Comer insectos, ¿una solución de futuro?

Gente comiendo insectos
Foto: REUTERS
Actualizado: sábado, 29 noviembre 2014 8:55

Expertos defienden su alto valor proteico y el menor impacto para el medioambiente que tendría su cría

   MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La población mundial ascenderá a más de 9.000 millones de habitantes en 2030, lo que supone una mayor necesidad de alimentos para las personas y para los millones de animales que se crían y forman parte de nuestra dieta cotidiana. Ante este reto, cada vez son más las voces que llaman a fomentar el consumo de insectos para aliviar la presión alimentaria.

   La entomofagia, el consumo de insectos por los seres humanos, es una práctica muy habitual en numerosos países de todo el mundo, principalmente en Asia, África y América Latina. De hecho, según los datos del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los insectos complementan la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas.

   Ante la creciente demanda mundial de alimentos por el aumento de la población, la urbanización de la misma y el incremento de la clase media, la entomofagia ha atraído en los últimos tiempos la atención tanto de investigadores como de la industria alimentaria, los medios de comunicación e incluso algunos chef.

   La FAO, por ejemplo, cuenta con un Programa de Insectos Comestibles que, además, analiza igualmente las posibilidades que ofrecen los arácnidos (arañas y escorpiones, por ejemplo) tanto como alimentos como para la producción de piensos.

   Según este programa, el uso de insectos como alimento para los humanos y para la fabricación de piensos para los animales de cría tiene numerosas ventajas y beneficios:

VENTAJAS AMBIENTALES

Insectos

   -   Los insectos son muy eficientes en la conversión de alimentos por ser especies de sangre fría. Las tasas de conversión alimento-carne (la cantidad de alimento que se necesita para producir un incremento de 1 kilo en el peso) son superiores y por término medio los insectos pueden convertir 2 kilos de alimento en 1 kilo de masa de insecto, mientras que el ganado requiere 8 kilos de alimento para aumentar en un kilo su peso.

   -    Los gases de efecto invernadero producidos por la mayoría de los insectos son probablemente inferiores a los del ganado convencional. Así, la FAO resalta que los cerdos, por ejemplo, producen entre 10 y 100 veces más gases de efecto invernadero por kilogramo de peso.

   - Los insectos pueden alimentarse de restos biológicos como residuos alimentarios o de origen humano, abono y estiércol, y pueden transformar estos residuos en proteínas de alta calidad, que a su vez pueden utilizarse como piensos.

   - Los insectos utilizan mucha menos agua que el ganado tradicional. En este sentido, los gusanos de la harina, por ejemplo, son más resistentes a las sequías que el ganado.

   - La cría de insectos depende menos de la tierra que la actividad ganadera convencional.

BENEFICIOS PARA LA SALUD

Insectos

   - Los insectos proporcionan proteínas y nutrientes de alta calidad en comparación con la carne y el pescado, si bien estos varían en función de la etapa de la vida y el hábitat. En este aspecto, se considera que los insectos son especialmente importantes como complemento alimenticio para los niños desnutridos porque la mayoría de las especies contienen niveles elevados de ácidos grasos. También son ricos en fibra y micronutrientes como cobre, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio y cinc.

   - Los insectos plantean un riesgo reducido de transmisión de enfermedades zoonóticas (enfermedades que se transmiten de los animales a los humanos) como la H1N1 (gripe aviar) y la EEB (enfermedad de las vacas locas).

   Según la FAO, no se conocen casos de transmisión de enfermedades o parasitoides a humanos derivados del consumo de insectos siempre que éstos hayan sido manipulados siguiendo las normas de higiene que se suelen emplear para otros alimentos. No obstante, tras reconocer que el tema "debe investigarse más a fondo", sí ha apuntado a que podrían generar alergias comparables a las que provocan los mariscos.

¿QUÉ ESPECIES DE INSECTOS SON LAS QUE MÁS SE CONSUMEN?

Insectos

   Se estima que a nivel mundial se consumen más de 1.900 especies de insectos comestibles, si bien la cifra aumenta de forma constante a medida que se realizan estudios sobre esta cuestión. En la mayoría de los casos, según la agencia de la ONU, las especies se recogen directamente del medio natural.

   Según los datos disponibles, los insectos más consumidos son
los escarabajos (coleópteros), 31%; las orugas (lepidópteros), 18%; las abejas, avispas y hormigas (himenópteros), 14%; los saltamontes, las langostas y los grillos (ortópteros), 13%; las cigarras, los fulgoromorfos y saltahojas, las cochinillas y las chinches (hemípteros), 10%; las termitas (isópteros), 3%; las libélulas (odonatos), 3%; las moscas (dípteros), 2%; y otros órdenes, 5%.

¿CÓMO RECOGER O CRIAR LOS INSECTOS?

Insectos

   En la mayoría de los casos, los insectos que consume el ser humano en todo el mundo son recogidos de forma silvestre, es decir, en su hábitat natural de vida, que suele ser principalmente los bosques.

   Sin embargo, en los últimos tiempos se está empezando a desarrollar una limitada actividad de cría de insectos, mayoritariamente en pequeñas granjas familiares y cuya producción se destina a mercados muy específicos, como puede ser los cebos para la pesca.

   Uno de los principales obstáculos por ahora para que se pueda desarrollar esta actividad a gran escala es el coste, puesto que éste puede ser superior al que tiene la producción tradicional de alimentos y piensos para animales.

   Desde la FAO defienden que si se tiene en cuenta su menor impacto medioambiental, entre otras cuestiones por el menor gasto de agua o la mayor facilidad en el transporte, es más barato, aunque se muestran conscientes de que hoy por hoy la producción de insectos para el consumo no puede competir con las fuentes convencionales de alimentos y piensos.

   Por ello, abogan por seguir investigando en esta materia y sobre todo trabajar para que exista una cultura de la entomofagia, puesto que en muchos países, principalmente en Occidente, las personas no se plantean de ningún modo comer insectos de forma habitual. En defensa de ello, la FAO recuerda que no hace mucho tiempo esos mismos occidentales consideraban descabellado comer pescado crudo y ahora el 'sushi' está muy extendido en todo el mundo.

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