1 de diciembre de 2020
1 de octubre de 2020

El abogado de Kabuga pedirá que no sea trasladado a Tanzania y que el juicio contra él se celebre en La Haya

El abogado de Kabuga pedirá que no sea trasladado a Tanzania y que el juicio contra él se celebre en La Haya
El genocida ruandés Félicien Kabuga - ONU - ARCHIVO

MADRID, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

El abogado del millonario Félicien Kabuga, considerado el principal financiador del genocidio de Ruanda de 1994, ha confirmado que reclamará que no sea extraditado por Francia a Tanzania y ha defendido que el magnate debe ser juzgado en La Haya.

El abogado Emmanuel Altit ha incidido en declaraciones concedidas a la cadena de televisión británica BBC que su traslado a la ciudad tanzana de Arusha sería "una violación de sus derechos" debido a "la pandemia, su salud y su edad".

Así, ha adelantado que reclamará al Mecanismo Residual para los Tribunales Penales Internacionales (MTPI) que el caso de su cliente sea juzgado en La Haya, un día después de que el Tribunal de Casación de París confirmara la orden de entrega al MTPI de Kabuga, una de las personas más buscadas por el genocidio en Ruanda.

La decisión del Tribunal de Casación es definitiva, aunque los abogados de Kabuga aún pueden recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos para tratar de frenar 'in extremis' el traslado de su cliente, del que ni siquiera se sabe la edad exacta --habría nacido entre 1933 y 1935--.

El magnate estaba en busca y captura de Interpol por orden de Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que le acusa de siete cargos genocidio y crímenes contra la Humanidad por los sucesos de 1994. Kabuga fue detenido en mayo a las afueras de París, donde vivía con una identidad falsa, tras más de dos décadas huido.

Los fiscales ruandeses han indicado en el pasado que documentos financieros hallados en Kigali tras el genocidio apuntan a que Kabuga usó sus compañías para importar grandes cantidades de machetes desde China que fueron usadas para masacrar a las víctimas.

Kabuga, un empresario de etnia hutu, está acusado de financiar a las milicias que perpetraron la matanza de cerca de 800.000 tutsis y hutus moderados durante un periodo de cien días en 1994. Además era el presidente del comité de gestión de la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM), considerada "la voz del genocidio".

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