30 de noviembre de 2020
19 de agosto de 2007

Crónica Turquía.- ICG pide que se reanude el proceso de integración de Turquía en la UE

El grupo afirma que Turquía está atravesando un proceso de reforma que podría culminar con éxito para cuando sea aceptada en la Unión

MADRID, 19 Ago. (EUROPA PRESS) -

La victoria del partido prorreformista de la Justicia y el Desarrollo del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, en las elecciones parlamentarias del pasado mes de junio concede tanto al Ejecutivo de Ankara como a la Unión Europea la posibilidad de relanzar el proceso de adhesión del país otomano, que se encuentra estancado desde 2005 tanto por la fatiga de las instituciones europeas como por el rebrote neonacionalista en Turquía. Esta es la conclusión principal reflejada por el grupo de expertos en política internacional, International Crisis Group.

El documento señala que la incorporación de Turquía a la UE "podrá ayudar a ambos lados" siempre y cuando sea un objetivo que se persiga con "intensidad". ICG considera que aunquela opinión popular puede reflejar cierto hastío, líderes y dimplomáticos deben mantener "todos sus caminos abiertos, a la espera del momento en el que regrese la confianza política".

Para ICG, "no hay necesidad de que los europeos teman la adhesión de Turquía", porque "los propios turcos reconocen que no están preparados". Es más, el grupo de expertos apunta que laa fecha más cercana para que Ankara pueda entrar en la UE "se encuentra a una década de distancia", con lo que es muy posible que la situación en el país haya cambiado, a mejor, para entonces.

Turquía sólo podrá entrar en la UE si cumplimenta las condiciones que se aplican a todos los candidatos. Sin embargo, cualquier gobierno europeo puede vetar el acceso de un país y algunos, como Francia, llegan a organizar un referéndum popular para formalizar su incorporación a la Unión. En este sentido, ICG reconoce que los turcos "para entonces, pueden tener dudas".

El grupo de expertos apunta que algunos líderes europeos malinterpretan los cambios políticos, económicos, sociales y demográficos que están teniendo lugar en el país otomano. Son empleados como excusas para justificar su exclusión, en lugar de ser vistos como parte de un proceso de reforma que podría tener buenos resultados a largo plazo. ICG critica esta postura de ciertos países ante Turquía como una "corta de miras" y que "ignora otros éxitos en el terreno de la integración, sobre todo en lo que a Europa del Este se refiere".

"Los europeos que atacan la membresía turca están subestimando el daño que provocan a los intereses europeos", según el informe publicado por el grupo. ICG entiende que se está generando una "desconfianza" que ha provocado, de momento, que Turquía reduzca su contribución a la política de seguridad común de la UE. Y es que Ankara está mostrando señales de una política militar independiente que Europa mira cada vez con peores ojos.

Otros problemas que atraviesa esta relación se centran en el terreno de la energía y, sobre todo, en Chipre, donde ICG reconoce que "se han cometido errores en todos los bandos", en referencia a los problemas de soberanía en la isla mediterránea, dividida en dos mitades, la primera grecochipriota, la segunda un estado de facto afín a Turquía desde la década de los años 70.

LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS

Para ICG, la solución radica, por la parte que le toca a Erdogan, en usar su recién renovado mandato para impulsar un "atrevido" programa de reformas, satisfaciendo los deseos de Europa con gestos "inesperados", como por ejemplo la anulación del artículo 301 del código penal, por el que se puede juzgar y encarcelar a defensores de Derechos Humanos, periodistas o cualquier opositor a las ideas del Gobierno.

En lo que a Europa se refiere, ICG cree que es una cuestión de compromiso: "serio, completo y progresivo" sin excluir la posibilidad de aceptar una integración total y absoluta de Turquía en la UE --algunos países miembros ven sus competencias restringidas-- si el país otomano cumple con todas las condiciones de la Unión Europea.

Sin embargo, el grupo de expertos reconoce que el entorno actual no lo pone nada fácil: la situación en Irak, el conflicto en Chipre y las tensas relaciones entre Turquía y las potencias occidentales --hay que tener en cuenta que el país es una democracia secular que funciona como una puerta al mundo islámico-- han complicado la situación.

De esta manera, ICG entiende que políticos de ambas partes han atacado la relación Turquía-UE desde un punto de vista populista, centrándose más en los problemas internos, como la inmigración o la seguridad nacional.

Un ejemplo es el que sucedió en Alemania, país estrechamente relacionado con Turquía. En 2005, la Unión Democristiana llegó al poder con el objetivo de reducir la integración turca, relegando su papel en Europa al de una "participación privilegiada". En 2006, la UE congeló la apertura de 35 nuevos capítulos de negociación sobre la entrada del país otomano por el histórico conflicto en Chipre. Un año después, el presidente francés Nicolas Sarkozy bloqueó tres importantes punto de diálogo mientras hacía campaña para impedir la entrada de Turquía en la UE, según ICG.

Y en lo que a Ankara se refiere, el proceso de reforma se ha "ralentizado", según el grupo. El apoyo público ha pasado de ser "abrumadoramente positivo" a "escéptico". Además, se ha abierto de nuevo el camino de los nacionalismos. Por todo ello, ICG denuncia que los abusos a los DDHH han aumentado, el Ejército ha intervenido de forma negativa en el proceso de integración y, sobre todo, los himnos antieuropeos y antiestadounidenses se han convertido en los protagonistas de las manifestaciones seculares en los meses previos a las elecciones.

Sin embargo, el grupo advierte de que la UE no es responsable de todas las tensiones entre Turquía y Occidente. La invasión estadounidense de Irak, así como la presencia de bases en el Kurdistán iraquí, protegido por EEUU, también han sido motivo de crítica por parte de la opinión pública.

Es necesario, para ICG, que se recuerde que el inicio de las negociaciones para la entrada en la Unión despertó en Turquía una "edad de oro del reformismo" desde 1999 a 2004, un proceso que aportó estabilidad, un crecimiento económico anual del 7,5 por ciento, mejoras a nivel social, inversión sin precendentes, colaboración bilateral en proyectos de paz y una oportunidad para resolver de una vez por todas con el conflicto de Chipre.

ICG pide que se tenga en cuenta esta idea, antes de concluir el informe afirmando que Turquía puede contribuir a la Unión Europea tanto como otros candidatos "tanto durante el proceso de acceso como, si los dos lados están de acuerdo, miembro de pleno derecho".