2 de junio de 2020
18 de marzo de 2014

Condenado a diez años de prisión un subinspector de Policía por la muerte de 37 detenidos en una furgoneta

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un tribunal de delitos menores de Egipto ha condenado a un subinspector de la Policía a una pena de diez años de prisión por cargos de homicidio en relación con la muerte de 37 detenidos islamistas cuando se encontraban bajo custodia en una furgoneta, ha informado el diario estatal egipcio 'Al Ahram'.

El tribunal también ha dictado condenas suspendidas de un año de prisión parra otros tres mandos policiales por los mismos cargos. Los condenados son el subinspector de Policía Amr Faruk y los oficiales Ibrahim Mohamed El Morsi, Islam Abdel Fatá Helmi y Mohamed Yahia Abdel-Aziz, destinados en la comisaría Masr el Gedida, en el noreste de El Cairo.

Los hechos ocurrieron el 18 de agosto de 2013, cuando 37 seguidores del presidente depuesto de Egipto, Mohamed Mursi, que habían sido detenidos murieron asfixiados cuando eran trasladados a una prisión de El Cairo en un furgón policial por ingesta de gas lacrimógeno y por la falta de espacio en el vehículo.

Los fiscales del caso interrogaron a los siete arrestados que sobrevivieron al incidente y a otras 40 personas, incluidos agentes de Policía, médicos forenses y un representante del Ministerio de Justicia. Las indagaciones permitieron determinar que la furgoneta sólo tenía capacidad para trasladar a 24 personas y, cuando sucedieron los hechos, llevaba a 45 personas.

Las fuerzas de seguridad argumentaron inicialmente que los arrestados murieron cuando intentaban escapar, una afirmación que fue rechazada por los fiscales. La Fiscalía aseguró durante el proceso que los policías encargados de custodiar a los arrestados los trataron con negligencia y con falta de precauciones, incumpliendo su deber de garantizar su seguridad.

La Policía egipcia ha sido acusada en diversas ocasiones de emplear una fuerza excesiva contra manifestantes y detenidos y de haber llegado a torturar a algunas personas. La revolución que en febrero de 2011 puso fin al mandato del hasta entonces presidente, Hosni Mubarak, vino en parte motivada por la brutalidad policial.

A finales de diciembre de 2013, el Gobierno egicio decidió declarar como organización terrorista a Hermanos Musulmanes, el movimiento político islamista que había ganado todas las elecciones desde la caída del régimen de Mubarak y al que pertenecía el anterior presidente egipcio, Mohamed Mursi, derrocado por un golpe de Estado el 3 de julio de ese año.

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