20 de octubre de 2019
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  • 14 de noviembre de 2009

    En 2010 el 'todo incluido' crecerá hasta el 24% de las plazas y seguirán los cierres en la oferta complementaria

    La próxima temporada turística será "un poco mejor" que la de este año, aunque los hoteles acortarán aún más su periodo de apertura

    PALMA DE MALLORCA, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

    La temporada turística de 2010 se caracterizará en Baleares por que la explotación hotelera del tipo 'todo incluido' crecerá hasta situarse en el 23 ó 24 por ciento del total de plazas turísticas, situándose por encima del 20 por ciento que supuso el pasado verano. También destacará por que continuarán los cierres en la oferta complementaria, desde restaurantes hasta tiendas de 'souvenirs'.

    Al menos, eso es lo que sugieren los datos que maneja el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de las Illes Balears (UIB) Eugeni Aguiló, quien precisó, en una entrevista concedida a Europa Press, que, en términos generales, será "un poco mejor" que la de este año, a pesar de que se acortará de nuevo el periodo de apertura de los hoteles y los visitantes que predominarán serán los de clase media y media-baja, con un poder adquistivo limitado.

    El estudioso del turismo aclaró que esa previsión es válida sobre todo para Mallorca, porque "la situación en las islas pequeñas es más tremenda", y, si considera que no alcanzará la cuarta parte de la oferta es porque "un salto así nunca se da", en las estadísticas que maneja. Sin embargo, al menos uno de los principales touroperadores internacionales que operan en las islas sitúa su índice de crecimiento en 'all inclusive' en hasta el 30% para 2010.

    Sin embargo, en un intento de no entrar en pérdidas, el próximo ejercicio reducirán su periodo de apertura "algunos hoteles más" de los que lo han hecho este año, porque, a pesar de todo, "no será un buen año" para el sector. Lo cual, percibirá especialmente la oferta extrahotelera, que "está sufriendo mucho y aún va a sufrir más", lamentó Aguiló, quien mantiene su cátedra desde hace 23 años y es uno de los mayores expertos en economía turística.

    Además, toda esta situación redundará en que "se va a producir paro" en mayor abundancia que este año --a finales del pasado mes de octubre el SOIB registró 81.683 desempleados en las islas--,así como una mayor precariedad en la contratación. Una coyuntura que, cada vez, más supera a las que se produjeron en anteriores crisis económicas que también afectaron al sector turístico balear, aunque con significativas diferencias y menor repercusión.

    Para el experto, la clave de todos los problemas del sector turístico balear es que "el modelo de sol y playa está en una cierta recesión", en parte, debido a que "empieza a haber muchos destinos que lo ofrecen", con lo cual, "la oferta se agranda mucho pero el pastel poco", aclaró. Y, aunque "Baleares ofrece ventajas comparativas", el problema "se va a notar más en bajada de precios que en descensos de ocupación", lo que está provocando preocupación en el sector turístico.

    CRISIS SINGULAR

    Eugeni Aguiló admitió que la recesión actual "tiene unos elementos diferenciales" con las crisis anteriores y, referencia a la del petróleo que se produjo a partir de 1973, que generó un gran aumento de los precios de las materias primas, y que provocó un "cambio tecnológico sustancial", porque la obtención de energía "había dejado de ser barata" y las infraestructuras "ya no servían", desembocando en los 80 en lo que se vino a llamar 'el final de la era industrial'.

    Tampoco se parece la crisis actual al reavivamiento de la crisis de los 70 que se produjo a principios de la década siguiente, que se debió a las mismas causas que la anterior y, además, la caída de demanda en los países emisores se produjo en un momento en que el modelo turístico balear "funcionaba", precisó. Y, en realidad, no se vio alterado por el cambio político de la dictadura a la Democracia, que "otros sufrieron más que nosotros", aclaró el catedrático.

    El turismo mantuvo un "cierto sostenimiento" a pesar de la recesión que se dio en esas dos épocas, situando al archipiélago balear muy por encima de otras Comunidades Autónomas. Después vino lo que se llamó el 'segundo boom turístico' --después del inicial que se produjo en los años 60-- de mediados de la década de los 80, para volver a la recesión durante un periodo de tres años por una "sobrevaloración" de la peseta, que se solucionó devaluándo la moneda.

    SITUACIÓN COMPLEJA

    La mayor de esas depreciaciones se produjo en 1992, cuando se sitúa la última crisis económica española antes de la actual. Pero ya no se puede recurrir a ese ardid económico, porque actualmente se emplea el euro, que, de hecho vale entre 1,3 y 1,5 dólares y goza de una gran fortaleza. Precisamente, esta situación perjudica al turismo, en un momento en que la libra esterlina mantiene una paridad relativa con la moneda única europea.

    Es cierto que el impacto que tuvo el 11-S (2001) "frenó un poco" los movimientos de pasajeros aéreos internacionales, pero, en líneas generales, durante los siete primeros años de esta década que ahora acaba "hemos vivido una época de gran expansión", manifestó Aguiló. Aunque también precisó que, en esos mismos años, cayó la renta per cápita balear, hasta el punto de situarse por debajo de la media española y de la Unión Europea (UE).

    En general, la crisis actual es "algo más compleja", reveló el catedrático de la UIB, quien remarcó que la entrada del euro "favoreció el boom constructor", porque se facilitaron las inversiones de los países que empleaban la moneda única, aunque, "lo más importante es que la economía balear se ha tenido que ajustar a la competitividad europea, pero sin poder ajustar el tipo de cambio" y, en consecuencia, la igualación de precios perjudicó a la elección de las islas como destino.

    HORA DE RESITUARSE

    A ello, cabe sumar toda los destinos que son competencia de Baleares, y que, en muchos casos, "antes no existían". Así como el hecho de que la Comunidad Autónoma "se debe resituar en el mundo de la intermediación", al estar muy acostumbrada la industria turística a trabajar con touroperadores, mientras que la realidad pasa por las compras por internet. Un medio en el que "no estamos bien posicionados", sentenció Aguiló.

    Finalmente, la circunstancia de que las crisis anteriores se debieran a causas "muy exógenas", mientras que la actual es "endógena", crea la "sensación de que es más difícil salir de ella", dijo. Y, a ese respecto, precisó que, "al menos la recesión constructora durará aún unos tres o cuatro años", tras acumular un periodo muy largo de crecimiento continuado.