27 de noviembre de 2020
20 de abril de 2006

Crónica Nepal.- Continúan las protestas contra el rey Gyanendra en Nepal, causando hoy tres muertos y cientos de heridos

El Gobierno amplía el toque de queda en Katmandú siete horas más para tratar de prevenir las manifestaciones

KATMANDU, 20 Abr. (EP/AP) -

Las protestas que se extienden por todo Nepal contra el rey absolutista Gyanendra y en favor de la restauración de la democracia en el país asiático continuaron hoy mientras las fuerzas de seguridad continúan aplicando la represión contra los manifestantes. Hoy se produjo un saldo de tres muertos por el momento, y cientos de heridos como resultado de los enfrentamientos. Además, el Gobierno de Nepal que controla Gyanendra ha ampliado hoy en otras siete horas el toque de queda vigente en la capital, Katmandú, a causa de las manifestaciones.

El toque de queda, que inicialmente estaba previsto desde las dos de la madrugada hasta las ocho de la tarde, fue ampliado hasta la mañana del viernes, según informaron fuentes oficiales.

La decisión de ampliar el toque de queda se produjo en un día particularmente sangriento, en el que la Policía abrió fuego sobre los miles de manifestantes que marchaban hacia la capital, matando al menos a tres e hiriendo a cientos, según dijeron varios testigos, así como fuentes médicas.

Los médicos del hospital Model en Katmandú señalaron que tres personas murieron y unas 40 se encuentran muy graves, la mayoría con heridas en la cabeza, después de que la Policía disparara balas de goma sobre los manifestantes. La Policía asaltó el hospital más tarde y secuestró los cadáveres sin dar ninguna explicación.

Entre los heridos, al menos diez se encuentran en situación crítica, afirmó un doctor que no quiso revelar su nombre. Además, debido a la vigencia del toque de queda, los familiares no han podido aún asistir a recoger los cuerpos de la víctimas.

Cerca de 50.000 personas marchaban en los alrededores de Katmandú, en el barrio de Kalanki, cuando la Policía bloqueó la entrada lanzando gases lacrimógenos, seguido de balas de goma. Según fuentes de la Policía, los agentes se vieron obligados a disparar porque los manifestantes intentaban romper el toque de queda impuesto para evitar las protestas masivas en contra del rey Gyanendra.

Los manifestantes, que reclamaban la restauración de la democracia y la abdicación el rey Gyanendra, habían sido convocados por la alianza de siete partidos opositores.

Según relataron a 'Nepalnews' observadores de Derechos Humanos presentes en el lugar de los hechos, la Policía realizó disparos con balas reales y balas recubiertas de goma y lanzó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Además, los agentes impidieron que los voluntarios de la Cruz Roja atendieran a los heridos en el lugar de los hechos.

Según la radio y la televisión local, el balance de víctimas podría ser mayor. Ayer, cuatro manifestantes murieron en Pokhara, en el oeste del país, por los disparos de las fuerzas del orden.

INCIDENTES AL SUR DEL PAIS

En otro altercado acontecido hoy, las fuerzas de seguridad nepalíes abrieron fuego contra un grupo de manifestantes en el suroeste del país e hirieron a 26 personas, según informó el Ministerio de Defensa. Al menos diez de ellos se encuentran en estado muy grave.

El Ministerio precisó en un comunicado que las fuerzas de seguridad se vieron obligadas a abrir fuego contra los manifestantes en Gulariya, a 500 kilómetros al suroeste de Katmandú, porque la situación se les estaba descontrolando y consideraron necesario el uso de la fuerza.

Asimismo, el comunicado de Defensa aseguró que 13 agentes de Policía también resultaron heridos durante los disturbios con los manifestantes, quienes, siempre según dicho Ministerio, cometieron actos vandálicos contra oficinas gubernamentales y realizaron intentos fallidos de incendiar los edificios.

Por otra parte, los rebeldes maoístas liberaron a 19 policías que estaban secuestrados en una ciudad del sur de Nepal. Los policías fueron entregados a activistas de Derechos Humanos y se encuentran en buen estado después de pasar dos semanas en cautiverio, según dijo un miembro del Gobierno.