17 de septiembre de 2019
3 de agosto de 2014

Mueren 16 personas en enfrentamientos en Líbano

BEIRUT, 3 Ago. (Reuters/EP) -

   El balance de muertos a causa de los enfrentamientos registrados este sábado entre soldados libaneses y milicianos islamistas en el este del país, cerca de la frontera con Siria, ha ascendido a 16, entre ellos dos soldados y tres civiles.

   Los enfrentamientos han tenido lugar concretamente en la ciudad de Wadi Hamid, cerca de Arsal, donde previamente habían fallecido dos soldados por un ataque del Frente al Nusra --filial de Al Qaeda en Siria-- contra un puesto de control.

   El asalto se ha saldado además con el secuestro de 16 miembros de las fuerzas de seguridad. Un funcionario libanés ha señalado que los agentes capturados se encuentran "en lugar seguro". Se trata de la primera vez que los milicianos islamistas se han hecho con un edificio gubernamental.

   "Parece que la operación armada no fue espontánea, sino planificada y estudiada, y el Ejército será firme en su respuesta", ha subrayado el Ejército a través de un comunicado.

   Los incidentes han tenido lugar horas después de que las autoridades libanesas arrestaran a Emad Jumaa, un alto cargo del Frente al Nusra, en un puesto de control cerca de Wadi Hamid, tras lo que se produjo el asalto a la comisaría.

   Un combatiente del Frente al Nusra ha asegurado en declaraciones a la agencia británica Reuters que los milicianos no abandonarán la comisaría hasta que Jumaa sea liberado.

   Fuentes de seguridad libanesas han asegurado que entre los milicianos había integrantes del Estado Islámico --antiguo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS)--, que en los últimos meses se ha hecho con gran parte de Irak y Siria, declarando un califato islámico.

   "Es una guerra ahora mismo", ha dicho el alcalde de Wadi Hamid, Alí Huyeiri. Los combates han continuado durante las primeras horas de la madrugada, y el Ejército ha confirmado que los soldados siguen intentando rodear a los milicianos.

   Líbano se ha visto sacudido por puntuales enfrentamientos de corte sectario en los últimos años, azuzados por el conflicto en Siria y el reforzamiento de facciones islamistas radicales como el Frente al Nusra --vinculado con la organización terrorista Al Qaeda-- y el Estado Islámico.

   Los residentes de la localidad de Arsal, en el noreste de Líbano, de mayoría suní, apoyan a los rebeldes que luchan para acabar con el Gobierno de Bashar al Assad. La ciudad acoge a los rebeldes sirios que llegan a Arsal a través de la porosa frontera entre los dos países, donde también se encuentran miles de refugiados que han huido del conflicto.

REACCIONES

   El presidente del Parlamento, el chií Nabih Berri, ha solicitado a la población que "permanezca unida junto al Ejército y las fuerzas de seguridad", tal y como ha informado la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.

   Por su parte, el exprimer ministro Fuad Siniora, suní, ha pedido a los hombres armados que se retiren de Líbano y que Líbano permanezca bajo control de las fuerzas de seguridad, al tiempo que ha pedido al partido-milicia chií Hezbolá que abandone territorio sirio.

   El partido-milicia ha mantenido durante el conflicto en Siria su apoyo al presidente, Bashar al Assad, y ha abogado públicamente por la resolución política del conflicto y por la introducción de reformas democráticas en el país.

   Sin embargo, en los últimos meses ha participado junto a las fuerzas de seguridad sirias en varios combates contra grupos opositores armados, especialmente en la localidad de Qusair, ubicada cerca de la frontera común. En dichos enfrentamientos, el papel de Hezbolá fue fundamental para que el Ejército recuperara el control de la ciudad.

   La intervención del grupo en el conflicto supuso una violación de la Declaración de Baabda, firmada por todas los partidos políticos del país, que estipula la neutralidad de Líbano ante los eventos en la región, limitando su papel al control de la frontera y el tráfico de armas y combatientes.

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