en la actualidad, aspectos "más allá de los arquitectónicos y jurídicos", según incidió el director de la EGAP, porque la vivienda "no está aislada del entorno y de la estructura social", por lo que relacionó la cohesión social y el mercado de trabajo con las políticas públicas.

Además, recordó que los movimientos de población desde el interior a la costa, y el crecimiento de las dos áreas metropolitanas y de las siete grandes ciudades gallegas "ha sido muy reciente y son las nuevas generaciones las que están demandando hablar de esa cultura urbana y las que valoran, más allá de lo que vende como buena vivienda, sus derechos sociales". "Hasta ahora la vivienda era una problemática individual y se está convirtiendo en una reclamación colectiva", agregó.

Al respecto, aseguró que las políticas públicas "tienen que liderar un entorno que haga que el precio de la vivienda esté acorde con los deseos y necesidades de la población". Así, insistió en que el abaratamiento de precios "tiene que ir a par de la intervención pública para ordenar el mercado y de la privada para proteccionar también vías de calidad". "Si no hay empleos de calidad no habrá vivienda de calidad", sentenció.

EQUIPAMIENTO DE BARRIOS

Por su parte, en el marco de una reunión mantenida en la sede de la EGAP en Santiago por expertos en urbanismo, se abordaron los problemas que en este aspecto tiene Galicia. Así, el director del Departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Jesús Leal, manifestó que la cultura urbanística "está mal planteada" en la comunidad gallega.

En esta línea, afirmó que en Galicia hay una serie de problemas urbanísticos que hay que afrontar, como el de las periferias urbanas "en las que se identifica un proceso de reacción con la ciudad y de equipamiento"; y la urbanización dispersa de los territorios, "que está transformando el medio rural en el entorno expandido de las grandes ciudades".

Entre los principales retos de futuro del desarrollo urbanístico de Galicia destacó el equipamiento de algunos barrios y la conexión de estos con ciudad, para lo que apuntó la necesidad de formar técnicos y a las administraciones. Sobre la dispersión advirtió de un coste de la energía "muy caro" y de un "desarrollo difícil de consecuencias ambientales" para el que, concretó, "se tienen pocos instrumentos".

IDENTIDAD

Por ello, aseguró que los retos hay que afrontarlos "de una manera directa", a partir de una una ordenación territorial "más amplia", en función de lo que es dispersión y también desde un reforzamiento de la formación de los propios administrativos de los municipios pequeños "para que enfrenten el problema desde su condición territorial".

Con respecto al problema del feísmo urbanístico, abogó por la necesidad de que los poderes públicos sean "conscientes del reforzamiento de la identidad con su territorio", que tiene que estar fundamentada "en un aprecio y calidad estética". "Los municipios deben ser conscientes de que alterar la estética supone, a largo plazo, problemas serios de identidad y de gobernabilidad", alegó.

Con respecto a los servicios que ofrecen las áreas urbanizadas, el economista urbanista Ángel Viña lamentó "una cierta desatención" en lo que respecta a los intereses comunes de los ciudadanos, quienes, según manifestó, "cada vez son más conscientes porque empiezan a ver que hay otra manera de construir". "Tienen muestras de que los modelos urbanísticos pueden ser más ricos y de más calidad para los usuarios", aseveró.

Así, aseguró que la cultura urbanística "se aprende sólo usando el urbanismo" e insistió en la importancia de poner en la agenda del debate social "las cuestiones comunes de las ciudades" como los servicios a la población "porque vivir no es encerrarse entre cuatro paredes", precisó.

PROCESO TARDÍO

Este experto recordó que Galicia experimentó un "proceso tardío" de urbanización en comparación con otras comunidades, porque se trata de un cambio reciente que presenta un territorio "enormemente humanizado históricamente", que cuenta con más de 30.000 entidades de población; "casi la mitad de las que existen en España", dijo Viña. Asimismo, indicó que "el mal hacer urbanístico" en Galicia "se dispersa y está en muchos lugares". Esto, a su juicio, "da lugar a que los problemas sean más evidentes porque son múltiples".

Viña manifestó que mejorar la calidad a la tienen derecho los ciudadanos "es posible" porque "se puede pagar" dada la actual posición económica y social de la comunidad. "Estamos en condiciones económicas y sociales para exigirlo. El camino para una mayor sensibilidad a la cultura urbanística pasa porque los ciudadanos tengan claro que tenemos derecho y podemos conseguirlo porque hay medios", explicó.