21 de octubre de 2019
  • Domingo, 20 de Octubre
  • 19 de septiembre de 2019

    Amnistía Internacional denuncia la "mano dura" de la Policía de Hong Kong contra los manifestantes

    Amnistía Internacional denuncia la "mano dura" de la Policía de Hong Kong contra los manifestantes
    Policía de Hong KongADRYEL TALAMANTES/ZUMA WIRE/DPA

    MADRID, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

    Las fuerzas de seguridad de Hong Kong han aplicado un "perturbador patrón de tácticas temerarias e ilegítimas" contra los manifestantes que se concentran desde principios de junio, según Amnistía Internacional, que ha cuestionado una "mano dura" que va desde la detención masiva hasta casos de malos tratos e incluso tortura.

    Las fuerzas de seguridad hongkonesas han detenido a más de 1.300 personas desde el inicio de las protestas, convocadas inicialmente para reclamar la retirada de una polémica ley de extradición pero en las que han terminado colándose mensajes en favor de un aperturismo democrático en la antigua colonia británica.

    Amnistía ha entrevistado a casi una veintena de detenidos y ha recopilados pruebas que dejan "poco margen de duda". "Con aparente sed de represalia, las fuerzas de seguridad de Hong Kong están aplicando un perturbador patrón de tácticas temerarias e ilegítimas contra participantes en las protestas", ha denunciado el director de la ONG para la zona oriental de Asia, Nicholas Bequelin.

    La ONG ha documentado casos de detención arbitraria e ilegítima, así como otros en los que la Policía negó o retrasó el acceso de las personas detenidas a asistencia letrada y atención médica. Las entrevistas recabadas demuestran algunos casos de golpes bajo custodia, aparentemente como castigo por no contestar o mostrar una actitud poco colaboradora con las autoridades.

    Una de estas supuestas víctimas ha contado a Amnistía que, después de negarse a responder a una pregunta, fue reprendido a golpes. "Sentí que me golpeaban en las piernas con algo muy duro. Entonces, uno (de los agentes) me giró y me hincó las rodillas en el pecho. Me dolían los huesos y no podía respirar. Intenté gritar, pero no podía ni respirar ni hablar", ha asegurado.

    Según Amnistía, mientras lo mantenían inmovilizado en el suelo, un agente de policía le abrió un ojo a la fuerza y lo apuntó con un puntero láser mientras le preguntaba: "¿No te gusta apuntar con esto a la gente?". Este hombre permaneció varios días ingresado en un hospital por una fractura ósea y hemorragias internas.

    En otro de los casos, otro detenido aseguró que un policía le amenazó con aplicarle descargas eléctricas en los genitales si no desbloqueaba el teléfono para inspeccionarlo. "Tenía miedo" porque "corren tiempos tan disparatados que hay que contar con que todo pueda suceder", ha relatado.

    Casi todas las personas detenidas que han sido entrevistadas dijeron que habían sido golpeadas con porras y puños durante el arresto, aunque no opusiesen resistencia. Una joven ha explicado que recibió un fuerte impacto de porra por la espalda mientras se alejaba corriendo de la carga y, una vez en el suelo, los agentes siguieron golpeándola.

    HOSPITALIZACIONES GENERALIZADAS

    Otro hombre ha expuesto un relato similar, señalando a 'los raptores', el cuerpo policial al que Amnistía ha señalado como principal sospechoso de los abusos más graves. "Me derribaron a golpes de inmediato. Tres de ellos se me subieron encima y me apretaron la cara con fuerza contra el suelo. Un segundo después me estaban dando patadas en la cara", ha afirmado.

    Según figura en su historial, estuvo dos días hospitalizado y fue tratado de una costilla rota y otras lesiones. En más del 85 por ciento de los casos investigados por Amnistía Internacional, la persona detenida fue hospitalizada a consecuencia de los golpes recibidos y en tres de ellos el ingreso hospitalario duró al menos cinco días.

    Ante la "generalización" de los abusos, Bequelin ha pedido de forma "urgente" que haya una investigación "independiente e imparcial" que garantice la rendición de cuentas. El responsable de Amnistía considera acreditado que hubo uso de la fuerza "claramente excesivo" por parte de la Policía y ha puesto en duda que los mecanismos internos existentes, la Comisión Independiente para las Denuncias contra la Policía, pueda hacerse cargo de las pesquisas.