25 de noviembre de 2020
1 de abril de 2007

Crónica Nepal.- El nuevo Gobierno interino nepalí jura su cargo y pone fin a una década de violencia rebelde

Se espera que el siguiente paso sea la creación de una asamblea constitucional orientada a revisar el futuro de la monarquía

KATMANDÚ, 1 Abr. (EP/AP) -

La mayoría de los componentes, primer ministro incluido, del nuevo Gobierno interino nepalí juraron hoy sus cargos en una ceremonia que supone el punto y final a más de una década de conflicto con los rebeldes maoístas que, a partir de ahora, pasan a formar, con cinco carteras titulares y una adjunta, parte del nuevo Ejecutivo de la región himalaya.

La toma de posesión fue retransmitida en directo por la televisión nacional. El Parlamento nepalí reeligió a Girija Prasad Koirala como nuevo primer ministro de un Gobierno en funciones que incluye a los antiguos rebeldes comunistas como parte de un acuerdo que pone fin a los actos de insurgencia.

"Este es el principio de un nuevo capítulo en la historia de Nepal. Desde aquí, llamo a todos los presentes para que dejen atrás sus pequeñas diferencias y avancen hacia el futuro para conseguir nuestros objetivos comunes", declaró Koirala, que repite mandato por sexta vez. "El gobierno se volcará completamente a la hora de establecer la paz y la seguridad en el país", afirmó.

Tres ex rebeldes se encuentran a partir de ahora al mando de las carteras de información, comunicación y desarrollo social. Además, el miembro del Partido Comunista Marxista-Leninista Unido de Nepal, Sahana Pradhan, que no está afiliado con los antiguos rebeldes, fue nombrado ministro de Exteriores.

El hasta ahora vicepresidente del Partido del Congreso Nepalí, liderado por Koirala, Ram Chandra Poundel, se encargará del departamento de Paz y Rehabilitación, considerado el segundo cargo en importancia detrás del primer ministro.

Quedan pendientes de jurar públicamente el cargo otros tres ministros, mientras el ministro adjunto restante no pudo asistir a la ceremonia, según informó la oficina del primer ministro.

El líder maoísta, Prachanda, afirmó hoy que su objetivo principal será asegurar la celebración de las elecciones para la creación de una asamblea constitucional que decida si el Estado nepalí continúa siendo una monarquía. Los rebeldes llevaban luchando una década para conseguir la conversión política a una república.

"Este día marca el principio de un nuevo Nepal. Nuestra prioridad, por el momento, es convocar las elecciones, que serán libres y justas", declaró Prachanda, cuyo nombre auténtico es Pushpa Kamal Dahal. "Nuestro próximo objetivo será proveer ayuda inmediata al pueblo, después, reorientar nuestra estrategia hacia el desarrollo a largo plazo del país", afirmó.

La Embajada estadounidense en Nepal publicó hoy una declaración en la que llama a los maoístas a abandonar, de una vez por todas, la violencia como medio de acción. "Deben cumplir con sus compromisos y adherirse finalmente a la política del país como un partido no violento", señaló el texto.

Naciones Unidas, por su parte, dio la bienvenida al nuevo Gobierno, afirmando que el Ejecutivo contribuirá al desarrollo del país para "responder a las demandas legítimas de los grupos sociales que piden una democracia más desarrollada, apoyada por una ejecución efectiva de la ley y facilitando el futuro de los ex combatientes dentro de una reforma de la política de la seguridad".

EL FIN DE LA VIOLENCIA

El pasado 21 de noviembre, Gobierno y maoístas firmaron un acuerdo de paz para poner fin a una década de conflicto --que se ha cobrado la vida de más de 13.000 personas-- tras formalizar un acuerdo de paz en la capital, Katmandú, firmado por el ministro del Interior, Krishna Prasad Sitaula, y el negociador jefe rebelde, Krishna Bahadur Mahara.

"Con este acuerdo, el alto el fuego declarado anteriormente este año por el Gobierno como los maoístas será permanente", rezó el texto que sellaba el acuerdo de paz duradera.

Una semana después, ambas partes firmaron el acuerdo de desarme por el cual los rebeldes abandonaban sus armas y las ponían a disposición de un equipo de expertos de la ONU que se encargará de verificarlas. El pacto detallaba cómo los combatientes rebeldes deben confinar cientos de miles de armas en siete campos bajo supervisión de Naciones Unidas.

Asimismo, incluía la creación de un Comité de Coordinación Conjunto con miembros del Gobierno, rebeldes y representantes de la ONU que se harán cargo de la gestión de los campos. Las armas serán almacenadas en 70 contenedores de metal cerrados y vigilados por personal de la ONU.

En este sentido, Sitaula destacó que el acuerdo camina hacia "la aspiración del pueblo de restaurar la paz permanente en el país y celebrar elecciones libres y justas".

Por su parte, Mahara añadió en nombre de los maoístas que el pacto sobre las armas "prueba el compromiso y la sinceridad hacia el cumplimiento de los acuerdos". "Se han abierto avenidas para movernos hacia el proceso político en los días que vienen", afirmó.

MONARQUÍA CULPABLE, TRANSICIÓN FLUIDA

El más afectado por esta transición ha sido el rey nepalí Gynaendra. Una comisión de investigación del Gobierno consideró al monarca responsable de las enérgicas medidas mortales adoptadas en abril de 2006 contra un grupo de manifestantes en favor de la democracia en el país. El incidente se saldó con la muerte de 19 personas y la hospitalización de centenares de heridos. El Parlamento despojó rápidamente a Gyanendra de sus poderes, su mando único sobre el Ejército de Nepal y su inmunidad judicial.

Desde el acuerdo de paz, la vida en el país ha transcurrido con menos incidentes de los esperados. Sin embargo, la estabilidad se ha visto alterada por recientes enfrentamientos entre manifestantes y Policías, que comenzaron el pasado 19 de enero y desde entonces se han registrado ocho muertos.

Las manifestaciones están organizadas por el Fórum Tarai de Derechos de los Pueblos, un grupo que dice defender los derechos de la población de las llanuras del sur de Nepal y que denuncia el abandono de la región por parte del Gobierno, cuyos planes de desarrollo y decisiones políticas, asegura, benefician sobre todo a las poblaciones de las regiones montañosas del Himalaya. En respuesta a los sucesos violentos, el representante especial de Naciones Unidas para Nepal, Ian Martin, instó a todos los partidos a "renovar su compromiso con la tolerancia".