20 de septiembre de 2019
  • Jueves, 19 de Septiembre
  • 9 de septiembre de 2018

    Esperanza por la paz con Etiopía a la espera de cambios dentro de Eritrea

    El fin del servicio militar obligatorio sería el cambio más ansiado por los eritreos

    • Esperanza por la paz con Etiopía a la espera de cambios dentro de Eritrea
    REUTERS / TIKSA NEGERI

    MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

    El 9 de julio de 2018 Etiopía y Eritrea hacían historia, al firmar el primer ministro, Abiy Ahmed, y el presidente, Isaias Afewerki, un acuerdo de paz con el que dejaban atrás dos décadas de "estado de guerra". Dos meses después, los eritreos ven con esperanza el futuro que se abre ante ellos, pero continúan a la espera de cambios reales en un país que ha llegado a ser tildado de la 'Corea del Norte de África'.

    Gobernado con puño de hierro por Afewerki desde 1993, Eritrea ha ocupado siempre un lugar destacado en los informes sobre la situación de Derechos Humanos de organizaciones como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional, por la falta de libertades y la persecución de todo atisbo de oposición, con miles de presos políticos en sus cárceles.

    Pero sin duda, si ha habido un elemento que ha marcado la vida de los eritreos ha sido el servicio militar obligatorio, cuya duración prevista oficialmente es de 18 meses pero que en muchos de los casos se prolonga durante años. Este es uno de los principales argumentos que motiva a miles de jóvenes eritreos, e incluso adolescentes, a abandonar cada año su país.

    "¿Cómo puede uno vivir en un lugar en que no tiene control sobre su vida?", se planteaba recientemente Simon, un joven eritreo de 25 años refugiado en Etiopía y que recibe apoyo de Médicos Sin Fronteras (MSF), denunciando que es el Ejército el que decide qué se estudia y en qué se trabaja. "Yo realmente no quería convertirme en refugiado" pero "sentía que la única manera que tenía de poder elegir libremente qué hacer y ser capaz de tener una vida decente era dejando el país", explicaba.

    Muchos de los que huyen de Eritrea son menores de edad, quienes viajan solos o con otros como ellos, y que tratan de evitar ser enrolados, aunque se jueguen la vida en el intento, ya que los soldados eritreos no dudan en disparar en la frontera. Entre los que huyen también hay chicas, como Winta, que vive en el campo de refugiados de Hitsats (Etiopía) junto a varias adolescentes más.

    "A todas nos daba miedo terminar en el Ejército y perder la oportunidad de conseguir una educación", contaba hace unos meses al Consejo Noruego para los Refugiados (NRC). "En el Ejército uno nunca termina y no se tiene elección. Vienen a por ti, quizá en medio de la noche. Por eso muchas de nosotras tuvimos que marcharnos".

    CASI 500.000 REFUGIADOS ERITREOS EN EL MUNDO

    En total, según los últimos datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), hay más de 486.200 refugiados eritreos en el mundo, principalmente en Etiopía y Sudán, pero también en Israel y Europa. Los eritreos son uno de los principales grupos de refugiados que llegan a Europa, con Italia como puerta de entrada, donde suponen la segunda nacionalidad por detrás de los tunecinos.

    Una de las razones de ser del servicio militar obligatorio en Eritrea era que el país seguía en guerra con Etiopía y necesitaba defenderse ante un eventual ataque del enemigo. Con la paz, esta amenaza ha dejado de existir.

    En una reciente entrevista con la agencia Bloomberg, la ministra de Empleo eritrea, Luul Gebreab, dijo que tras la paz "definitivamente quedará un Ejército más pequeño" e indicó que se estaban estudiando los efectos que la desmovilización podría tener y los sectores en los que podrían pasar a trabajar los ya exmilitares, ya que el Gobierno quiere diversificar su economía, eminentemente agraria.

