25 de mayo de 2019
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  • 19 de enero de 2010

    El PP acusa a Calvo de "colaborar" para impulsar el "macroproyecto" al autorizarlo el día de Navidad

    La oposición califica el proyecto de Son Bordoy de "pelotazo urbanístico digno de El Pocero"

    PALMA DE MALLORCA, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -

    El portavoz del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Palma afirmó que el "macroproyecto" de Son Bordoy en la barriada del Molinar es un "intento de pelotazo urbanístico digno de El Pocero", y aunque eximió a la alcaldesa, Aina Calvo, de ser la "autora intelectual" del proyecto, la acusó de colaborar a impulsarlo.

    En una intervención realizad hoy, en el marco de un pleno extraordinario, para tratar esta urbanización, suspendida la semana pasada por el Govern, el edil 'popular', afirmó que la autorización municipal del proyecto se produjo el día 25 de diciembre, festividad de Navidad, cuando tenía de plazo hasta el día 24, con la esperanza de que "pasase inadvertido, lo que no ha sucedido".

    Según Martínez, con esa medida, Calvo "convirtió en realidad el sueño de cualquier especulador inmobiliario, que le multipliquen por cuatro la cantidad de viviendas que puede construir", ya que en "macro-Bordoy", un nuevo término que acuñó para referirse a la magnitud de la urbanización, se pasó de las 225 viviendas contempladas inicialmente, a 846, lo que supone aportar otros 2.500 vecinos a la zona.

    En opinión del PP, el autor intelectual de esta operación fue el conseller de Vivienda y Obras Públicas, Jaume Carbonero, junto con "personas afines" al PSIB-PSOE, mientras que los promotores que le impulsan también "tienen apellidos" afines a los socialistas", sugirió Julio Martínez, quien consideró un "éxito" la sesión de hoy, dada la alta participación de asociaciones y entidades ciudadanas, todas ellas contrarias a este desarrollo urbanístico.

    Por su parte, la concejal de Urbanismo, Yolanda Garví, se felicitó de nuevo por la suspensión de la reserva estratégica de suelo prevista por el Govern en Son Bordoy, y aprovechó para proponer que cuando finalmente se ejecute la urbanización se "reduzcan alturas y densidades", algo en lo que también coincidió el edil Miquel Nadal (UM), que pidió que se "redimensione a la baja" el proyecto.

    Por su intervención, el teniente de alcaldesa, Eberhard Grosske (EU), manifestó que se "obliga" a elegir a la ciudad ante un "dilema intolerable", el desarrollo urbanístico o el desarrollo sostenible, cuando el verdadero problema es el precio de la vivienda, que el año pasado sólo un 6 por ciento en Palma, frente a los repuntes de hasta un 20 por ciento, que experimentó en ejercicios anteriores.