8 de marzo de 2021
17 de enero de 2021

Alertan del riesgo de que una parte de la sociedad "desconecte" de la pandemia y viva una falsa realidad

Alertan del riesgo de que una parte de la sociedad "desconecte" de la pandemia y viva una falsa realidad
Una mesa con comida y bebida en un bar. - EUROPA PRESS - ARCHIVO

PALMA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

La normalización de la situación de pandemia puede llevar a parte de la sociedad a "desconectar" e instalarse en una falsa realidad que lleva aparejada la relajación social, el aumento de comportamientos individualistas e incluso la posibilidad de reacción a las medidas de control impuestas por las administraciones.

La vocal de Emergencias del Colegio de Psicólogos de Baleares y coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica de Emergencias y Catástrofes, Antònia Ramis, ha alertado del peligro que se corre desde el punto de vista social si se cae en la normalización de las cifras de contagiados y fallecidos y la dramática situación generada por la pandemia de coronavirus.

En declaraciones a Europa Press, Ramis ha lamentado que parte de la sociedad haya optado ya por "desconectar" de la pandemia e instalarse en una falsa realidad motivada por "una falsa sensación de seguridad".

"Si en nuestro entorno nos sentimos seguros, seguimos atendiendo a nuestras necesidades. Los jóvenes, a su necesidad de reunirse; otras personas, a su necesidad de seguir comprando en las grandes superficies. En cambio, quienes han sufrido pérdidas están mucho más afectados", ha puntualizado.

La psicóloga ha advertido que este individualismo lleva a la relajación de los comportamientos y de las responsabilidades individuales que, a la larga, perjudican al bien común y al conjunto de la sociedad.

Por otra parte, Ramis ha explicado que así como en las primeras semanas de pandemia se alertó del riesgo de una sobreinformación y de una exposición excesiva y continua a las informaciones de los medios de comunicación, en este momento, una parte de la sociedad ha optado por la solución contraria, que es igual de peligrosa porque lleva, de nuevo, a la "desconexión".

LOS PEORES DATOS DE LA PANDEMIA

Esto sucede mientras Baleares se enfrenta a los peores datos de contagios y de presión hospitalaria desde el inicio de la pandemia. A pesar de la situación de estabilidad registrada en los últimos día en Mallorca, en Ibiza se mantiene el incremento de contagios mientras que el Govern se ha visto obligado a endurecer las medidas restrictivas en Menorca.

En concreto, según los datos de incidencia publicados este jueves por el Ejecutivo autonómico, Baleares tenía una incidencia acumulada a 14 días de 638,10 casos por cada 100.000 habitantes, un 14 por ciento más que la semana anterior.

Se está registrando una presión de las UCI que ya supera a la de abril pasado con 120 ingresados en las unidades de críticos y se han superado las 500 muertes, pero el nivel de alerta, de tensión o de preocupación, no se parece al que se experimentó durante marzo o abril.

Ramis apunta que esta situación se explicaría en parte por lo que se ha venido a llamar "fatiga pandémica", es decir, un cansancio social generalizado motivado por las medidas restrictivas, que se están prolongando mucho más de lo que se esperaba.

Según ha explicado, en el primer confinamiento los ciudadanos tuvieron que aprender a gestionar "nuevas emociones y nuevos estados de ánimo" así como a enfrentarse a pérdidas, no solo personales, sino de actividades, realidades o cotidianeidades, con la esperanza o la promesa de una recuperación.

Sin embargo, las restricciones y las limitaciones están prolongándose mucho más de lo esperado, sin solución a la vista, lo que genera el cansancio y la incerteza que pueden llevar a la normalización y la relajación apuntados.

EXPECTATIVAS INCUMPLIDAS

Según ha explicado, en el nuevo escenario, "con las expectativas de mejora incumplidas" y ante la sensación de que las medidas preventivas no están siendo suficientes, "es lógico que se genere un sentimiento de impotencia".

La psicóloga explica este fenómeno argumentando que la sociedad está teniendo que "reaprender" a gestionar una realidad que, en un principio, no se esperaba que fuera tan duradera.

Además, añade, agrava el cansancio generalizado la sensación que puede tener parte de la sociedad de que el esfuerzo --confinamiento, restricciones, cierres, toque de queda-- no está teniendo los resultados esperados.

En este sentido, Ramis apunta la necesidad de que por parte de las administraciones se den instrucciones e informaciones claras y planificadas --como ocurrió durante los primeros meses de pandemia-- y se evite caer en medidas o actuaciones improvisadas o contradictorias "que generan incerteza en la sociedad".

"Si la sociedad percibe que existe una planificación", ha añadido, "es más fácil que asuma el esfuerzo de seguir las recomendaciones".

Ramis destaca también que en el momento actual se está dando un fenómeno de polarización entre quienes mantienen un seguimiento estricto de las medidas de control o las restricciones o, incluso, van más allá, como el caso de las personas que deciden "autoconfinarse", y entre quienes, de alguna manera, pueden llegar a "rebotarse" contra las medidas dictadas por las administraciones.

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