7 de abril de 2020
11 de mayo de 2008

Crónica Birmania.- Enfermedades, hambre y lluvias esperan a la población birmana siete días después del 'Nargis'

La Junta Militar sigue sin permitir la entrada de expertos en ayuda, mientras los cadáveres flotan en los ríos, contaminando el agua y contagiando enfermedades a su paso

MADRID, 11 May. (EUROPA PRESS) -

Una semana después del paso del ciclón 'Nargis', Birmania inicia una carrera contrarreloj para impedir que el desolador paso de la tormenta adquiera dimensiones "inimaginables", como han comenzado a temer algunos miembros de las ONG presentes en el país, advirtiendo de la amenaza inminente de enfermedades y hambruna sobre una población que sigue esperando ansiosa los bienes de primera necesidad de la comunidad internacional, y sobre todo el permiso de la Junta Militar que gobierna el país para la entrada de expertos en desarrollo sobre el terreno, con el objetivo de garantizar un futuro al devastado país asiático.

De momento, ya comienzan a llegar los primeros problemas de diarrea y erupciones cutáneas, mientras los efectivos médicos temen que el agua contaminada por los cadáveres que flotan en los ríos desbordados pueda favorecer el contagio de enfermedades como el sarampión, sin olvidar las que se transmiten por las picaduras de los mosquitos, como la fiebre del dengue.

La amenaza es aún mayor porque los residentes del delta del río Irrawaddy ya vivían en condiciones de pobreza extrema antes de la llegada del ciclón, que se ha cobrado la vida de 28.458 personas y ha dejado 33.416 desparecidos, según medios estatales.

"El hecho de que todavía quede gente con la que no hemos podido contactar nos preocupa enormemente", reconoció el presidente de la ONG World Vision Australia, Tim Costello. "La gente está completamente expuesta a los elementos, y son muy, pero que muy vulnerables. Es una carrera contrarreloj", afirmó al diario independiente con sede en Birmania 'The Irrawaddy'.

Y para la semana que viene, las perspectivas no son nada halagüeñas. "Se unen factores como la falta de agua, de higiene, las lluvias intensas pronosticadas para la semana próxima, y la amenaza de una epidemia de cólera. Si combinamos todos estos factores, las vidas de un millón y medio de personas se encuentran en peligro", advirtió Susan Ireland, de Oxfam.

AYUDA AÉREA

Más ocupada en mantener su dominio sobre el país --que gobierna con puño de hierro desde más de 40 años-- la Junta Militar deja entrar la ayuda humanitaria con cuentagotas, y ha preferido reservar a la mayoría de sus soldados para garantizar la celebración de un referéndum fraudulento que garantizaría una Constitución al gusto del Gobierno militar dentro de su pretendido "camino a la Democracia".

Ante esta situación, un editorial del 'Irrawaddy' solicitaba este fin de semana una intervención directa estadounidense, a través del envío de ayuda por avión sobre las zonas afectadas, lo que implicaría violar el espacio aéreo del país.

"La intervención unilateral está justificada, porque la Junta Birmana ha fracasado miserablemente a la hora de cooperar con las decenas de ofertas internacionales de ayuda que ha recibido", rezaba el editorial, que resaltaba la rotunda negativa del Gobierno militar a permitir la entrada de expertos en ayuda y desarrollo en el país.

De momento, cuatro barcos estadounidenses aguardan en el golfo de Tailandia con toneladas de ayuda humanitaria, listos para recibir la orden del Pentágono en el momento en el que la Junta birmana dé su permiso ya que, por desgracia, el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor de Estados Unidos, el almirante Michael Mullen, adelantó el viernes que Estados Unidos no comenzará el envío por aire de bienes de primera necesidad hasta cerrar un acuerdo con el Gobierno militar.

LA LABOR DEL RÉGIMEN

El diario birmano en el exilio denuncia que el régimen dirigido por el general Than Shwe sólo acepta ayuda en forma de donaciones en efectivo o bienes de primera necesidad. El Ministerio de Exteriores birmano aclaró el pasado viernes que "Birmania no está lista para recibir ni a equipos de búsqueda y rescate, ni a medios de comunicación de países extranjeros".

La Junta declaró que es capaz de "emplear sus propios recursos" para trasladar la ayuda internacional a las zonas afectadas, junto con donaciones económicas procedentes de empresarios birmanos "extorsionados", según el medio, por orden del propio general Shwe.

Fuentes del interior del país aseguraron al 'Irrawaddy News' que estos "fondos" domésticos suman 4,5 millones de dólares, que se unen a los más de 30 millones recibidos del exterior. Para su distribución, el general Shwe ha decidido emplear al Ejército y a su propia organización: la Asociación para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo.

El problema radica en que el general "no entiende que la comida que van a comprar estos cuatro millones y medio de dólares sólo va a durar doce días, y todo el dinero prometido por la comunidad internacional podría no llegar al país si no se permite a los expertos internacionales la entrada en el país", explicó el analista birmano Win Min, residente en Tailandia.

CUERPOS FLOTANDO

Los pocos medios que han conseguido llegar al país describen un panorama de pesadilla. Tras el cese del ciclón, los cuerpos ahogados comienzan a salir a la superficie. Muchos llegan a la orilla y se pudren al sol, y allí se quedan porque los residentes de la zona están mucho más preocupados de sobrevivir que de efectuar labores de higienización.

"Son extraños que vienen desde arriba", declaró Kyaw Swe, mercader que sigue esperando que la madera arrastre los seis cuerpos hinchados que permanecen atrapados entre los escombros de su casa destruida.

"Cuando vimos por primera vez los cuerpos pasar flotando, nos causó tristeza y temor, pero ahora sólo decimos: aquí llega otro cadáver", declaró el granjero Aung Win al diario estadounidense 'The New York Times'.