18 de noviembre de 2019
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  • 28 de julio de 2019

    Confiesa su crimen el asesino de una adolescente rumana que pidió ayuda durante horas a la Policía

    BUCAREST, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

    El sospechoso de los asesinatos de dos adolescentes secuestradas cerca de la ciudad rumana de Caracal, en el sur del país, ha confesado su culpabilidad en un caso que ha desatado la ira de la población tras conocerse que la Policía tardó 19 horas en entrar en la casa del sospechoso por errores burocráticos y falta de medios y de personal, a pesar de que una de las jovenes se puso en contacto hasta tres veces con las fuerzas de seguridad durante su cautiverio.

    El individuo ha sido identificado como Gheorghe Dinca, de 65 años, mecánico, quien ha confesado la autoría de los asesinatos de Alexandra Macesanu, de 15 años, que fue vista por última vez a principios de esta semana, y Luiza Melencu, de 18 años, desaparecida en abril.

    "Ha confesado los hechos", ha anunciado el abogado de Dinca, Bogdan Alexandru, en la residencia del sospechoso en Caracal, sin dar más detalles, en declaraciones recogidas por el diario 'Stiri din Bucovina'.

    Macesanu llamó al número de emergencia 112 hasta tres veces, diciendo que había sido secuestrada por un hombre mientras hacía autostop en su pueblo natal cerca de Caracal.

    Las declaraciones oficiales muestran que las autoridades tardaron 19 horas en localizar y entrar en la residencia de Dinca, mientras luchaban por localizar sus llamadas sin contar con la tecnología adecuada e intentaban obtener órdenes de registro innecesarias.

    Por ello, el ministro de interior, Nicolae Moga, anunció el viernes los despidos del jefe de policía Ioan Buda, del prefecto del condado de Olt Petre Neacsu y al jefe de policía de este municipio, Cristian Voiculescu.

    La Policía ha encontrado restos humanos que podrían tratarse de la segunda adolescente, Melencu, aunque todavía no ha podido confirmar su identidad.

    Se estima que unas 2.000 personas se manifestaron ayer en el centro de Bucarest para protestar por la forma en la que las autoridades han manejado el caso, llevando pancartas que decían "La corrupción mata", "Su sangre está en sus manos" o "Rumanía está siendo asesinada".

    Más tarde, muchos de ellos pusieron flores y velas en el exterior del Ministerio del Interior. Los organizadores de esta marcha han explicado en un comunicado oficial que la protesta se ha realizado "contra la indiferencia de los que están en el poder, su incompetencia y su falta de empatía". Otras manifestaciones similares se han producido en otras ciudades de Rumanía.

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