25 de junio de 2019
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  • 30 de enero de 2008

    China.- China sigue paralizada por la ola de frío, que durará al menos otra semana

    BEIJING, 30 Ene. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Débora Altit) -

    El temporal de nieve y lluvias que sufre China desde hace dos semanas ha comenzado a remitir en algunas ciudades como Shanghai, aunque grandes partes del país siguen bloqueadas por las fuertes nevadas, que según los meteorólogos continuarán durante al menos otra semana.

    El frente ha comenzado a desplazarse desde el sur del país hasta el centro y noroeste, según informa hoy la agencia oficial Xinhua, que habla de cientos de miles de personas afectadas en las provincias de Henan, Shaanxi y en la región de Xinjiang. El norte, de momento, se mantiene soleado aunque frío y ventoso. Los datos ofrecidos el lunes por la tarde por el Ministerio de Asuntos Civiles, que no se han actualizado, hablaban de casi 78 millones de perjudicados en mayor o menor medida en 14 provincias del país.

    Los efectos del frío seguirán haciéndose notar durante más de una semana, y el centro meteorológico nacional ha recomendado a la población que se cuide de salir demasiado durante las fiestas del Año Nuevo chino, que se celebra la próxima semana, y que intente reducir el consumo energético.

    Casi la mitad de las 31 provincias y regiones del país han visto reducido su suministro de energía, que depende principalmente (en un 70%) del carbón. Tanto porque la nieve ha obligado a detener los trabajos en las minas, como porque también ha paralizado las comunicaciones, el resultado es que algunas centrales termoeléctricas de provincias como Guangdong (sur) no tienen carbón más que para seguir operando un par de días más. Y los apagones han obligado a los habitantes de Guangxi o Guizhou a pertrecharse de velas y carbón vegetal.

    Responsables de los operativos de rescate explicaban en la televisión estatal que los trabajos están siendo más complicados que en las inundaciones de 1998 o en otros desastres naturales que ha sufrido el país. "Podemos movilizar a millones de tropas para luchar contra las inundaciones, pero por ahora no podemos ni siquiera trasladarnos por aire para ofrecer ayuda", señalaba uno de ellos.

    Los aeropuertos, no obstante, comenzaron a ser abiertos ayer, según informó la Administración General de la Aviación Civil China. Y el Gobierno ha enviado a medio millón de efectivos (en China el Ejército suele encargarse de los trabajos de rescate), a los que ha provisto con casi 700.000 mantas para calentar a la población, de acuerdo con Xinhua.

    Pese al pronóstico del Centro Meteorológico Nacional, las estaciones de muchas ciudades del sur del país siguen atascadas con gente que se niega a aceptar que no podrán viajar a casa durante el Año Nuevo lunar, una celebración de reunión familiar a semejanza de nuestras Navidades.

    En Guangdong, que cuenta con 30 millones de trabajadores provenientes de regiones más pobres y empleados en sus prósperas fábricas, la prensa hablaba de unas 400.000 personas concentradas en la estación de tren de Guangzhou (la capital provincial) y a la espera de que se reabra el transporte. Ni las promesas de que se les devolverá el importe de sus billetes, ni los autobuses fletados por las fábricas para recogerlos, ni la promesa de que se les agasajará con banquetes y películas gratis si abandonan el intento de regresar a casa parecen convencerlos.

    A Guangzhou se desplazó hoy el primer ministro chino, Wen Jiabao, tras pasar ayer por la estación de tren de Changsha (capital de Hunan, una de las provincias en peor situación) y para transmitir un mensaje similar de tranquilidad. "Estamos trabajando con el problema del suministro. En cuanto se reanude, todo se desarrollará sin problemas", afirmó.