1 de diciembre de 2020
19 de noviembre de 2019

Día Mundial del Retrete: No dejar a nadie atrás en Sudán del Sur

Las mujeres han sido claves a la hora de concienciar sobre la importancia del saneamiento y la higiene, resalta World Vision

  • Día Mundial del Retrete: No dejar a nadie atrás en Sudán del Sur
Theresa y Nyankyok con sus hijos frente a su letrinaWORLD VISION

MADRID, 19 Nov. (Por Eloisa Molina, coordinadora de comunicación de World Vision) -

Para muchas personas el Día Mundial del Retrete carece de sentido, puede parecer una broma, un día curioso sin más... Sin embargo, hoy en día, 4.200 millones de personas viven sin servicios sanitarios gestionados de forma segura. Es decir, viven sin acceso a un recurso fundamental, expuestos al contagio de enfermedades potencialmente mortales y sin un recurso garante de su dignidad.

En torno a 297.000 niños menores de 5 años mueren cada año a causa de diarreas por falta de agua potable, saneamiento y/o acceso a lavado de manos. Miles de niñas y jóvenes son abusadas aprovechando el momento en que se alejan de su hogar para ir al aseo, niños que mueren a causa del ataque de animales salvajes cuando se adentran en el bosque, menores que desaparecen sin más al alejarse de su hogar...

Nosotros nos tomamos muy en serio este día, un día en el que reclamar la salubridad de los espacios en los que trabajamos, es decir, comunidades en desarrollo, países en conflicto, campamentos de refugiados o contextos frágiles. Queremos llamar la atención para tomar medidas a favor de aquellas personas que no poseen un sistema adecuado de saneamiento residual y alcanzar el reto promovido en el Objetivo 6 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: saneamiento para todos en 2030.

LOS MÁS VULNERABLES: LA SITUACIÓN EN SUDÁN DEL SUR

Este año la temática que propone la ONU para profundizar en este día es: no dejar a nadie atrás. Porque... ¿Cómo puede alguien salir de la pobreza sin saneamiento?

Un informe reciente de la ONU establece que aproximadamente el 63 por ciento de la población de Sudán del Sur continúa practicando la defecación al aire libre. El primer paso para solventar esta situación es la construcción y adecuación de instalaciones y servicios sanitarios gestionados de forma segura.

En esta línea la ONG World Vision ha construído 7.924 baños en al menos 20 áreas de todo el país, incluidos tres campamentos para desplazados internos, para ayudar a proteger a los niños y las familias de los riesgos para la salud que suponen este tipo de prácticas.

World Vision

"Como mujer, me siento más segura porque mi baño está cerca de nuestra casa. No necesito ir al monte para hacer mis necesidades. Los niños ya no tienen que salir a lugares donde no están a salvo de los animales salvajes y otras amenazas", comparte Nyankyok, una madre de dos hijos en el condado de Melut.

Por eso cuando World Vision ayudó a la familia a construir un baño permanente junto a su casa se sintió aliviada. La familia de Nyankyok comparte el baño con su vecina Teresa Ayuel, de 24 años, madre de cuatro hijos.

GANANDO EL DESAFÍO DE SANEAMIENTO A TRAVÉS DEL PAPEL DE LAS MUJERES

Sin embargo no es suficiente con construir un retrete, la formación, educación y la sensibilización son clave para reducir el índice de enfermedades y defunciones directamente relacionadas con el saneamiento deficiente. Y en esta línea el papel de la mujer ha sido clave.

"Fue bueno que la campaña de concienciación contra la defecación al aire libre comenzará con las mujeres. Es más efectivo porque aquí las mujeres son las encargadas de gestionar su hogar, la limpieza, el cuidado de los niños y la cocina", nos cuenta Kodok Tor, un promotor de higiene voluntario.

"Pero todos somos importantes, y yo empiezo conmigo mismo. Practico lo que comparto con las familias y me aseguro de que mi propia familia también lo haga. Amo mi trabajo porque ayudo a mi gente. Antes, ni siquiera me lavaba las manos antes de comer. Daba mi salud por sentado", agrega.

World Vision

Las creencias culturales dificultan el cambio de comportamiento en las comunidades. Las creencias existentes y la resistencia al cambio a menudo ralentizan los esfuerzos para mejorar la higiene y el saneamiento en Sudán del Sur. Lo más difícil es enfrentarse a algunas personas a las que simplemente no les importa y no tienen en cuenta los riesgos para la salud.

"Durante visitas aleatorias descubrimos que los baños se convirtieron en viviendas. En otros casos, vuelven a defecar en el monte porque no quieren que el olor provenga de los inodoros. A las personas les lleva tiempo entender el proceso y asimilar este cambio de mentalidad", dice Brighton Mapiye, gerente de Proyecto de Respuesta a Emergencias de la ONG World Vision.

La solución es seguir aumentando las campañas de concienzación en las comunidades que sean capaces de llegar a las familias, y sumar a estas actividades las monitorizaciones estrictas de higiene. La gente necesita entender que los baños aseguran que los desechos humanos se eliminen adecuadamente, reduciendo así la posibilidad de contaminación de fuentes de agua y alimentos, promoviendo la salud ambiental, reduciendo la propagación de enfermedades y eliminando la exposición de menores y mujeres a numerosas formas de violencia.

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