24 de marzo de 2019
14 de enero de 2008

Los candidatos a la presidencia sitúan los problemas económicos como nuevo eje de su estrategia de campaña

Los candidatos a la presidencia sitúan los problemas económicos como nuevo eje de su estrategia de campaña
AP

WASHINGTON, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los candidatos republicanos y demócratas a la presidencia estadounidense han cambiado su estrategia desde que la carrera por la Casa Blanca diera comienzo hace un año. En aquellos momentos, la situación política estaba dominada por temas como la inmigración ilegal, el terrorismo y la guerra en Irak. Ahora, la situación económica es la que dicta los pasos a seguir a la hora de ganar la confianza de los votantes.

Entre los problemas más recientes, cabe citar el receso experimentado por el crecimiento laboral, el aumento de los precios de crudo por encima de los 100 dólares el barril, la caída de los mercados el día de Año Nuevo y la crisis hipotecaria. Todos estos factores han alimentado el miedo a una posible recesión y han cristalizado en cierta ansiedad popular sobre el estado de la economía nacional.

Prueba de ello son las encuestas a pie de urna tras el caucus de New Hampshire, donde los votantes demostraron que la economía se ha convertido en la cuestión más relevante tanto para demócratas como para los republicanos.

Mientras la Reserva Federal estadounidense comienza a dar los primeros pasos para alentar el crecimiento económico; y el presidente Bush y el Congreso consideran dar luz verde a determinados paquetes de incentivos, esta preocupación ya ha obligado a los candidatos a modificar sus estrategias y a reescribir sus mensajes.

Esta semana, el ex alcalde de Nueva York y precandidato republicano, Rudolph 'Rudy' Giuliani, propuso un nuevo programa económico orientado a reducir impuestos, mientras uno de sus rivales, Mike Huckabee, se preparaba para proclamar un mensaje destinado específicamente para apaciguar las preocupaciones monetarias de los votantes de Michigan. Por parte demócrata, Hillary Clinton lanzó ayer viernes una campaña para "reiniciar la dañada economía de América".

"La economía es el principal problema", declaró el director de la Alianza de Manufacturas Estadounidenses, Scott Paul, al diario 'Washington Post'. "Es algo orgánico, no se trata de un esfuerzo organizado pero desde luego es algo sobre lo que los votantes se han mostrado inquietos", añadió.

Por su parte, uno de los asesores de Barack Obama, el economista de la Universidad de Chicago Austan Goolsbee, reconoció que el reciente caucus de Iowa había servido de experiencia a todo el equipo de la campaña del senador demócrata. "Dondequiera que íbamos, nos encontrábamos con este tipo de cuestiones", declaró Goolsbee, que afirmó que los partidarios demócratas "nos preguntaban cuestiones sobre la economía, casi tantas como sobre la guerra en Irak", concluyó.

DATOS

Las encuestas a pie de urna en New Hampshire han sido reveladoras. Un 38 por ciento de los partidarios demócratas consideraba la economía su principal preocupación, seguido del 31 por ciento que señalaron la guerra en Irak como problema más urgente a solucionar. En lo que se refiere a los republicanos, la economía también seguía siendo el factor más problemático, por delante de Irak y de la inmigración ilegal.

A nivel nacional, la economía comenzó a convertirse en la primera fuente de preocupación entre los votantes a finales del pasado año. En noviembre, una encuesta publicada por Washington Post y Abc News revelaba que los problemas financieros son la principal fuente de malestar entre los estadounidenses, a pesar de que los votantes difieren a la hora de considerar qué aspecto de la economía les causa más inquietud.

Así, para algunos es imprescindible hallar una solución al problema del paro, mientras que otros exigen recortar el gasto energético o potenciar la inversión en cuidados médicos. Todas estas necesidades están siendo concienzudamente investigadas por los estrategas de los diferentes candidatos.

"Vamos a ver cómo los candidatos dedican cada vez más tiempo a centrarse en temas económicos", explicó la ex directora política de la Casa Blanca, Sara M. Taylor. "Pero no será suficiente a la hora de enfrentarse a la economía desde una perspectiva general, sino que tendrán que abordar aspectos concretos", apuntó.

CLINTON POR DELANTE

En este aspecto, las iniciativas de la senadora Clinton sobre la economía han relajado mucho más a los votantes que las propuestas de Obama. Clinton lo ha conseguido al citar algunos de los logros conseguidos por su marido, el ex presidente Bill Clinton, tales como la creación de 22 millones de nuevos puestos de trabajo durante su mandato, o la promesa de garantizar seguridad social universal, o facilitar el ingreso de la universidad mediante la reducción de las tasas de admisión.

La encuesta del Panel de las Elecciones Nacionales en New Hampshire revelaba que Clinton había despertado las mayores simpatías entre los votantes que citaban a la economía como la principal de sus preocupaciones. Un 44 por ciento de ellos aprobaron la iniciativa de Clinton, frente a un 31 por ciento que prefirió la estrategia de Obama. El tercero en discordia, John Edwards, tiene un discurso más anticorporativista, pero es una estrategia que poco le ha ayudado en las encuestas.

El plan económico de Obama consiste en rebajar los impuestos a las clases media y baja, poniendo en marcha mecanismos para contener la crisis hipotecaria que experimenta el país. Además, de un tiempo a esta parte, ha comenzado a orientar su discurso a los votantes más desfavorecidos desde un punto de vista económico. "Entendemos la lucha del obrero textil de Spartanburg, y no es tan distinta de la de un lavaplatos de Las Vegas", declaró Obama el pasado jueves ante una multitud de seguidores en Charleston (Carolina del Sur), rememorando su discurso tras la derrota en New Hampshire.

También los republicanos están modificando sus mensajes, empezando en Michigan. Precisamente Mike Huckabee habló ayer con el Club Económico de Detroit, siendo el único republicano en ese momento cuyo mensaje se aparta de la ortodoxia del partido y se dirige específicamente a una clase popular, preocupada por las desigualdades económicas, y que dudan sobre la efectividad del libre comercio.

Siguiendo su ejemplo se pronunció su rival, John McCain, que se dirigió en su primer discurso en Michigan a aquellos trabajadores "cuyo trabajo había desaparecido debido a la globalización". El también precandidato Mitt Romney se limitó a publicar el miércoles un comunicado en el que se subrayaban sus éxitos económicos durante su etapa como gobernador de Massachusetts.

MICHIGAN, PRUEBA DE FUEGO

El caucus de Michigan, que tiene lugar el próximo martes, servirá como terreno de pruebas para esta nueva estrategia. El problema económico tiene una relevancia "descomunal" en el estado del medio este norteamericano, según el presidente del Sector de Consultores Públicos, William R. Rustem.

"En Michigan seguimos a la cola en lo que se refiere a desempleo y empatados con Dakota del Norte en niveles de emigración", explicó. "La gente busca respuestas a un nivel estatal y federal".

Y más allá de las primarias, ambos partidos contemplan cómo abordar la posibilidad de que tanto el actual presidente estadounidense, George W. Bush como la Reserva Federal sea incapaz de resolver la amenaza de la recesión que pesa sobre la economía norteamericana.

En palabras del ex economista de la Casa Blanca, Douglas Holtz-Franklin, "el pueblo americano busca liderazgo, y quieren ser convencidos de que la economía está en buenas manos, y no pedirán nada menos cuando llegue el otoño", cuando tengan lugar las elecciones presidenciales.