25 de marzo de 2019
  • Domingo, 24 de Marzo
  • 25 de mayo de 2008

    Crónica Zimbabue.- Expertos advierten de una guerra civil en Zimbabue independientemente de los resultados electorales

    La debilidad del actual Gobierno podría llevar a un conflicto interno que requeriría de la intervención de la comunidad internacional

    JOHANNESBURGO, 25 May. (EUROPA PRESS) -

    Con un Gobierno en el limbo, y la violencia electoral extendiéndose sin control en Zimbabue, los grupos pro Derechos Humanos y los grupos de analistas políticos han advertido de la posibilidad de varias opciones, todas bastante siniestras: un golpe de Estado, la declaración de ley marcial o, incluso, la amenaza de una guerra civil. La esperanza de que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales pueda solucionar la situación del país se está desvaneciendo, y la solicitud de una intervención urgente de la comunidad panafricana cada vez suena con más fuerza.

    "La transición a la democracia en Zimbabue está siendo secuestrada", sentenció el informe del grupo de expertos International Crisis Group, con sede en Bruselas, y publicado el pasado 21 de mayo.

    El país africano, independizado en 1980 del hasta entonces régimen colonial británico, gobernado por el partido ZANU-PF del presidente Robert Mugabe, lleva enfrentado en los tribunales a la oposición del Movimiento por el Cambio Democrático desde los pasados comicios del 29 de marzo. Desde ese día, el país carece de presidente o Gabinete legalmente constituidos.

    Ante esta situación, el ICG ha denunciado que Mugabe --en el poder desde hace ya 28 años--, "ha contraatacado reteniendo los resultados de las elecciones presidenciales durante cinco semanas", lanzando una campaña de represión a nivel nacional contra los partidarios de la oposición.

    Los partidarios más radicales del ZANU-PF, consideró el informe del ICG, "simplemente no van a entregar el poder al MDC". El grupo denunció que "tanto ellos como Mugabe han manipulado con toda probabilidad los resultados de las presidenciales para demostrar que una segunda vuelta era necesaria, por lo que han iniciado una estrategia para mantener el poder por la fuerza".

    Entre sus conclusiones, el grupo advierte de si de alguna forma Mugabe se consolidara de nuevo en el poder, las consecuencias serían "catastróficas" para el país, amenazando con un "golpe de Estado, ley marcial" o, debido a la "presumible división de las fuerzas de seguridad zimbabuenses", el inicio de una guerra civil.

    SIN FÉ EN LA SEGUNDA VUELTA

    La credibilidad de los resultados de una segunda ronda de votaciones está prácticamente por los suelos, según han considerado la mayoría de los observadores. Los principales presuntos responsables son las fuerzas de seguridad de Mugabe, los veteranos de guerra y los jóvenes milicianos y los partidarios del ZANU-PF. Todos ellos posiblemente detrás de una campaña de intimidación contra los seguidores de la oposición.

    En una carta escrita a principios de esta semana, la organización pro Derechos Humanos, Human Rights Watch (HRW) solicitó urgentemente a la Unión Africana que "envíe inmediatamente observadores electorales y supervisores en el ámbito de los derechos humanos para estimular el voto libre y justo durante la segunda vuelta de las elecciones".

    Posteriormente, el grupo declaró que sus investigadores residentes en Zimbabue habían hallado pruebas de "violencia sistemática y extendida" en las provincias de Masvingo, Manicalandia y Mashonalandia Oeste, Este y Centro.

    Los grupos afines al Gobierno de Mugabe, han iniciado "una violenta campaña de linchamientos, tortura y asesinatos contra los partidarios de la oposición del MCD, a pesar del acuerdo político para emprender una seguna vuelta de las elecciones presidenciales", denunció HRW.

    Según cifras obtenidas por la organización, la violencia postelectoral ha dejado al menos 27 muertos en el país africano, cientos detenidos y torturados, y miles de desplazados que requieren de la intervención urgente de la comunidad internacional. Por todo ello, la segunda ronda de los comicios "no tendrá credibilidad hasta que no se ponga fin a la violencia y se determine la responsabilidad de estos abusos".

    La directora de HRW para África, Georgette Gagnon, fue la encargada de presentar la situación de los informes ante los responsables de la Unión Africana, a los que se les pide que "exijan públicamente al Gobierno de Zimbabue que detenga su campaña de violencia, tortura e intimidación" porque "a menos que se invierta el curso de la situación actual, morirán más civiles".

    De la misma opinión es la ONG Solidarity Peace Trust (SPT), con sede en Sudáfrica, que en su informe del 21 de mayo advierte de que una situación de guerra civil es perfectamente plausible. "Zimbabue está comenzando a hundirse en las condiciones que dan paso a un conflicto interno, alimentadas por el empleo cada vez más recurrido a la violencia por parte del ZANU-PF para permanecer en el poder", por lo que, "en el entorno actual", la celebración de una segunda vuelta de las elecciones "ni es práctica ni es deseable".

    ¿DEMASIADO TARDE PARA MEDIAR?

    El informe del SPT se dirige especialmente al presidente sudafricano, Thabo Mbeki, nombrado como mediador entre los partidos de Zimbabue por la Comunidad Sudafricana para el Desarrollo (SADC). La ONG pide a Mbeki que "adopte medidas urgentes para conciliar a ambos partidos dentro de un proceso de mediación renovado".

    No obstante, el International Crisis Group estima que la fe en Mbeki se ha desvanecido. Mientras la Unión Africana y el SADC solicitaban la publicación inmediata de los resultados electorales, el presidente sudafricano "ha seguido protegiendo a Mugabe", y su reticencia a criticar al presidente zimbabuense o a condenar la violencia "ha dañado seriamente su credibilidad".

    El ministro de Exteriores de Botswana, Phandu Skelemani, aventuró que Mbeki se encuentra en una posición que le ha llevado a experimentar una falta de perspectiva sobre la situación. "Quizás (Mbeki) se encuentra tan involucrado en el proceso que cree que las cosas van bien, pero todo el mundo menos él se ha dado cuenta de que la situación no es normal". No obstante, el presidente sudafricano "comprende que se encuentra ante una situación de urgencia, que se están arriesgando vidas, que se están perdiendo brazos y piernas; ese mensaje lo ha captado, desde luego", añadió el diplomático de Botswana.

    Según ICG, la mejor forma de solucionar la crisis consiste en la formación de un Gobierno de unidad bajo el liderazgo del MCD, con la colaboración de los líderes africanos y de la comunidad internacional, que deben "contener la violencia, y resolver la cada vez profunda crisis política del país, principalmente facilitando un acuerdo que establezca un Gobierno de transición" liderado por la oposición.