29 de marzo de 2020
10 de marzo de 2014

La derecha entregan en el Parlamento más de medio millón de firmas para impulsar cambios en la ley electoral

SOFÍA, 10 Mar. (Reuters/EP) -

La derecha búlgara ha presentado las firmas necesarias para impulsar un referéndum para modificar la legislación electoral de tal forma que el voto sea obligatorio y se pueda emitir de forma electrónica, una iniciativa respaldada por el principal partido opositor, el conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB).

Al menos 150 simpatizantes búlgaros de extrema derecha se han manifestado este lunes por las calles de la capital, desde la Universidad de Sofía hasta el Parlamento, donde han presentado más de 560.000 firmas que solicitan la celebración del referéndum. La ley establece en medio millón de firmas las necesarias para convocar este tipo de votación.

Un comité se ha encargado de recoger las firmas durante menos de un mes, después de que el gobernante Partido Socialista anunciase que no apoyaría la propuesta del presidente, Rosen Plevneliev, para convocar el referéndum.

"Las firmas han sido recogidas con la energía de las protestas de los ciudadanos búlgaros, no sólo por el partido GERB. Queremos hacer el referéndum obligatorio, para que el Gobierno deje de escabullirse y fije una fecha", ha afirmado el académico Georgi Bliznashki en un discurso en la Universidad de Sofía.

Plevneliev propuso el pasado mes de enero que los búlgaros decidiesen si querían elegir a parte de los legisladores de forma directa en vez de a través de las listas de los partidos, además de hacer el voto y permitir la votación electrónica.

Sin embargo, una comisión parlamentaria, donde los socialistas disfrutan de una frágil mayoría con el apoyo del partido nacionalista Attack, ha rechazado las preguntas propuestas por el presidente, argumentando que son o inaceptables o vagas.

Además, los socialistas han asegurado que hacer el voto obligatorio puede suponer una violación a la Constitución, que define el voto como un derecho y no como una obligación. Además han criticado el voto electrónico por ser fácilmente manipulable.

Después de la entrega de firmas, el Parlamento tendrá tres meses para comprobar su veracidad y decidir si finalmente permitirá que el referéndum se lleve a cabo. Pese a que se ha superado el número de firmas necesarias, la Cámara puede rechazar celebrar el voto si considera que las preguntas vulneran la Constitución.