22 de julio de 2019
15 de junio de 2019

Denuncian violaciones generalizadas por parte de las fuerzas de seguridad para frustrar la revolución en Sudán

Los paramilitares utilizados contra los manifestantes proceden de Darfur y otras zonas conflictivas de Sudán

Denuncian violaciones generalizadas por parte de las fuerzas de seguridad para frustrar la revolución en Sudán
REUTERS / UMIT BEKTAS - ARCHIVO

LONDRES, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Decenas de manifestantes, tanto hombres como mujeres, habrían sido agredidos sexualmente por los miembros de las temidas Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR), entre las que figuran elementos de las 'yanyauid', la temida fuerza de choque responsable de las muertes de varios manifestantes que han forzado el fin de décadas de dictadura del ya expresidente Omar Hasán al Bashir.

El responsable de atención mental de las urgencias de la Universidad de Afhad, Sulaima Ishaq Sharif, ha asegurado que han atendido a doce mujeres por violaciones cometidas el pasado 3 de junio, cuando los 'yanyauid' desalojaron por la fuerza la emblemática acampada de protesta levantada delante del Ministerio de Defensa en Jartum, pero sostiene que las víctimas podrían ser muchas más, ya que las mujeres y hombres tratan de ocultarlo por su propia seguridad y por la vergüenza que supondría en la conservadora sociedad sudanesa.

"Fui a la acampada dos días después porque hay muchos desaparecidos. Había tiendas aún humeantes", ha explicado Sharif en declaraciones a la cadena británica BBC. "Todo está destruido. Es igual que cuando vas a las aldeas de Darfur en las que matan a la gente y saquean sus propiedades. Son las mismas imágenes", ha remachado.

Para Sharif, el objetivo no eran las violaciones en sí. "Se trata de degradar, humillar y golpear el ánimo. Forma parte de lo que ya hicieron en Darfur. Utilizan los mismos medios, (la violación) como arma de guerra", ha subrayado. "Ahora es un arma para matar la revolución", ha advertido.

Los 'yanyauid' eran conocidos principalmente hasta ahora por su implicación en supuestas atrocidades perpetradas en las regiones de Darfur, Nilo Azul y montañas Nuba. El 3 de junio cayeron en millares sobre los manifestantes de la oposición y ahora patrullan la capital.

DESMENTIDO MILITAR

El Consejo Militar de Transición ha reconocido que ordenó el desalojo de la acampada de la oposición que forzó la salida de Al Bashir el pasado 11 de abril y que se mantenía para exigir una transición a un gobierno civil, pero ha negado las acusaciones de violencia sexual.

"Las informaciones falsas que se están difundiendo a nuestra gente y al resto del mundo buscan engañar", ha asegurado un portavoz militar, el teniente general Shams el Din Kabashi.

La oposición denuncia más de un centenar de muertos en el desalojo y hasta el momento se han hallado 40 cadáveres en aguas del Nilo. Las acusaciones son difíciles de confirmar y también de desmentir, ya que durante el desalojo se cortó la conexión a Internet y la gente tiene miedo de hablar por temor a represalias.

TESTIMONIOS

Mientras, el testimonio de testigos y supervivientes difícilmente puede ser ignorado. Se trata de casos como los relatados a la BBC por un conductor de ambulancia o por Jalid, un manifestante que fue testigo de un intento de agresión a dos chicas y luego fue él víctima de un ataque.

Uno de los testigos, un conductor de ambulancias que ha pedido no ser identificado, ha explicado que vio cómo un grupo de 'yanyauid' discutían sobre quién violaría a una mujer que estaba siendo trasladada por personal sanitario hacia una ambulancia.

Cuando los militares se marcharon el conductor de ambulancia y otros sanitarios se acercaron a la mujer, pero descubrieron que era un cuerpo sin vida. "Estaba muerta desde el principio, pero aún así no la dejaron en paz", ha explicado.

El otro caso al que la BBC ha tenido acceso mediante testigo directo es el de Jalid, quien poco después del inicio de la operación de desalojo de la acampada de protesta el 3 de junio se ocultó en un edificio cercano junto a otro manifestante. Escucharon gritos y descubrieron en un piso inferior a un grupo de militares y a dos chicas. "Vimos a seis soldados que estaban violando a dos chicas", ha explicado.

Intervinieron y les gritaron "¡marcharos, marcharos!" a los 'yanyauid', cuya respuesta fue abrir fuego, pero se fueron y cuando bajaron hallaron a las dos chicas aterrorizadas. "No decían nada. Solo lloraban y gritaba, lloraban y gritaban. Intenté calmarlas, hacerlas sentir mejor, pero no paraban de gritar", ha indicado.

Decidieron entonces llevarlas a una mezquita para que estuvieran a salvo y cuando salieron del templo Jalid y su compañero fueron sorprendidos por un grupo de militares. Uno de los seis agresores estaba entre ellos. Les llevaron al mismo edificio en el que vieron las violaciones.

"Me tiraron al suelo y trajeron una barra de acero", ha relatado Jalid. "Intentaban quitarme la ropa y violarme. Grité todo lo que pude para intentar atraer a alguien. Tres o cuatro minutos después comenzaron a oírse disparos y miraron alrededor".

Jalid consiguió entonces salir corriendo y escapar, aunque recibió varios golpes de los 'yanyauid' antes de lograr llegar a su casa. Para él las secuelas psicológicas son peores que las físicas. "Grito y lloro incluso cuando estoy en casa. Cada vez que los veo, recuerdo cada detalles de lo que viví", ha rememorado. Sin embargo, ha subrayado la importancia de hablar de lo ocurrido. "El mundo entero debe hablar de lo que ha pasado aquí; no de lo que dicen los militares, de la verdad", ha remachado.

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