26 de mayo de 2019
4 de junio de 2014

El antiguo embajador de EEUU en Siria critica duramente la política de Obama hacia el conflicto

WASHINGTON, 4 Jun. (Reuters/EP) -

El antiguo embajador de Estados Unidos en Siria, Robert Ford, ha criticado duramente la política de la Casa Blanca hacia el conflicto, asegurando que Washington debió hacer más para armar a las facciones rebeldes moderadas al inicio de los combates.

En una entrevista concedida a la cadena de televisión estadounidense PBS, Ford ha sostenido que, a causa de las dudas mostradas por Estados Unidos, el país hace frente en la actualidad a una mayor amenaza terrorista.

Ford, que también ha trabajado en Irak y en Argelia y que pasó una temporada en la Embajada estadounidense en El Cairo, abandonó Siria en octubre de 2011 por motivos de seguridad, si bien ya no volvió tras la decisión de Washington de cerrar su legación diplomática en el país árabe. Finalmente, anunció su jubilación a finales de abril.

"Si hubiéramos entregado más ayuda a los grupos moderados hace un par de años, las milicias vinculadas Al Qaeda, que han salido ganando (de la situación), no hubieran sido capaces de competir con los moderados, con los que, francamente, tenemos mucho en común", ha valorado Ford. "Nuestra política no estaba evolucionando y se llegó a un punto en el que ya no pude defenderla públicamente", ha remachado.

Respecto a las elecciones presidenciales celebradas este martes en Siria, el antiguo embajador ha dicho que "se trata de una señal para otros países de la región, para Europa y Estados Unidos, de que (el presidente sirio, Bashar) Al Assad no va a abandonar el cargo". "Se encuentra fortificado en la capital, aunque otras partes del país estén fuera de su control".

En respuesta a los comentarios de Ford, la viceportavoz del Departamento de Estado, Marie Harf, ha defendido que "es un ciudadano privado que puede expresar su punto de vista". "Estamos centrados en los funcionarios que siguen en el cargo, que siguen trabajando en Siria, que comparten la frustración del presidente, del secretario (de Estado, John Kerry) y de otros (miembros del Gobierno)", ha remachado.

Obama ha solicitado a Al Assad que abandone el país en múltiples ocasiones desde el inicio del conflicto, la primera vez en agosto de 2011, si bien se ha opuesto a una mayor participación de Estados Unidos en el conflicto, negándose a lanzar una operación militar contra el país.

Washington ha dado entrenamiento y apoyo militar y humanitario a los rebeldes moderados, que han sido eclipsados por las facciones islamistas radicales, algunas de ellas vinculadas a la organización terrorista Al Qaeda.

El conflicto, que se ha desarrollado desde un contexto de represión de manifestaciones dispersas por todo el territorio hasta una guerra civil compleja marcada por la división de las facciones opositoras y la inacción internacional, ha dejado un balance de al menos 160.000 muertos y varios millones de refugiados y desplazados internos.

En base a los datos que maneja el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un total de 2,6 millones de personas han abandonado sus hogares y han buscado refugio en Líbano, Jordania, Turquía e Irak.

La cifra es aún más elevada respecto a los desplazados internos, ascendiendo hasta los 6,5 millones de personas, lo que ha llevado al organismo a describir la situación como la mayor emergencia humanitaria a la que hace frente en la actualidad.

La gravedad de la situación, acentuada por la dificultad de la entrega de la ayuda humanitaria, controlada y regulada por Damasco, ha provocado alrededor de tres cuartas partes de la población viva en la pobreza, con un 53,4 por ciento de la misma en una situación de pobreza extrema, según un informe publicado la semana pasada por la ONU.