    Por su parte, el ministro de Información eritreo, Yemane Gebreab, dijo a este mismo medio que el servicio militar no ha sido modificado "aún", pero es "cuestión de tiempo" que se produzca un anuncio en este sentido, si bien no dio más detalles al respecto.

    OPTIMISMO POR EL FUTURO

    "Hasta donde sé, el Gobierno está planeando actualmente cómo ofrecer oportunidades fuera del servicio nacional para aquellos que actualmente están en él", ha señalado a Europa Press la coordinadora residente de la ONU en Eritrea, Susan Namondo Ngongi, que asegura que los eritreos "han recibido la paz con Etiopía con mucha esperanza y optimismo por un futuro más prometedor".

    En opinión de la responsable de la ONU, el acuerdo de paz tendrá "un gran impacto en las vidas de los eritreos", especialmente en el plano económico, ya que se abrirán oportunidades comerciales que será "beneficiosas tanto para eritreos como para etíopes".

    Por el momento, ya ha habido algunos cambios palpables para los ciudadanos, como el restablecimiento de las comunicaciones y la reanudación de los vuelos directos entre los dos países dos décadas después. "Muchos de aquellos que tenían a familiares separados al otro lado de la frontera han podido reunirse o están planeando ahora una reunión", ha destacado Ngongi.

    La falta de paz paralizó, según ella, el desarrollo de Eritrea, por lo que ahora espera que el país "se embarque en aplicar una agenda de desarrollo ambiciosa que haga crecer y diversifique su economía y servicios sociales, garantizando igualdad de oportunidades para todos". Según Ngongi, "los cimientos son buenos: un pueblo trabajador y disciplinado".

    CAMBIOS POLÍTICOS

    Sin embargo, muchos eritreos, en particular quienes han tenido que abandonar el país, esperan que junto a una mejor situación económica lleguen también cambios en el plano político y, quién sabe, algún día la democracia.

    Los expertos señalan que el proceso acelerado de reforma en que se ha visto sumida la vecina Etiopía desde que Abiy llegó al poder en abril, que ha incluido la liberación de miles de presos políticos y la retirada de la lista de organizaciones terroristas de los principales grupos rebeldes de oposición, terminará influyendo en Eritrea y que Afewerki se verá obligado a hacer algún gesto en el plano político.

    Por lo pronto, no parece que los eritreos hayan dejado de salir del país en busca de una vida mejor. Desde la firma del acuerdo de paz, ha explicado a Europa Press Dana Hughes, portavoz de ACNUR para África Oriental y el Cuerno de África, "no se ha observado un cambio significativo en la pauta de llegadas" a Etiopía. Así, en julio llegaron 1.738 eritreos, frente a los 1.791 de junio, "una fluctuación que es normal", ha precisado. Por ahora, ha añadido, ACNUR tampoco ha organizado un proceso de retornos voluntarios para los casi 173.000 eritreos que hay en Etiopía.

    Hughes ha subrayado que aunque la agencia de la ONU "da la bienvenida" a la paz, espera que se mantenga "el apoyo y la inversión en los países y comunidades que siguen acogiendo a eritreos para que puedan seguir teniendo acceso a servicios y bienes básicos como comida, agua, cobijo, educación y oportunidades para ser autosuficientes, lo que les permitirá vivir tanto con seguridad como con dignidad".

    Por su parte, Ngongi ha sostenido que "la comunidad internacional tiene una gran oportunidad de implicarse de forma positiva y apoyar el actual proceso de paz entre los dos países". En este sentido, ha destacado la estabilidad de Eritrea y su importancia en la región y ha incidido en que "la prosperidad de Eritrea beneficiará al resto del Cuerno de África y más allá" y por tanto "debería ser alentada".

    Asimismo, ha considerado que el levantamiento del embargo de armas que impera sobre el país en 2009 por su supuesto apoyo al grupo islamista somalí Al Shabaab "también influiría positivamente en el crecimiento de la economía" eritrea.

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