22 de septiembre de 2019
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  • 3 de agosto de 2014

    El Ejército eleva a ocho el número de soldados muertos en los enfrentamientos con milicianos islamistas

    MADRID, 3 Ago. (EUROPA PRESS) -

    El Ejército de Líbano ha elevado en la mañana de este domingo a ocho el número de soldados muertos en los enfrentamientos registrados desde la tarde del sábado con milicianos islamistas en el este del país, cerca de la frontera con Siria, según ha informado el diario libanés 'An Nahar'.

    El último balance oficial hablaba de un total de 16 muertos, entre ellos dos soldados y tres civiles, así como once milicianos. La cifra de posibles nuevas muertes entre la población civil y los milicianos no ha sido actualizada por el momento.

    Los enfrentamientos han tenido lugar concretamente en la ciudad de Wadi Hamid, cerca de Arsal, donde fallecieron dos soldados por un ataque del Frente al Nusra --filial de la organización terrorista Al Qaeda en Siria-- contra un puesto de control.

    El asalto se saldó además con el secuestro de 16 miembros de las fuerzas de seguridad. Un funcionario libanés ha señalado que los agentes capturados se encuentran "en lugar seguro". Se trata de la primera vez que los milicianos islamistas se han hecho con un edificio gubernamental.

    "Parece que la operación armada no fue espontánea, sino planificada y estudiada, y el Ejército será firme en su respuesta", ha subrayado el Ejército a través de un comunicado.

    Asimismo, ha señalado en un segundo comunicado que sus tropas se han hecho con el control de la totalidad de Wadi Hamid y que los soldados "están en proceso de liberar algunas de las colinas cercanas".

    INICIO DE LOS ENFRENTAMIENTOS

    Los incidentes han tenido lugar horas después de que las autoridades libanesas arrestaran a Emad Yumaa, un alto cargo del Frente al Nusra, en un puesto de control cerca de Wadi Hamid, tras lo que se produjo el asalto a la comisaría.

    Un combatiente del Frente al Nusra ha asegurado en declaraciones a la agencia británica Reuters que los milicianos no abandonarán la comisaría hasta que Yumaa sea liberado.

    Fuentes de seguridad libanesas han asegurado que entre los milicianos había integrantes del Estado Islámico --antiguo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS)--, que en los últimos meses se ha hecho con gran parte de Irak y Siria, declarando un califato islámico.

    "Es una guerra ahora mismo", ha dicho el alcalde de Wadi Hamid, Alí Huyeiri. Los combates han continuado durante las primeras horas de la madrugada, y el Ejército ha confirmado que los soldados siguen intentando rodear a los milicianos.

    REACCIONES

    El presidente del Parlamento, el chií Nabih Berri, ha solicitado a la población que "permanezca unida junto al Ejército y las fuerzas de seguridad", tal y como ha informado la agencia estatal libanesa de noticias, NNA.

    Por su parte, el exprimer ministro Fuad Siniora, suní, ha pedido a los hombres armados que se retiren de Líbano y que Líbano permanezca bajo control de las fuerzas de seguridad, al tiempo que ha pedido al partido-milicia chií Hezbolá que abandone territorio sirio.

    El partido-milicia ha mantenido durante el conflicto en Siria su apoyo al presidente, Bashar al Assad, y ha abogado públicamente por la resolución política del conflicto y por la introducción de reformas democráticas en el país.

    Sin embargo, en los últimos meses ha participado junto a las fuerzas de seguridad sirias en varios combates contra grupos opositores armados, especialmente en la localidad de Qusair, ubicada cerca de la frontera común. En dichos enfrentamientos, el papel de Hezbolá fue fundamental para que el Ejército recuperara el control de la ciudad.

    La intervención del grupo en el conflicto supuso una violación de la Declaración de Baabda, firmada por todas los partidos políticos del país, que estipula la neutralidad de Líbano ante los eventos en la región, limitando su papel al control de la frontera y el tráfico de armas y combatientes.

    Líbano se ha visto sacudido por puntuales enfrentamientos de corte sectario en los últimos años, azuzados por el conflicto en Siria y el refuerzo de facciones islamistas radicales como el Frente al Nusra --vinculado con la organización terrorista Al Qaeda-- y el Estado Islámico.

    Los residentes de la localidad de Arsal, en el noreste de Líbano, de mayoría suní, apoyan a los rebeldes que luchan para acabar con el Gobierno de Bashar al Assad. La ciudad acoge a los rebeldes sirios que llegan a Arsal a través de la porosa frontera entre los dos países, donde también se encuentran miles de refugiados que han huido del conflicto.

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