22 de mayo de 2019
12 de enero de 2008

Crónica Bangladesh.- Un nuevo filtro de agua reduce la contaminación por arsénico en los suministros de Bangladesh

El Filtro Sono puede depurar el agua suficiente para mantener a dos familias al día durante cinco años

DHAKA, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

Millones de bangladeshíes que carecen en estos momentos de acceso libre a agua potable podrían ver solucionados todos sus problemas con la incorporación de un revolucionario filtro de agua de fabricación casera, diseñado específicamente para limpiar cualquier resto de arsénico presente en el suministro local.

El llamado Filtro Sono está destinado a depurar el agua que se obtiene en los lagos o en los estanques, que suele contener arsénico puro, con los consabidos daños que implica este elemento en el organismo humano.

Por ello, los responsables del Departamento de Salud Pública del Gobierno de Bangladesh se encuentran "exultantes", según el ingeniero jefe de los proyectos de Aguas Superficiales, Mohammad Ibrahim, que no obstante anunció que "el Gobierno necesitará tiempo para decidir cómo aprovechar" este nuevo invento.

El arsénico se encuentra en el agua que beben los residentes de 63 de los 64 distritos del país, en diferentes niveles de concentración. Según Ibrahim, el 16 por ciento de los más de 150 millones de habitantes de Bangladesh carecen de acceso a agua potable, que desde hace años constituye una de las riquezas más importantes del país, y cuya escasez ha supuesto un problema acuciante a lo largo de las últimas décadas.

UN FILTRO REVOLUCIONARIO

Inventado en 2006, el Filtro Sono es un mecanismo que emplea una "matriz de hierro", que puede ser fácilmente manufacturada. Compuesto de dos recipientes, el agua no potable se deposita en el "cubo superior", donde es filtrada con arena, que junto con el hierro de la matriz contribuye a disminuir los niveles de arsénico. El agua parcialmente depurada llega al "cubo inferior" donde se filtra de nuevo, esta vez con arena más fina y carbón vegetal. El resultado es la eliminación del 98 por ciento del arsénico en el agua, así como otros materiales orgánicos, bacterias e impurezas minerales. Y cumple todos los requisitos estipulados por la OMS, así como por las autoridades bangladeshíes.

En los primeros estudios sobre los resultados del filtro, los pacientes que han bebido agua del Sono durante los dos últimos años, han mostrado un descenso acusado de los niveles de arsénico en sangre, traducidos en una mejora evidente de su estado de salud, según el profesor de la universidad estadounidense de George Mason y desarrollador bangladeshí del filtro, Abul Hussam.

Además, no se han registrado casos nuevos de envenenamiento (arsenicosis) en los usuarios del filtro, sobre todo en los que residen en las áreas más contaminadas, añadió el profesor en declaraciones a la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

Cada filtro cuesta 35 dólares, y produce entre 20 y 30 litros de agua depurada por hora, suficiente para mantener a una, o incluso dos familias. De momento, se han distribuido 32.500 filtros, dos tercios de ellos de forma gratuita, y existen planes para suministrar otros 10.000 más, bajo el auspicio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en colaboración con otras asociaciones humanitarias.

"Estos filtros pueden durar al menos cinco años con un mantenimiento simple, y sin producir residuos tóxicos", añadió Hussam. "Estimamos que, hasta la fecha, se han consumido más de mil millones de litros de agua depurada por estos filtros, que siguen empleándose diariamente", concluyó.

DIFÍCIL ACCESO A AGUA POTABLE

Desde 1960 a 1975, y debido a la contaminación en los suministros naturales de agua, la diarrea ha sido una de las enfermedades más temidas por la población. Durante esa época, morían por ello cada año más de 100.000 niños menores de cinco años.

Como primera solución, el Gobierno ordenó la construcción de casi siete millones y medio de pozos para garantizar el acceso al agua potable a la población del país. Esta labor fue desarrollada por el Departamento de Salud Pública en colaboración con varias ONG. Juntos, lograron que para 1990 la práctica totalidad de la población (un 95 por ciento) viviera a menos de 100 metros de uno de estos nuevos pozos. En 1970 sólo un dos por ciento tenía acceso a ellos.

Sin embargo, los diez millones de pozos que existen en el país son fuente de preocupación para el Gobierno. Según los sondeos desarrollados en la pasada década de los 90, cerca de 70 millones de personas, la mitad de la población, se encontraban en peligro de envenenamiento por arsénico al beber de estos suministros.

EFECTOS DEL ARSÉNICO

Los primeros indicios por contaminación de arsénico comenzaron a ser descubiertos en algunas localidades del sur del país en torno a 1993. Las últimas estimaciones oficiales detallan que existe presencia de agua venenosa en al menos 155 poblaciones repartidas en 46 de los 64 distritos en los que se encuentra repartido el país.

La máxima concentración de arsénico permitida en el agua de Bangladesh es de 0,05 miligramos por litro, según las directrices marcadas por la Organización Mundial de la Salud --el estándar para Europa y Norteamérica es de 0,01 mg/L.---.

En Bangladesh, un 27 por ciento de los pozos contienen agua con una cantidad de arsénico que excede a la permitida por la OMS para el país asiático, según un estudio desarrollado en 1998 por el Instituto Geológico Británico, que añade que entre 28 y 35 millones de personas están expuestas a una concentración superior a los 0,05 mg/L.

"El arsénico es un veneno cuatro veces más potente que el mercurio", explica el profesor de la Universidad de Medicina de Dhaka, Abdal Ahmed. "La dosis letal para los humanos es de 125 miligramos".

Beber agua con alto contenido de este elemento químico lleva a desarrollar cáncer de piel, de próstata, pulmón y riñón; así como numerosos problemas arteriales en las piernas y los pies. Los síntomas de un envenenamiento crónico por arsénico pueden esperar desde cinco a quince años antes de manifestarse.

Para resolver este problema, un bangladeshí puede optar por diversas soluciones: obtener acceso a aguas con poco arsénico que se encuentra en los pozos más profundos (por debajo de los 200 metros), o bien acumular agua de lluvia, o recurrir a la filtración del agua de los estanques. Todo ello junto a las casi imprescindibles pastillas purificadoras. Sin embargo, son soluciones difíciles, complejas demasiado caras, por lo que la llegada del Filtro Sono ha sido, sobre todo, bienvenida.